Titán de Pueblo

Antonio Maceo, toda una tormenta de adjetivos para el huracán mayor del temperamento cubano

Autor:

Susana Gómes Bugallo

No dudó en nombrarlo del mejor modo en que se puede hablar de alguien: diciendo que representa al pueblo. Llamó también a su conciencia revolucionaria con uno de los mejores apellidos: radicalizada, muestra a quemarropa de lo que luce sin adornos, sin medias verdades, sin pausas. Toda una tormenta de adjetivos para el huracán mayor del temperamento cubano, Antonio Maceo.

Pero no sopladas desde cualquier viento, sino desde el aliento arrasador de quien no lleva más epítetos que el de Comandante en Jefe. ¿Hay acaso un mejor modo de ponerle mote al dueño e impulsor incomparable de todas las fuerzas?

«A tu estirpe, a tu sangre, a tu coraje, a tus ideas…» erigió la pertenencia Fidel como el héroe seguro de lo que lleva dentro, que es capaz de ponerse el espejo moral del alma para decidir si está andando a la altura y el ritmo de aquellos que lo tomaron de la mano para ir por el sendero de la lucha. Y no solo lo hace para sí, sino que muestra a su gente el ADN de la Revolución. Para que no haya despistes genéticos.

«¡Gracias, Maceo porque nos diste esta oportunidad! Nosotros todos, pigmeos al lado tuyo; nosotros todos que crecimos escuchando y honrando tu nombre. ¡Gracias a ti, gracias a tu ejemplo, gracias al pueblo que tú y los que como tú forjaron!».

Así expresó para la historia Fidel, cual Comandante de Bronce. Y vale cierta mezcla ocasional de calificativos para señalar la inequívoca continuidad de todo lo rebelde y digno que brilla en la historia de Cuba.

Comparte esta noticia



Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.