Una de las primeras manifestaciones de rebeldía juvenil cubana

Se trata del apoyo solidario de un grupo de jóvenes a las ideas independentistas de Varela, el 1ro. de abril de 1823

Autor:

Luis Hernández Serrano

El 1ro. de abril de 1823 —hace 195 años— tuvo lugar lo que puede ser calificada como una de las primeras manifestaciones de rebeldía de la juventud cubana. Consistió en el apoyo solidario de un grupo de jóvenes a las ideas independentistas de Varela, recogido en un documento que fue enviado a las cortes españolas, adonde acudiría como diputado el presbítero cubano. El texto fue suscrito por los 46 alumnos de Varela de la Cátedra de Constitución del Seminario de San Carlos, y publicado 13 días más tarde en el número 19 del periódico habanero El Revisor Político y Literario.

Entre los firmantes del documento público estuvieron algunas de las más resplandecientes figuras del pensamiento político del siglo XIX cubano: Domingo del Monte, José de la Luz y Caballero, Anastasio y Nicolás Orozco y Anacleto Bermúdez.

Todos tomaron parte activa y destacada en la historia posterior de Cuba, como revolucionarios, médicos, literatos, científicos, jurisconsultos o simples hombres de bien.

Entre otros elementos, el documento de aquella «juventud laboriosa y ardiente de La Habana», como se autocalificaba en el mensaje solidario de apoyo a Varela, decía:

«Allí (en las Cortes Españolas) se verá la virtud calumniada y perseguida, despreciar la horrorosa atrocidad de los opresores; allí los amantes de la libertad del hombre observarán la consagración casi divina de los principios conservadores de todo orden, de toda sociedad, de toda justicia; allí, legisladores inmortales, recibid en medio de la gratitud y del amor más encendido la sincera expresión de unos ciudadanos, que aunque apartados de la escena de tan notables acaecimientos políticos, sus corazones no anhelan otra cosa que la felicidad de la nación, su independencia y libertad. Habana, 1 de abril de 1823».

El hombre, el maestro en que se inspiraban estos jóvenes criollos, débil, asmático, pobre y olvidado, murió en una desvencijada habitación anexa a la parroquia de San Agustín de la Florida, Estados Unidos, a las 8:30 de la noche del viernes 25 de febrero de 1853. Tal como se constató en el número siete del periódico El Habanero, que se creía perdido, murió siendo independentista.

Fuentes: Félix Varela, de Antonio Hernández Travieso; Quién fue Félix Varela, de Joaquín G. Santana, y La luz primera, libro inédito del autor.

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