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EcoPapel en el taller de Yuyú

Una iniciativa ecologista que tiene como centro el papel reciclado se ha convertido en proyecto de vida para una joven y su familia

Autor:

Monica Lezcano Lavandera

Cuando estudiaba economía, probablemente Yunairy Estrada Carpio no imaginaba que su futuro estaría ligado al papel reciclado. Ni podía pensar tampoco que una iniciativa suya resultaría una de las más avanzadas del país. Pero hoy, cuando lleva ya cinco años fabricando papel reciclado totalmente a mano, en el patio de su propia casa, no concibe otra mejor manera de asumir sus sueños.

Yuyú —como todas las personas la conocen— es una mujer fuerte y decidida. «Lo importante es proponerse las metas, y tener las ganas para cumplirlas», dice. Yuyú es de pocas palabras, por eso se le hace tan difícil conceder entrevistas. Sin embargo, no necesita explicar  todo lo que su proyecto ha logrado; solo con entrar a su casa-taller ya se puede descubrir la magia.

Entre el ajetreo de La Habana Vieja, Ciclo EcoPapel fabrica diferentes productos a partir de papel reciclado para empresas y otros negocios privados. «Se llama Ciclo EcoPapel porque resume nuestros objetivos. Ciclo porque quisiera cerrar un ciclo con los clientes; ellos me dan el papel usado y lo reutilizan al comprar mis productos. EcoPapel porque nuestro trabajo es lo más ecológico posible, no manejamos ningún químico y utilizamos agua de lluvia para la elaboración de la pulpa», explica Yuyú.

Batidoras, tendederas, recortes de papel y cartón… Una familia que se ha dedicado al reciclaje. «Aquí trabajo con parientes cercanos, la mayoría de ellos de la tercera edad», dice la joven, quien agradece el impulso a la Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre, por encargarle unas bolsas de material reciclado para su aniversario 20.

«En aquel momento me dedicaba a hacer adornos de papel para cumpleaños, y siempre me sobraba mucho papel y no sabía qué hacer con este. Entonces surge la idea y me encantó desde el principio, aunque difícil porque empecé desde cero, yo sola y sin ninguna inversión; haciendo el papel con lo que tenía a mano. Fue tres años después de haber comenzado el negocio que pude abrir el taller», explica.

Mediante videos de YouTube y sitios de reciclaje esta joven aprendió las técnicas para su nuevo empeño. «Tuve que empezar con los recursos que tenía en mi casa, como la batidora de la cocina y la palangana de mi hija. Con el tiempo fui adquiriendo más herramientas, y ya tenemos una batidora grande, inventada por nuestra propia familia».

Conciencia de reciclaje

EcoPapel es un buen negocio, que ha logrado impactar, pero no tanto como quisiera su lideresa. «Siempre queda el reto de lograr una conciencia medioambiental en el país, que se comprenda la importancia de adquirir objetos manufacturados a partir del reciclaje, sin químicos ni contaminación», precisa.

Si bien el país implementa cada vez más políticas para proteger el medio ambiente, no existen infraestructuras suficientes para estimular el reciclaje. «Cuando las personas llegan la primera vez a las tiendas que compran este tipo de materiales y no pueden venderlos o donarlos, pierden las ganas y terminan tirándolos en la basura o en cualquier esquina. Eso desestimula el reciclaje», insiste la graduada como técnica de nivel medio en Contabilidad y Finanzas.

«En el taller reciclamos hasta el agua. Debido a que estamos en La Habana Vieja es muy difícil contar siempre con el preciado líquido, y decidimos crear nuestro propio sistema para recopilar agua de lluvia, que además es amigable con el medio ambiente y cumple con todos los requisitos de sanidad».

Como uno de sus objetivos es multiplicar la conciencia por el cuidado de la naturaleza, Ciclo EcoPapel organiza un círculo de interés con niños de la escuela primaria René Fraga Moreno, del municipio de La Habana Vieja, en el cual se enseña a confeccionar el papel y se explica la necesidad del cuidado del medio ambiente y el reciclaje.

«También prestamos nuestro local para clases de ajedrez. Todas las personas que quieran pueden venir y hacer preguntas; aquí atendemos a todos y les inculcamos esa semillita del reciclaje», comenta Yuyú.

Un patio poco particular

Desde que empezó el negocio, los días en casa de Yunairi se mezclan con el papel reciclado. «Aquí nos involucramos todos. A mi hija pequeña y a mi esposo siempre les gusta colaborar», explica. «Como estamos dentro de la casa es muy difícil establecer cuáles son los horarios de trabajo y los de descanso, pues es algo que nos gusta y nos divierte, y no lo vemos como una carga. Incluso sábados y domingos nos puedes ver imprimiendo o adelantando cualquier cosa».

Este negocio llegó a la vida de la familia para quedarse, pero no ha sido un proyecto fácil. «Al principio siempre encuentras a personas que te dicen que es una locura, que no vale la pena empezar una negocio con tanta incertidumbre, pero yo nunca tuve miedo. Siempre he dicho que las cosas salen con esfuerzo y dedicación, y sobre todo cuando tienes un propósito tan necesario para la sociedad».

Mediante su trabajo, Yuyú se ha convertido también en una activista por los derechos de las mujeres, mediante campañas como Evoluciona y otros proyectos en los que se ponderan la igualdad de género y la lucha contra la violencia hacia las mujeres y las niñas.

«Animo a todas las compañeras que quieran emprender negocios propios para que se sientan seguras de sí mismas y no piensen en el fracaso», indica esta joven de 36 años, quien desearía tener más condiciones y tiempo, pues a veces son muchos los pedidos y «no damos abasto».

«Aquí en la casa, en Lamparilla 362, entre Villegas y Aguacate, en La Habana Vieja, también tenemos una tiendecita donde vendemos diferentes artículos en colaboración con Libertija, Ativa y la artista de la plática Anais Triana», plantea Yuyú. «Ahora tengo muchos sueños: no me quiero quedar solo con el papel, también quiero reciclar otros materiales, como el plástico».

 

En el taller nunca se ha comprado una libra de materia prima, pues amistades, familia o conocidos, traen periódicos, revistas, libros, libretas, cartulina... para hacer realidad cada obra.

 

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