La poesía de León Estrada

León Estrada (Santiago de Cuba, 1962). Poeta y editor. Ha publicado, entre otros, los libros: Circo de barro (1989), El tiempo de los fieles (1990), En la soberbia de un nosotros lúcido (1993) y Fábula del ascensor y la nodriza (1994). Actualmente se desempeña como jefe de Redacción de la Revista del Caribe.

Autor:

Juventud Rebelde

PASCAL CRAIG DESTRADES LE DICE A JC

Para Julio Corbea Calzado, más que amigo, hermano

Cansado de la misericordia y de los goznes

mohosos de las puertas de mi mente.

Vi aquellas luces de mi soledad.

Esa apartada angustia que ha llenado mis noches.

¿Por qué pensaba en mi retorno si me cansaba

dedicar los minutos al espanto

a esa otra luz que muerde como solo yo sé?

Ya para mí no existe amanecer

ni nadie me pregunta si prefiero la hierba o el postigo.

Allá esa música que me obliga a lamentar

todas las noches de mi antiguo temblor.

Aquí el temblor exacto que es mi eterno recuerdo

que es mi eterno retorno a la oquedad del alma.

Pero no mientan más los misericordiosos

que suben la cuesta hacia esa virgen

que ya no significa nada para mí.

ROSA DE LA LOCURA

Con Leopoldo María Panero,

Demián Rabilero y Noel Jardines

Comenzar por la imagen. No por el misterio de la imagen.

Desterrar los espejos, que ellos sean el sueño

y no el misterio. Que sean la memoria.

La obscuridad y no la Luz ¿Y la Rosa?

El trazo limpio de la luz se irá engañando Rosa

para que escribas: A ver cómo me engaña la Rosa.

Y porque no eran solamente el olor y lo exacto.

Y sí el pensamiento ¿La certeza? de que aquella noche

era la misma noche, la única noche.

(Nueva York-Madrid-Santiago).

Síncopa en el brillo de las barajas.

Aplausos y abundancia. No la mosca en la flor.

Este es el momento preciso para que se desplomen

esas estrellas que nunca escribirás.

Dónde el sitio para el aroma —trampa—

que la voz no pronuncia ni la mano escribe

tras la maraña del sueño o entre arbustos.

Casi vence la Luz cuando la imagen se reveló.

(Rosa-Nenúfar-Clavel-Azahar).

El rostro de la Rosa no es el de la que olía.

Terminar por la imagen ¿Quién lo puede negar?

La química produce el desencanto.

NO SÉ SI VOLVERÉ

Para Sergio Pereda

Nada me salvará.

Ni siquiera la confusión

de los desesperados

que esperan en el huerto

su resurrección.

Cuento los mosaicos

y me descubren los soldados.

Todos se hacen llamar Alí.

Comienzo este trayecto

y aparezco hechizado

tradicional y confluente.

Ha llovido y es más arduo caminar.

Qué puedo hacer sino mostrarme

húmedo y errante del tanto

hechizo de la lluvia.

Sería inútil conmoverme.

Sería inútil combatir.

De sombra y lodo este

camino desacostumbrado.

No sé si podré volver.

Por eso canto.

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