Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

El barrio chino de Cuba

Tras un proceso de construcción y restauración necesario, quien transite por esta zona de la capital sentirá las tradiciones de una cultura milenaria a flor de piel

Autor:

Monica Lezcano Lavandera

El pórtico que rememora la antigua costumbre del país asiático de mantener siempre una entrada principal en sus barriadas lo delata. Dicen que se edificó en 1999 y para su construcción tuvieron que traer materiales originarios de la mismísima China. Actualmente destaca como uno de los más grandes de su tipo en América Latina y una de las mayores obras arquitectónicas fuera del país asiático.

Precisamente esta construcción —que recibe el nombre de El pórtico de la amistad y se halla en la capitalina calle Dragones—, nos invita a descubir el Barrio Chino de La Habana, que comienza a relucir nuevamente tras un proceso de rehabilitación que logra devolverle el esplendor de otros tiempos, a propósito de los 500 años de fundada la Ciudad Maravilla.

Cuando el caminante desanda las calles de este sitio puede sentir las tradiciones de una cultura milenaria a flor de piel. Y es que, desde su fundación en la segunda mitad del siglo XIX este ha sido un barrio abierto, dispuesto a compartir su sabiduría y su arte. En él, la fusión entre la población y la cultura de China y de Cuba es un hecho, ya sea por la música, la literatura, o la tan gustada gastronomía.

Por esas razones, como parte del rescate de sitios emblemáticos de la capital, se incluyeron zonas del Barrio Chino, de las cuales ya se puede disfrutar en el conocido Cuchillo de Zanja. Aquí se ubican la mayor cantidad de centros comerciales que tributan a la presencia asiática en la Mayor de las Antillas.

El Jardín del Bonsái será sede de talleres, cursos y exposiciones, y tendrá igualmente un espacio para la comercialización de variadas especies. Fotos: David Gómez Ávila

Luego de las obras constructivas, recuperan su imagen ocho restaurantes, y en los próximos días, se incorporarán una heladería y una casa para té totalmente nuevas. De igual manera, se incorpora de la cadena Cimex una tienda de especias aromáticas, y además, un buró de información para el turismo nacional e internacional.

El Jardín del Bonsái, también objeto de remodelación, acogerá talleres, cursos y exposiciones, y tendrá igualmente un espacio para la comercialización de este arte milenario.

Teresa María Li Cecilio, directora de la Casa de Arte y Tradiciones Chinas, comentó que lo que vemos hoy es solo una primera etapa, ya que en la segunda —que debe finalizar antes de noviembre próximo—, se incluye la terminación de la plaza San Fan Kong, nombre en homenaje a una deidad sincrética.

«La misma será multipropósito y contará con áreas comerciales y espacios para distintas actividades artísticas,  una galería de arte y un paso peatonal que unirá la zona de restaurantes de comidas chinas con la plaza», expresó Li Cecilio.

Apuesta por la tradición

Para lograr lo que hoy vemos fue necesario aunar esfuerzos entre varias empresas, organismos e instituciones entre las que resaltan el Ministerio de Cultura, el Fondo Cubano de Bienes Culturales, los proyectos socioculturales y comunitarios propios del Barrio Chino, además del apoyo de estudiantes del Instituto Superior de Diseño.

Según Reynaldo García Zapata, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular en La Habana, en la reparación se tuvieron en cuenta los diseños y la ambientación originales para preservar la identidad.

«Los principales centros remodelados fueron los de servicio tales como cafeterías, restaurantes, bodegas y mercados. Otro aspecto relevante fue el trabajo en las viviendas y la iluminación y la reparación de los adoquines en las siete cuadras del barrio», expresó el día de la inauguración de la obra.

García Zapata insistió en la necesidad de cuidar y preservar un sitio tan representativo de nuestras raíces, que reabre sus puertas a todos los visitantes interesados en conocer de este arte.

Mientras, Luis Antonio Torres Iríbar, primer secretario del Comité Provincial del Partido en La Habana, destacó que «el esfuerzo, la constancia, el amor y la voluntad de muchos trajo consigo que le estemos devolviendo a la ciudad su propia fisionomía».

La reapertura de estos establecimientos comerciales tributa a la perpetuación de las tradiciones asiáticas en la Isla. Así lo afirmó Chen Xi, embajador de China en Cuba. «Estoy muy satisfecho con las obras que se realizaron en esta ciudad donde los chinos han estado durante más de 170 años».

La ciudad de La Habana es mágica, bella, y lo que nos hemos propuesto en saludo al aniversario 500 es restaurar, mejorar, transformar cada cosa en un bien social, y este era uno de esos lugares emblemáticos, que está en el corazón de miles de cubanos. Aquí está el barrio para los chinos, para los habaneros, para los cubanos y para el mundo», enfatizó Torres Iríbar.

Raíces milenarias

Aunque hoy no llegan a 70 los chinos naturales que conviven en este barrio, la cultura ha pasado de una a otra generación, lo que ha permitido conocer la influencia de ese país en nuestra historia, desde las luchas independentistas, hasta la cocina, la música, la literatura y el tan conocido refranero popular.

La gastronomía china sigue estando en la preferencia de visitantes tanto nacionales como extranjeros. Fotos: David Gómez Ávila

Por ello, los descendientes chinos que hoy tienen la tarea de perpetuar sus tradiciones, agradecen la remodelación de los establecimientos, ya que con ellos se reanima la imagen de la ciudad, que pronto cumplirá medio siglo de fundada.

La pintora Flora Fong, quien próximamente instalará su estudio en uno de los locales restaurados en esta barriada, comentó que esta reconstrucción es un sueño hecho realidad. De igual manera, Yousi Claro Eng, quien tiene a su cargo la nueva heladería Toisen, agradece la oportunidad de que la población pueda disfrutar de helados artesanales chinos elaborados a partir de frutas y té.

Degustar la deliciosa comida china sigue estando dentro de las preferencias de los cubanos. «En el establecimiento se puede disfrutar de una oferta personalizada, así como de las populares maripositas y sopa china especial, arroces fritos, entre otras variedades», afirmó Carlos Antonio Alay Jo, administrador del restaurante Guang Zhou, situado a la entrada del callejón.

«Hemos recibido una inyección de entusiasmo, con un gran efecto multiplicador, para que nuestro barrio volviera a florecer», destacó Alay Jo. Sus ganas de hacer, junto a las de otros administradores, el Gobierno y el pueblo en general, demuestran que se mantendrá en el tiempo y en la preferencia de muchos la cultura del gigante asiático.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.