Marcha bien el Festival Nacional de Teatro Camagüey 2006

El festival celebra desde el pasado jueves su XI edición que cuenta con 21 piezas en concurso, de las cuales 10  van dirigidas al público infantil

Autor:

Randol Peresalas

Alumnos de la Academia de Arte Vicentina de la Torre durante los homenajes a Paco Alfonso y Roberto Blanco. Foto: Randol Peresalas Al compás del Himno Invasor, arrancó el pasado jueves el 11no. Festival Nacional de Teatro Camagüey 2006. Un pasacalle gigante recorrió las principales arterias de la capital agramontina, dando inicio a una de las fiestas más grandes de los teatristas cubanos, cuyo carácter competitivo le confiere un don singular en relación con eventos similares.

Fundado en 1983, el festival ha sido por más de dos décadas plaza y trampolín de importantes obras del repertorio nacional y extranjero. Directores, actores, técnicos e investigadores de las artes escénicas se dan cita cada dos años en la Ciudad de los Tinajones para confrontar sus trabajos y compartir experiencias.

El público camagüeyano, ávido y conocedor, cuenta en esta ocasión con 21 piezas en concurso —11 para adultos y diez para niños— , así como un número considerable de espectáculos invitados que incluyen la danza, la música, el cine, la plástica, entre otras manifestaciones.

Múltiples actividades colaterales han tenido lugar, entre las que destacan los sendos homenajes a dos glorias del teatro cubano de todos los tiempos: Paco Alfonso y Roberto Blanco, en la galería de la Academia de Arte Vicentina de la Torre. Alfonso (1906-1988), dramaturgo, director y actor, es uno de los precursores del movimiento escénico revolucionario, y Camagüey aprovechó para saludar su centenario. Igualmente, Blanco (1936-2002) está considerado una de las personalidades indiscutibles de la escena nacional, amado y respetado por esta ciudad que lo adoptara como hijo ilustre años atrás.

Luego de un largo período de selección, el jurado del certamen, presidido por la popular actriz Corina Mestre, tiene a su cargo la valoración de montajes muy diversos, frutos de la labor de artistas consagrados y de otros que comienzan. Entre los primeros se hallan Charenton, de Teatro Buendía, y Stockman, de Argos Teatro, bajo las direcciones de Flora Lauten y Carlos Celdrán, respectivamente. Ambas piezas vienen antecedidas de gran éxito de público y crítica —las presentaciones del fin de semana se dieron a teatro lleno—, y se verán de frente con otras tres fuertes candidatas a los premios: Escándalo en la trapa, por Mefisto Teatro (sube a la escena del Principal esta noche y mañana, a las 8:30 p.m.); La virgencita de bronce, por Teatro de Las Estaciones (desde mañana y hasta el sábado en la Sala La Edad de Oro, a la misma hora); y Delirio habanero, por Teatro de La Luna.

Ya la otrora Villa de Santa María del Puerto del Príncipe está invadida por sus espectadores más fieles. Pero también quiere a los no tan fieles. Los quiere a todos. La suerte hace rato está echada.

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