El «espiritista» del tiempo

Danier González Velázquez, sin ninguna formación especializada en Meteorología, tiene el sueño des comenzar «cuanto antes» la carrera de Comunicación Social «para perfeccionar el modo de llegar a la teleaudiencia» entre mapas y conos de probables trayectorias ciclónicas

Autor:

Liudmila Peña Herrera

GIBARA, Holguín.- «¿Tú eres el que va a dar el pronóstico del tiempo?», le preguntaron a boca de jarro al joven sentado en el vestíbulo del telecentro Gibaravisión, a la espera de que alguien recogiera las fotografías de las inundaciones producidas por aquellos días en Velasco.

Él mismo las había capturado por «puro fanatismo», y debido a esa razón –o quizá por entender la importancia de aquellas imágenes– las había ofrecido para una programación especial que trasmitiría en vivo la televisora local.

Por unos segundos, Danier González Velázquez, sin ninguna formación especializada en Meteorología, dudó. Pero pudo más su osadía, porque enseguida se vio maquillado y en el set, frente a cámara, mostrando las inundaciones y explicándoles a sus coterráneos todo lo que conocía sobre el tema, gracias a su pasión por las variables del tiempo y al empeño por comprender el comportamiento del clima, todo lo cual lo había llevado a vincularse, como aficionado, al Centro Meteorológico Provincial.

Han pasado 11 años desde aquella primera vez, y todavía a algunos les parece una locura el arrojo de aquel muchacho para asumir una responsabilidad de tan alta implicación social. Pero el tiempo, que es el que mejor prueba a los hombres, demostró que con él no hubo error.

El 8 de septiembre pasado, mientras Irma merodeaba las costas gibareñas y hacía saltar las olas sobre el malecón de la Villa Blanca como ningún poblador recuerda haber visto nunca, encontramos a Danier (29 años) en el Consejo de Defensa Municipal, en plena faena informativa, luego de haber capturado para la posteridad las imágenes confirmatorias de la fuerza del huracán.

Todo el mundo llamaba al «meteorólogo» para disipar o confirmar sus dudas y preocupaciones, y hasta las autoridades del territorio «ponían la mano al fuego» por la confiabilidad de sus pronósticos. Así que JR no resistió la curiosidad y se lanzó al mar de una conversación que terminó días después, en calma, a través de las Redes Sociales.

ORIGEN DE UNA PASIÓN

Dicen que hay que buscar en los recovecos de la niñez para encontrar explicación a los actos de los adultos. Así que Danier se remonta al pasado y ve a su padre siempre atento al parte del tiempo, antes de salir a pescar lo mismo en  pequeñas que en grandes embarcaciones.

«Desde niño he formado parte de eso, aunque no fue hasta las activas temporadas de huracanes de 2004 y 2005, cuando la meteorología me empezó a halar. Buscaba mapas y hasta hice un candil para ubicar la trayectoria de los ciclones en medio de los apagones. Me dormía con Radio Reloj, esperando la última información. Por ahí empezó todo».

Logró vincularse en 2005, como aficionado, al Centro Provincial de Meteorología, y en 2013 pasó a pertenecer oficialmente a esa institución científica, como miembro del Grupo de Pronósticos.

«Como aficionado investigaba, recopilaba artículos y me nutría del Curso de ciclones tropicales de Universidad para todos. Era casi una obsesión conocer más sobre los huracanes, sus records… y perseguía el parte del tiempo de la radio y la televisión. Después, los especialistas del Centro me dieron la oportunidad de monitorear a los huracanes que se formaban mediante las imágenes del satélite. Así iba aprendiendo», rememora.

Hoy asegura que «la experiencia cuenta mucho para hacer un pronóstico. Las variables del tiempo y los datos históricos son vitales, pero hay que observar también. Es importante conversar con los campesinos y los pescadores porque ellos aportan sus conocimientos. La atmósfera cambia continuamente y aunque uno tiene a mano muchos modelos de predicción para manejar el futuro de un ciclón, estos no lo dicen todo, y uno debe ser paciente y muy responsable, pues cualquier conclusión será tomada en cuenta para proteger vidas».

Dice que a él le pasa como a todo el pueblo de Cuba, que admira al Doctor José Rubiera, y además se siente en deuda con quien trajo a Gibara una idea que fructificó hace varios años.

«Rubiera nos habló del pronóstico del tiempo local, municipal. Fue un pensamiento que se concretó en mayo de 2010 y hasta hoy ha sido recibido por los gibareños con satisfacción. La gente se identifica con el parte meteorológico de su territorio, porque lo siente más cercano», cuenta.

 

EL TIEMPO DESDE GIBARA

¿Es verdad que aquí en Gibara te dicen el «espiritista» del tiempo?, le provoco usando el mote que alguien utilizó para nombrarlo. Entonces él sonríe y responde: «Eso me lo comenzó a decir, hace unos años, un experimentado pescador, cuando compartíamos un programa de radio. Creo que se refería a la efectividad de los pronósticos que se trasmitían y a la gente se le pegó ese apelativo».

¿De qué herramientas te vales para comunicar el estado del tiempo a tus coterráneos?, vuelvo a inquirir.

«Tengo en cuenta lo que muchos me preguntan en la calle, fundamentalmente sobre la lluvia, que es lo que más les interesa. Y trato de no usar demasiados tecnicismos, para que las personas comprendan mejor. Lo que tenemos a nuestro favor es que, como es un pronóstico local, donde se dan detalles de las temperaturas, por ejemplo, en Boca, Velasco y Floro Pérez, la percepción que tiene la gente es que es un pronóstico certero. Ese es parte del secreto», advierte.

¿Te parece que, en las etapas de Alerta y Alarma, la población necesita que quien comunica el parte del tiempo le trasmita tranquilidad, sobresalto o premura para reaccionar como se debe?, vuelvo a preguntar, y él no duda:

«Cuando hay un evento extremo, es mejor moderar el estado de ánimo en ese momento, porque la gente es muy sensible y cualquier palabra mal empleada al brindar el pronóstico, puede provocar una mala interpretación. De modo que hay que hablar claro y, cuando existan riegos, enfatizar en los elementos peligrosos, como la lluvia, el viento y la marejada».

DANIER DESPUÉS DE IRMA

El paso de Irma por las cercanías del litoral gibareño supone un tema obligado en la conversación, aun cuando sus rachas de fuertes vientos van comenzando a ser parte de la historia local.

«Lo que más me ha llamado la atención tras su paso por este territorio es la fuerza de ese fenómeno. Aunque tenemos el antecedente del Ike, el campo de vientos huracanados y la altura de las olas (de entre cinco y ocho metros), eran algo que nunca habíamos vivido», asegura y añade no sin preocupación: «Parece que los huracanes de gran intensidad se han mudado para acá, pues ya son unos cuantos en lo que va de siglo».

Los días de Danier se dividen entre informar el pronóstico del tiempo mediante la televisora local, realizar la vigilancia meteorológica e intercambiar información permanentemente con sus colegas del Centro Meteorológico Provincial, en Holguín, a donde viaja desde Gibara cada vez que le corresponde.

A este fanático del clima, el sueño que le persigue hoy es comenzar «cuanto antes» la carrera de Comunicación Social «para perfeccionar el modo de llegar a la teleaudiencia» entre mapas y conos de probables trayectorias ciclónicas, mientras intenta conjurar, con sus pronósticos, la saga de los huracanes que se empeñen en aparecer por este lado del Atlántico.

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