La calidad tiene deudas pendientes en la construcción

Ulises Guilarte de Nacimiento, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba, reflexionó sobre el papel de los trabajadores y el sindicato a la hora de conformar los planes económicos de las empresas en la Primera Conferencia Nacional del Sindicato de los constructores

Autor:

Marianela Martín González

La búsqueda de una mayor calidad en las obras sigue siendo el sambenito del sector de la construcción. En una de las cuatro comisiones de trabajo que sesionó por estos días, como parte de la Primera Conferencia Nacional de los trabajadores del Sindicato del sector, casi todo el debate se centró en cómo vencer esa asignatura pendiente.

En la Comisión de Eficiencia Económica, la mayoría de las intervenciones coincidieron en que la insuficiente calidad en las obras se debe a causas multifactoriales, pero enfatizaron en que el mayor problema radica en la preparación del proceso inversionista.

Aymee Aguirre, directora de la Empresa de Investigación y Proyectos Hidráulico de La Habana, dijo que los proyectistas son agentes proactivos y parte importante en el proceso inversionista para frenar la chapucería. Significó, además, la importancia de que se tenga cultura económica para poder asumir los retos del sector, donde pesa también la incorrecta aplicación de las políticas salariales.

«Al menos en el sector empresarial hoy existen muchas más posibilidades de buscar vías para lograr la eficiencia, mejores condiciones de trabajo y un mejor salario para los trabajadores. Para ganar más, lo que se necesita es resultados con eficiencia, y los dirigentes sindicales deben exigir por eso, junto a los demás factores de las organizaciones», afirmó.

Ulises Guilarte de Nacimiento, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba, reflexionó sobre el papel de los trabajadores y el sindicato a la hora de conformar los planes económicos de las empresas. Aseguró que no se trata de un acto formal, sino realmente de gran valor por lo que significa para el colectivo y de modo individual.

«El sindicato tiene que saber que la obra, la fábrica de producción de materiales, es su escenario principal, pues allí es donde están los trabajadores. El momento de definir el plan tiene que ser sagrado, pues lo que no se incluye en él, luego no tiene fuente para los suministros», señaló.

Todo lo que tenga que ver con el mejoramiento de las condiciones de los trabajadores hay que proponerlo en el plan, subrayó Guilarte.

Precisó que la asamblea de representantes es el momento para decirles a las administraciones que rebajen un poco los gastos administrativos si se quiere potenciar la atención a los trabajadores y mejorar sus condiciones laborales, de modo que ello tribute a la eficiencia.

Ejemplos de que para lograr la calidad hace falta una combinación de múltiples factores, tanto objetivos como subjetivos, se sucedieron en esta comisión, donde las experiencias de cooperativas no agropecuarias (CNA) exitosas dieron fe de que hay que controlar los materiales y hacer una gestión racional de los recursos humanos.

Ricardo Veranes, héroe del trabajo de la República de Cuba, quien durante 41 años trabajó en el Ministerio de la Construcción (Micons) y lidera desde hace cuatro años una CNA en Santiago de Cuba, afirmó que donde el jefe no mantiene una actitud de descuido de los recursos es casi improbable que lo hagan los trabajadores.

«Somos 17 en la cooperativa y nos reunimos sistemáticamente para ver lo que hizo cada cual y pagar por los resultados. El inversionista no puede pagar un trabajo que no tenga calidad. El delito y la corrupción son enemigos de la calidad», reiteró.

De cómo el cooperativismo no es óbice del compromiso con la Revolución, sino coadyuvador del trabajo social en las comunidades, atestiguó Yunaika Pérez, secretaria general de la asamblea general de socios de la CNA matancera Servicios de Construcción, Andamios y Cofres.

Según refirió, ellos cuentan con 273 socios. El control de los recursos, la capacitación de los cooperativistas y la participación colectiva para tomar decisiones son parte de su cultura organizacional; y ellos asumen como fortaleza el tener un buró sindical, un núcleo del Partido, un comité de base de la UJC, así como secciones de base de la Asociación Nacional de Economistas de Cuba y de la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba.

Esta CNA participó en la recuperación del huracán Irma en el polo turístico de Varadero, y estuvo a cargo de la reparación del hotel Punta Arena en solo 22 días.

De la experiencia de la Empresa de Servicios Ingenieros Dirección Integrada de Proyectos Trasvases habló su director, Roberto Pupo Verdecia, quien considera importante, para que los resultados se concreten y se optimicen los recursos, la estrecha vinculación entre proyectistas, inversionistas, constructores y suministradores, así como entre la administración, el sindicato y los trabajadores.

Gracias a las sinergias entre esos actores, ya terminaron las conductoras Colorado-Naranjo y Nipe-Gibara, las cuales garantizan el abasto a Holguín y al polo turístico del norte holguinero.

Todo ello también permitió que sigan avanzando en la construcción del trasvase Este-Oeste, donde ya avanzan en la tercera etapa, con 30 kilómetros de canales terminados, 20 kilómetros de túneles, tres presas con 317 millones de metros cúbicos de agua embalsados, entre otras obras, como una pequeña central hidroeléctrica que ha generado más de 21,0 gigawatts/hora, lo que significa un ahorro de 5 000 toneladas de combustible.

Pupo propuso que se diseñe un sistema para pagar a los trabajadores por la calidad más que por la cantidad. De esa manera considera que la cultura de hacer bien las cosas se arraigará, y las obras perdurarán.

Carlos de Dios Oquendo, secretario general del Sindicato Nacional de la Construcción, se refirió a la responsabilidad compartida, el cumplimiento de la disciplina tecnológica, el autocontrol y la autogestión como factores que contribuyen a ganar la batalla por la calidad en un sector estratégico de la economía como el que él representa. Estimó, además, que el reconocimiento moral y material a los trabajadores ayuda a crear sentido de pertenencia; y esta a su vez a erradicar la chapucería.

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