Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Entrega joven

Sostiene el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, encuentro con jóvenes de la Universidad Jesús Montané Oropesa que participaron en el enfrentamiento a la COVID-19. Evalúa vínculos universidad-empresa como parte de la primera visita de Gobierno a la Isla de la Juventud  

Autores:

Roberto Díaz Martorell
René Tamayo León

El Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez no es un hombre que tenga a flor de labios las emociones (o ese es el mito). Las lleva en el corazón. Esta vez no las contuvo.

Al final de su intervención en la reunión de conclusiones de la primera visita de Gobierno a la Isla de la Juventud, confesó (siempre en su voz firme pero baja) lo conmovido que quedó al oír los testimonios que dieron los estudiantes de la Universidad Jesús Montané Oropesa que participaron en el enfrentamiento a la pandemia. Fue durante un encuentro con el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Uno se queda conmovido con la actitud de esos jóvenes, que pese a los riegos -decía el también Viceprimer ministro- no repararon en trabajar en la zona roja, los centros de aislamiento y en cada actividad donde era necesario ayudar a enfermos y personas vulnerables. «Eso dice de lo que ha formado la Revolución», sentenció.

Como ha hecho en sus más recientes visitas a provincias, el mandatario cubano continuó con esos encuentros. Les explicó que quería escuchar sus experiencias. Lo que los jóvenes fueron transmitiendo durante estos meses de lucha contra la COVID-19 -señaló- contribuyó a mejorar los protocolos de atención, la distribución de alimentos donde se necesitaba y otras necesidades, les dijo. Díaz-Canel señaló que los estudiantes cubanos han dado durante este período una lección de entrega, altruismo y compromiso.

Al narrar sus anécdotas, Adriana, presidenta de la FEU de la universidad y que estudiaba entonces en el 4to. año de la carrera de Contabilidad y Finanzas (pronto empezará el 5to. año) recordó que el 3 de abril se reportó el primer caso de COVID-19 en la Isla de la Juventud, y el 11 se dio la primera transmisión autóctona limitada.

«Se nos movilizó y acudimos sin pensarlo -comentaba-. Sabíamos que era un riesgo, pero dar nuestro aporte era lo más importante». Al describir sus experiencias, relató que «a veces las personas se molestaban, pero al otro día nos decían que éramos los mejores».

Daniel, estudiante de 5to. año de Ingeniería Informática, relató que a través de wassap se fueron transmitiendo las informaciones y recibiendo las instrucciones de lo que había que hacer. Él estuvo en la cuarentena del reparto Abel Santamaría, donde trabajó como mensajero.

Marlon, también estudiante de Informática, señaló que la brigada de la Universidad se denominó Jóvenes valientes. «La gente nos agradeció, especialmente los adultos mayores».

Las historias de los estudiantes afloraron por doquier;  iguales, pero siempre diferentes, como la de la estudiante cuyo padre, un campesino, le preguntó cómo podía ayudar en la pandemia, que compartir no es cuando sobra sino cuando se necesita, y ella coordinó las gestiones para que él donara granos, viandas y carne de cerdo.

Gretel, estudiante de Derecho, no estuvo en la zona roja, pero se mantuvo transmitiendo por las redes sociales lo que sus compañeros hacían.

¿Y cómo cuidaron a sus familias los que estaban en zona roja y en los centros de aislamiento?, les preguntó Díaz-Canel.

Las respuestas fueron varias, pero en todas sobresalió el esmero por cuidar a los suyos. Gretel, por ejemplo, quien vive con su esposo y su suegro, mantuvo a raya y distancia a todos y demoró un mes entero en ver a su mamá.

Betty, alumna de Informática, contó que no estuvo en la zona roja ni en los centros de aislamiento, pero participó en el apoyo a los combatientes del Ministerio del Interior cuidando las colas y en otras actividades.

Alejandro, alumno de 5to. año de Derecho, tuvo a su vez una participación sui géneris: trabajó en una empresa agropecuaria como asesor jurídico, cubriendo la labor que tuvieron que dejar los profesionales que debieron cuidar a sus familias o eran personas vulnerables.

El Presidente de la República subrayó el crecimiento revolucionario y ciudadano que tuvieron estos jóvenes al participar en el enfrentamiento a la pandemia y les prepuso tres nuevas tareas, como ya he hecho en otros encuentros de este tipo.

La primera -les dijo- es continuar participando en el enfrentamiento a la COVID-19 en la nueva normalidad, pues hoy hay otras amenazas, debido al arribo al país de visitantes internacionales y familiares que regresan o se hospedan en las casas de sus familias.

La segunda tarea es -les dijo- participar de la manera más directa en la Estrategia de Desarrollo Económico y Social, donde las dos prioridades son la producción de alimentos y la Tarea Ordenamiento, que no es una varita mágica y necesita ser explicada a la población, que tiene dudas y se están dando procesos como el incremento de precios en el sector no estatal, lo cual exige discutir con las personas que lo están haciendo.

Y la tercera tarea es potenciar el desarrollo local, el desarrollo sostenible en la comunidad, lo cual necesita una implicación, una conexión entre el sector de la producción y los servicios y el sector del conocimiento, que en las universidades tiene uno de sus mayores exponentes, les explicó el mandatario.

Tras el encuentro con los jóvenes estudiantes, las autoridades universitarias y el claustro de profesores abordaron el vínculo entre la universidad y las empresas en el territorio, donde se ha avanzado mucho en la colaboración, pero aún no son suficientes las demandas de proyectos de las empresas al centro de altos estudios, explicaron.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.