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Tele-escuela en tiempos de COVID-19

El inicio de las actividades docentes televisivas devuelve a la familia cubana, aún desde el aislamiento social, a las responsabilidades escolares. Corresponsales de JR en Santiago de Cuba y Holguín alternan el teletrabajo con las teleclases

 

Autores:

Odalis Riquenes Cutiño
Nelson Rodríguez Roque

 

Este lunes 30 amaneció como un llamado al orden. Tras casi una semana de malabares para contener en casa a un pequeño hiperactivo y un adolescente de apetito voraz, a tono con el aislamiento social que demandan estos días de Covid-19, el inicio de las actividades docentes televisivas nos devolvía a los deberes escolares.

Desde la semana anterior habíamos recogido los materiales necesarios en las escuelas de ambos (libros, libretas y cuadernos de trabajo), por lo que esta mañana solo quedaba apresurar las nuevas rutinas: el cauto recorrido para la compra del pan de cada día, la desinfección de los espacios con el debido cloro y el adelanto del almuerzo.

Según la parrilla de la programación, previamente divulgada por los medios, teníamos clases de Español Literatura para 11no. grado a las 8:30 de la mañana, de Lengua Española para Segundo Grado a las 11:00 a.m. y de Historia y Cultura Política para 11no. grado a las 2:30 de la tarde.

A las 10:45 de la mañana, el pequeño de la casa (con sus materiales dispuestos y el entusiasmo disperso), y yo, aún cautelosa ante el «regreso» a la primaria, nos alistamos frente al televisor. Fue así que a instancias del cálido mensaje de la maestra volví a la división de palabras en sílabas, la búsqueda de sinónimos y antónimos, y la importante acentuación en la última, penúltima y antepenúltima sílabas.

En Holguín, como en toda Cuba, la escena se repite. Llevábamos días preparándonos en casa para la «variedad» educativa. Ya había escuchado a una oyente de una emisora cubana proponer esa iniciativa y me pareció muy útil para estos tiempos.

Nos enteramos de los horarios por las redes sociales y luego los recortamos de los periódicos nacionales para tener certeza de cuándo le tocaban a mi hijo, alumno de 2do. grado, sus teleclases.

Si un país posee experiencia en esta modalidad de aprendizaje es Cuba, donde ya tiene más de dos décadas de establecida para todos los niveles académicos, desde preescolar hasta posgrados.

En familia, le preparamos al niño sus lápices y goma, la libreta,  el cuaderno de trabajo y el libro de texto de Lengua Española, primera asignatura que ejercitaría este lunes.

El primer contratiempo que enfrentamos es que su nuevo «horario» coincide con la conferencia de prensa sobre la situación de la COVID-19 en Cuba, que diariamente se televisa, pero decidimos disciplinadamente priorizar la teleclase: Ya nos actualizaríamos después con los noticieros.

¿Tecnología o apuntes?

Pronto nos dimos cuenta que los estudiantes de grados pequeños solo pueden realizar a la par con la maestra distante una parte, no muy amplia, del contenido impartido, por lo que tomamos notas (su abuela y yo) de cada orientación para reforza luego el aprendizaje.

Pero copiar sobre la marcha no es aconsejable, porque no tenemos tan frescas esas materias y conceptos que nuestros estudiantes están ahora descubriendo. Era mejor ponerse tecnológicos y grabar con algún dispositivo (o fotografiar) las indicaciones, como hicieron los padres de varios amiguitos de mi hijo y, gracias a ellos, completamos lo que se nos quedó sin captar.

Mientras escribo este reporte, oigo a la abuela en el comedor, regresando al esfuerzo que hizo por mí durante varios años: Con suma paciencia le habla a Nelsito de antónimos y sinónimos, de poemas y del Asalto al Cuartel Moncada…

Miércoles y viernes, el desafío lo pondrán las asignaturas Matemática y el Mundo en que Vivimos, pero mi esposa se acogerá a las facilidades que ha dado el Estado para tomar el batón en esta casa-escuela e intentar sustituir a «la profe Yolegnis», hasta que la pandemia se reduzca y el timbre suene otra vez en el seminternado holguinero Paquito González Cueto.

Del lobo, un pelo

Estas no son teleclases, ha insistido la ministra de Educación cubana en diferentes espacios informativos, sino orientaciones dictadas por profesores y metodólogos a estudiantes y padres sobre los objetivos y contenidos que deben vencer en esta etapa. Eso implica que los contenidos serán nuevamente repasados cuando todo vuelva a la normalidad, pero no es despreciable el esfuerzo para mantener el ritmo y la seriedad del aprendizaje.

En ese empeño se han abrazado en tiempo récord la Televisión Cubana (con sus canales Educativo y Tele Rebelde), la empresa Cinesoft y el Ministerio de Educación para que el saber no quede relegado en tiempos de imprescindible distancia para vencer a la Covid-19.

Aprovechando su experiencia de años en transmisión de teleclases, el Canal Educativo mantendrá una programación escalonada para los diferentes niveles educativos, grados y asignaturas desde las 8:00 a.m. hasta las 4:00 p.m. Los lunes y viernes —han reiterado directivos del canal—, la programación incluirá la cartelera escolar y el acercamiento a las distintas materias desde el nivel primario hasta la formación pedagógica, mientras que martes, miércoles y jueves se hará lugar a los repasos para las pruebas de ingreso de 12mo. Grado a la Educación Superior, tema que para muchas familias es motivo de alerta en estos meses.

Por su parte, el Canal Tele Rebelde retransmitirá desde las 2:00 p.m. hasta las 5:00 p.m. los repasos para el ingreso a la Educación Superior, y en otros horarios incluirá materias dirigidas a la Educación de Jóvenes y Adultos (aún conocida popularmente como Facultad Obrera Campesina, FOC), para que no se atrase el semestre.

Distanciando palabras

¡Y aquí estamos! Las clases transcurren en sorprendente tranquilidad en nuestro hogar santiaguero. «Escribe palabras con la fuerza de pronunciación en la penúltima sílaba», indica el enunciado del ejercicio seleccionado por la maestra en una página del Cuaderno de Trabajo. «Na-so-bu-co», responde con picardía Mario Raúl, que ya recuperó su entusiasmo, y todos en casa reímos porque la clase se desvía por un momento hacia la importancia de usar la mascarilla de la manera correcta y otras medidas para vencer a la peligrosa pandemia.

 Mientras acompaño a mis hijos en estos días de tele-escuela, pienso en la grandeza de un país que no olvida ningún detalle en su afán de vencer los retos que impone una epidemia. A padres y demás familiares nos toca apoyar también este alto empeño, pues como decía una de las profesoras el primer día de clases, «el éxito, dependerá de la exigencia amorosa al niño, del lugar y el tiempo que se dedique al estudio».

Por eso, garantizar que nuestros hijos se mantengan en casa realizando las actividades docentes, es también una manera de frenar a la COVID-19. Y por eso, además, mis hijos y yo no podemos seguir escribiendo este reporte desde la calurosa Santiago de Cuba, pues tenemos que hacer la tarea con responsabilidad y satisfacción.

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