¿Bibliotecarios?

Este sábado en la Biblioteca Nacional José Martí, y simultáneamente en las salas infantiles y juveniles de sus similares en todo el país, tendrán respuesta quienes en Miami censuran un libro sobre los niños cubanos

Autor:

Juventud Rebelde

«Este sábado a las once de la mañana en la Biblioteca Nacional José Martí, y al mismo tiempo en todas las bibliotecas de nuestro país, vamos a responder a quienes despliegan campañas atroces contra Cuba».

Margarita Bellas Vilariño, presidenta de la Asociación Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI). Foto: Roberto Suárez Así lo hicieron saber a JR, Margarita Bellas Vilariño, presidenta de la Asociación Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI), y Abel Ponce Suárez, funcionario de la Biblioteca Nacional José Martí.

«Nuestra respuesta se llamará Sí, vamos a Cuba, porque es insólito que en las bibliotecas escolares de Miami prohíban la presencia del libro Vamos a Cuba, que muestra la verdad sobre cómo vive nuestra infancia, en un texto dedicado a niños de segundo, tercero y cuarto grados».

A visit to Cuba (Vamos a Cuba), fue escrito en 2001 por la norteamericana Alta Schreir, y es ella quien da cuenta de la calidad de vida de los niños de la Isla, pero los que se hacen pasar por bibliotecarios en Miami dicen que en nuestra Patria no existe ese tipo de niño, que no ríen, que están tristes, de ahí la censura, acota la Presidenta de ASCUBI.

«La mafia, agrega Ponce, habla de que en nuestro país se prohíben libros, una de sus grandes mentiras»; «hasta se nos ha acusado

—precisa Margarita— de que hemos quemado textos publicados antes de 1959.

«Es absurdo y ridículo pensar que los bibliotecarios cubanos actuamos así; en la Biblioteca Nacional José Martí, por ejemplo, están los libros, periódicos, revistas y folletos de todas las épocas», reflexiona Margarita.

«El Decreto No. 265 del 14 de mayo de 1999 sobre el depósito legal en la Biblioteca Nacional José Martí, prueba y refuta tales calumnias. Y le da la tarea de ser la depositaria de todo lo escrito por cubanos, residentes en Cuba o en el exterior», puntualizaron los entrevistados.

Esta no será la única denuncia de Cuba. Próximamente nuestra delegación al 72 Consejo de la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecas y Bibliotecarios (IFLA) en Seúl, llevará un proyecto de Resolución con el título Necesidad de poner fin a los efectos negativos del bloqueo del Gobierno de los Estados Unidos de América sobre las bibliotecas cubanas, basado en una documentada indagación de dos investigadoras de la Biblioteca Nacional que abarcó el período 2001-2003. A ello se suman seis posters y una ponencia referente al trabajo comunitario para la prevención del SIDA.

«Fue en 1998 —aclara Margarita— cuando comenzó toda esta campaña de los llamados bibliotecarios independientes. Para nosotros es indignante que personas que no han estudiado intenten disfrazarse de bibliotecarios, porque los bibliotecarios somos unos estudiosos incansables. Y esas personas no han estudiado nada que tenga que ver con la bibliotecología, sino con la mentirología», afirma la especialista con total autoridad.

«Se autotitulan bibliotecarios independientes, puntualiza Ponce, pero no son ni meros coleccionistas, simplemente son personas que están a sueldo de una potencia extranjera, como propagandistas bien pagados, como clásicos mercenarios».

«Es importante resaltar —apunta ella— que los legítimos bibliotecarios cubanos trabajamos continuamente, a veces sin muchos recursos, por el propio bloqueo contra las bibliotecas. Sin embargo, se mantienen abiertas, brindando un servicio decoroso, entusiasta y digno».

SOMOS BIBLIOTECARIOS; NO MERCENARIOS

Cartel que presidirá los actos de denuncia de los bibliotecarios cubanos este sábado. Margarita escribió una carta al presidente de la Asociación de Bibliotecarios de Estados Unidos (ALA), Michael Gorman, para denunciar el proyecto contra nuestra Patria que pretenden presentar en Seúl los títeres de Miami.

En el texto de ASCUBI se condena la actuación ladina del señor Steve Marquardt, bibliotecario de Dakota del Sur, quien se hizo eco de la maniobra contra Cuba, en unión de un grupito de bibliotecarios norteamericanos y otras personas que tratan de influir con todo tipo de campañas contra nuestro país y sus verdaderos bibliotecarios.

«Ciertamente Marquardt es bibliotecario —explica Abel—, y también lo es Robert Kent, otro de los personajes siniestros de esta historia, pues él contactó a una supuesta «bibliotecaria independiente», la agente Vilma de la Seguridad del Estado de Cuba, como se supo después.

«La carta de Marquardt exige el apoyo de los delegados a la próxima reunión de IFLA en agosto, al proyecto de resolución anticubano, supuestamente elaborado por dos asociaciones de bibliotecarios de Letonia y Lituania. Nosotros le escribimos a Gorman, presidente de ALA, sobre la base del respeto y la colaboración y amistad que han mantenido tradicionalmente los bibliotecarios de los dos países, expresión de lo cual es el convenio firmado por nuestras asociaciones en 1999, aún vigente», precisa Margarita.

En junio de 2001 delegaciones de alto nivel de ALA e IFLA comprobaron la falsedad de la campaña de las llamadas «bibliotecas independientes» en Cuba, y a propuesta de bibliotecarios norteamericanos y cubanos, se adoptó la Resolución de Boston sobre este tema, con la aprobación del 86,7 por ciento de los votos de los delegados del mundo.

SOBRE EL PROYECTO ANTICUBANO

Es falso que se hayan presentado al Congreso de IFLA dos proyectos de resolución contra Cuba, expresa la Presidenta de ASCUBI; también es falso, agrega, que haya sido ideado y escrito por bibliotecarios letones o lituanos. «Fue redactado por Robert Kent y enviado por correo electrónico a asociaciones de bibliotecarios de Europa del Este, a las que se pidió actuar como testaferros ante IFLA.

Según Margarita, la señora Emilija Banionyte, vicepresidenta de la Asociación de Bibliotecarios Lituanos, en carta a un periodista canadiense residente en Cuba, reconoce que el texto de dicho proyecto anticubano «les fue enviado por Robert Kent». La bibliotecaria cubana posee una copia de dicha carta.

«Es falso también que los bibliotecarios letones o lituanos hayan actuado de esta manera por simpatías conscientes hacia la política anticubana del señor Kent», abunda.

La carta de los bibliotecarios cubanos al presidente de ALA dice que «es muy preocupante la manera engañosa en que una persona conocida por todos en el mundo de nuestra profesión, como ese señor Robert Kent, valiéndose de métodos inmorales como los ya descritos y que usted y ALA experimentaron en carne propia, en San Diego, lleve a cabo impunemente una campaña de calumnias, presiones y chantajes en la prensa contra quienes no piensan como él y mantienen una postura justa y equilibrada hacia Cuba».

NUEVAS MARIONETAS DE LA MAFIA

Precisa la dirigente de ASCUBI en su denuncia que «no podemos dejar de expresarle nuestra sorpresa, a nombre del pueblo cubano y de los familiares de las víctimas del terrorismo en nuestro país, al leer entre los firmantes de la carta del señor Marquardt, el nombre de dos personas de origen cubano, que afirman ser miembros de ALA y que se autotitulan representantes de las bibliotecas independientes de Cuba».

«Nos sorprende —resalta Margarita— que personas que no tienen ninguna relación real con las bibliotecas, ni en Cuba, ni en Estados Unidos, sean miembros de una respetable asociación profesional como ALA».

Y aclara a renglón seguido: «(...) Ramón Humberto Colás, por ejemplo, es empleado a sueldo y directivo de la FNCA de Miami, la misma que ha promovido actos terroristas en Cuba, causantes de muertes y heridas a ciudadanos inocentes».

Margarita y Ponce, en nombre de los bibliotecarios de nuestro país, no dudan al afirmar que no se cansarán de denunciar a quienes pretenden desprestigiar la obra de la Revolución, mucho menos a quienes molesta la sonrisa de los niños cubanos y se deshacen en maniobras para impedir que nuestra realidad llegue a los niños norteamericanos y al mundo entero.

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