Una fiesta para mí

Compartir en grupo en ambientes festivos es una de las opciones favoritas a la hora de divertirse para la juventud cubana, sobre todo en la etapa veraniega. Pero, ¿cómo prefieren esos encuentros?, ¿qué les falta?, ¿qué les sobra?

Autor:

Susana Gómes Bugallo

«¿Qué harás este verano para recrearte?», se lanza la pregunta al aire. «¿Yo? Ir a fiestas… ¡Ese es mi pasatiempo preferido!», contesta buena parte de la juventud cubana. Pero, ¿cómo son estos encuentros?, ¿de qué estilo prefieren los festejos los muchachos de hoy?, ¿encuentran todo lo que quieren en ellos?, ¿qué falta?, ¿qué sobra?

Mediante algunas de estas interrogantes, Juventud Rebelde lanzó su cuestionario por varias vías de comunicación. Hubo muchachos de otras provincias que respondieron por correo electrónico, mientras un grupo de capitalinos —entre universitarios y trabajadores— compartió su receta.

Con el ánimo de sumar a este diálogo a todas las voces, te provocamos con un resumen de las opiniones juveniles recibidas. Cuando el ingenio recién estrenado se reúne, nada es igual. Así que cuéntanos también: ¿qué tipo de festejo te gustaría vivir en este verano?

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«Me gustan las fiestas. Creo que es una forma alternativa de divertirse, y más en las vacaciones. Pero siempre hay que tener en cuenta dónde son y con quiénes compartes durante ese rato. Las prefiero tranquilas, pero divertidas; con baile, música, buenas conversaciones y nunca en lugares cerrados con grandes aglomeraciones de personas. Eso no me gusta porque, además de que es antihigiénico, da lugar a malas experiencias. Prefiero las fiestas porque me dan toda la diversión que deseo; tienes que ser muy aburrido para no pasarla bien allí». (Adrián González Agusti, estudiante del Instituto Preuniversitario José Miguel Pérez, 16 años)

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«Las fiestas son lo que más me gusta, porque creo que el joven debe aprovechar esta etapa no solamente estudiando y preparándose, sino también divirtiéndose. Este es un espacio en el que se comparte con los amigos, cuando terminas de estudiar y empiezas a trabajar y no tienes lugares donde poderlos ver. Allí nos reunimos y bailamos, que es algo que me encanta. Es un rato en el que uno vive la vida. No soy muy tomadora, pero estar en grupo se presta para compartir unos traguitos, siempre con medida y sin excesos». (Evelyn López León, especialista de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, 25 años)

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«Lo que más me gusta de las fiestas es comer de los platos típicos que se sirven. Adoro las que preparamos en mi casa. Me gustan mucho las discotecas, aunque últimamente en mi grupo de amistades compramos algo de tomar y nos vamos al malecón. Allí ponemos música en algún dispositivo móvil y escuchamos la que realmente queremos consumir y no la que nos brindan en un centro, que puede no ser de nuestro agrado. Muchas veces las discotecas no están al alcance monetario de los jóvenes profesionales, además de que es molesto el ambiente que se genera allí, donde hay tendencia a la farándula y a consumir cigarros». (Leonardo Ferrer Yopi, periodista, 25 años)

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«Apostaría por que se disminuyera un poco el consumo de alcohol en las fiestas, porque somos adolescentes y jóvenes, y este es un vicio que causa discusiones. Las que pueden ser entretenidas se interrumpen por un poco de alcohol. Nos reunimos en la casa o vamos a discotecas, aunque lo que prefiero son los bares, porque el ambiente es más tranquilo, hay tiempo de conversar, se pasa bien y no hay tanto lío con las personas a las que se les sube la bebida a la cabeza». (Dayana Caridad Díaz Rodríguez, estudiante universitaria, 19 años)

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«Me fascinan las fiestas y prefiero las electrónicas. Voy al Salón Rosado de la Tropical o a Fábrica de Arte. Siempre ando con mis amistades o con cualquiera que se aparezca. Lo único que me gustaría es que hubiera más espacios de ese estilo». (Yani Campos, vendedora de libros, 20 años)

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«No soy de salir mucho, pero cuando lo hago, normalmente no voy a fiestas, sino a sitios nocturnos como bares, peñas o conciertos. Las fiestas que me gustan deben ser organizadas por mis amistades. Cuando hemos hecho alguna, casi siempre de cumpleaños, ha sido en casa de uno de nosotros, sin que asista mucha gente. Los festejos de la calle son un caos total, y muchas veces terminan muy mal». (Lázaro Yusniel Lorenzo, sociólogo, 34 años)

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«Prefiero las fiestas universitarias y las populares, porque siempre ponen mucha salsa y reguetón. Me gustaría que se diversificaran por varios espacios y municipios, para que no se concentre todo el mundo en el mismo lugar». (Yorman Castellanos, almacenero, 32 años)

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«Me gustan las fiestas temáticas: de la espuma, de música electrónica. Vamos a las que organiza la universidad y a cualquier otra. Me gustaría que hubiera menos reguetón en las públicas y que llegaran más artistas extranjeros a Cuba». (Alejandro Díaz Álamo, universitario, 21 años)

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«Actualmente no voy a muchas fiestas, debido a los compromisos de trabajo. Pero me encantaban las populares que se hacen en la calle. Hace unos años dejé de asistir porque se volvían muy problemáticas y desagradables. Empecé a llegarme a bares, discotecas y centros nocturnos privados, que son lugares a los que van personas de más nivel cultural, más tranquilas; el precio es muy alto y todo el mundo no puede ir». (Ismel Acea González, enfermero intensivista del Instituto de Nefrología, 28 años)

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«Quisiera que tuvieran más presencia los juegos de participación y los sorteos o cualquier otro entretenimiento». (Jaime Rollé Rodríguez, estudiante universitario, 21 años)

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«Soy bastante abierto en cuanto a gustos: me gusta que sean en discotecas y también cuando son en el barrio. Lo mejor es cuando me rodeo de personas que quieren pasarla bien como yo. Lo peor es la gente que no sabe divertirse. Una fiesta es buena cuando estás con gente positiva que te hace sentir a gusto, aunque sea con una lata y un palo». (Ramón González Martínez, médico granmense, 25 años)

Tú consumes, yo consumo,  ¿nosotros consumimos?

Un estudio sobre las prácticas culturales en jóvenes universitarios cubanos, publicado en la revista Ciencia, Tecnología y Sociedad, a inicios de 2017, evidenció que son prioridad las prácticas culturales de esparcimiento y diversión, con la participación en fiestas populares y conciertos, además de escuchar música y ver televisión.

Se concluyó que los estudiantes asocian su consumo cultural con la búsqueda de amistades, presumir prendas, reafirmar identidades y trascender los planes existenciales de su cotidianidad para lograr el reconocimiento social.

Yisel Rivero Baxter, investigadora del Grupo de Trabajo de Participación y Consumo Cultural del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, compartió con JR algunos de los resultados de sus estudios, en los que se mantiene como principal práctica de los jóvenes y la población el uso de los medios de comunicación masiva.

También prefieren compartir con amigos y familiares, y asistir a fiestas es otra preferencia reiterada entre la población juvenil en las encuestas nacionales de consumo. Ambas ideas se combinan, por lo que se puede inferir que una de las principales motivaciones para estar en las fiestas es interactuar con tus semejantes, destacó.

Llama la atención que una de las demandas es tener espacios donde se puedan satisfacer necesidades específicas. «No todos quieren ir a los mismos lugares, ni a las mismas fiestas. Hay muchos reclamos de espacios diferenciados según los intereses y necesidades de cada grupo social», abordó la investigadora. Recalcó que esa demanda indica que la oferta no está pensada para las especificidades de los distintos grupos poblacionales. «Ese reclamo sale continuamente: estar en lugares con personas de intereses y prioridades afines a los míos», agregó.

Sobre la reciente tendencia a asistir a bares y centros nocturnos, argumentó que habría que analizar en qué medida esa práctica contradice o complementa la idea de la fiesta en casa de una amistad. Cuando alguien escoge esta opción,  ¿sale a los espacios públicos o se mantiene en los privados?, queda la pregunta en el aire.

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