Che, Comandante

En Pasajes de la guerra revolucionaria, el Che nos relata los detalles de su nombramiento por Fidel como Comandante del Ejército Rebelde, días antes de la celebración del 26 de julio de 1957 en la Sierra Maestra

Autor:

Juventud Rebelde

En esos días se formaba una nueva columna de la cual me encargaban su dirección con el grado de capitán y se hacían algunos ascensos más… Esta columna, a la cual llamaban «el desalojo campesino», estaba constituida por unos 75 hombres, heterogéneamente vestidos y heterogéneamente armados, sin embargo, me sentía muy orgulloso de ellos. Mucho más orgulloso, más ligado a la Revolución, si fuera posible, más deseoso de demostrar que los galones otorgados eran merecidos, me sentiría unas noches más tarde…

Enviábamos una carta de felicitación y reconocimiento a «Carlos», nombre clandestino de Frank País, quien estaba viviendo sus últimos días. La firmaron todos los oficiales del Ejército Guerrillero que sabían hacerlo (los campesinos de la Sierra no eran muy duchos en este arte y ya eran parte importante de la guerrilla). Se firmó la carta en dos columnas y al poner los cargos de los componentes de la segunda de ellas, Fidel ordenó simplemente: «ponle comandante», cuando se iba a poner mi grado. De ese modo informal y casi de soslayo, quedé nombrado comandante de la segunda columna del Ejército Guerrillero la que se llamaría número 4 posteriormente.

Fue en una casa campesina, no recuerdo ahora cuál, que se redactó este mensaje cálido de los guerrilleros al hermano de la ciudad que tan heroicamente venía luchando por abastecernos y aliviar la presión desde el mismo Santiago.

La dosis de vanidad que todos tenemos dentro, hizo que me sintiera el hombre más orgulloso de la tierra ese día. El símbolo de mi nombramiento, una pequeña estrella, me fue dado por Celia junto con uno de los relojes de pulsera que habían encargado a Manzanillo. Con mi columna de reciente formación tuve como primera tarea la de tender un cerco a Sánchez Mosquera, pero éste, el más «bicho» de todos los esbirros, ya se había alejado de la zona.

Teníamos que hacer algo para justificar esa vida semiindependiente que llevaríamos en la nueva zona hacia la que debíamos marcharnos en la región de El Hombrito y empezamos a elucubrar hazañas.

Había que prepararse para festejar dignamente la fecha gloriosa, 26 de Julio, que se aproximaba y Fidel me dio mano libre para hacer lo que pudiera, pero con prudencia. (Ernesto Che Guevara. Fragmento tomado de Pasajes de la guerra revolucionaria)

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