Prominencia del dibujo animado en la televisión nacional

El origen de esta modalidad, en el panorama audiovisual internacional, se remonta a 1935, cuando el alemán Oskar Fischinger pusiera por vez primera a bailar a una caja de cigarrillos Naratti

Autor:

Randol Peresalas

Digan lo que digan, no hay quien no haga caso a los «muñequitos». Si algo tienen asegurado los clips sostenidos en gran medida por la animación, es público. No podríamos determinar ahora en el tiempo, cuándo fue que esta apareció en los videos del patio, lo que sí podemos afirmar es que después de Píntate los labios María, de Juan Padrón, fue difícil encontrar quien no se dejara tentar.

El origen de esta modalidad, en el panorama audiovisual internacional, se remonta a 1935, cuando el alemán Oskar Fischinger pusiera por vez primera a bailar a una caja de cigarrillos Naratti. Un año después, el alemán fue reclamado por los estudios norteamericanos Paramount, y aunque allí casi se le apagó el ingenio, todavía se recuerda por su intervención en Tocata y fuga, que da inicio al largometraje de dibujos animados Fantasía, producido por Walt Disney en 1940.

Está claro que Fantasía no es un producto perfecto; sin embargo, sería ingenuo negar su influencia y, sobre todo, su aporte al desdibujo de las fronteras entre lo culto y lo popular. En otras palabras: esa conexión creativa entre imagen y música está entre los antecedentes más importantes del video clip.

La experiencia cubana se ha dejado ver, con grandes resultados, en estos nueve años de Lucas, donde su voluminosa inserción es un hecho. Claro que la animación abarca un amplio espectro —cada vez se utiliza más en el trabajo de postproducción—, pero es nuestro interés señalar algunos ejemplos significativos, relacionados directamente con la prominencia del dibujo animado. Específicamente, los llamados «muñequitos».

Es preciso señalar que a pesar del costo que representa armar un clip a través del dibujo puro, los creadores más jóvenes encuentran en ese reto un placer insustituible. Noches enteras frente a una computadora, ejecutando diversos y difíciles programas digitales, hablan de una voluntad de hierro, la cual no ha cejado ni un milímetro en los últimos tiempos. Y la explicación es sencilla: lo que les importa es concretar su talento. Además, son conscientes de que se valen de un recurso artístico legítimo que, lejos de maquillar sus propuestas, las enriquece.

Este es el caso de Ves, de Telmarys y Kumar, realizado por Ermitis Blanco y Abel Álvarez, los autores del gustado Déjame subir, que sirvió de promoción al tema de la telenovela Al compás del son. Ves se destaca por su diseño más humanizado, con evidentes influencias del estilo serio del dibujo japonés conocido por manga, mezclado con aires occidentales que lo hacen más estilizado. En este caso, la animación es menos plástica, pero más realista.

El más reciente trabajo de ambos, sin embargo, supone una visión diferente. Piedras contra tanques, de Ojos de brujo, pone la mirilla sobre la composición del espacio, y le confiere mayor valor a esa suerte de puesta en escena virtual de la cual hace gala.

Más cercano a la estética de Disney están los populares Estela granito de canela, de Liuba María Hevia, y Ay, hay amor, de Charanga Habanera, aunque a decir verdad, este último es otra cosa. Estela..., fue creada por Leonardo Pérez y Miguel Vidal (El despertar, de Carlos Varela y la propia Liuba). Los dibujos aquí son más agradables, las líneas más onduladas y los movimientos más elásticos.

Ay, hay amor, por su parte, fue dirigido por el binomio Julio César Leal e Ismar Rodríguez, pero tuvo un cuarteto en la dirección de animación: Ulises de Jesús, Homero Montoya, Rainer Valdés y Alexander Rodríguez. A diferencia del anterior, este se acerca más a un tipo de diseño muy extendido últimamente y que algunos especialistas asocian al dibujante Chuck Jones, cuyas animaciones son más sencillas y sintéticas, y no tan «acabadas». Las líneas son rectas; los colores, planos; y las sombras y las sombras de los objetos, cortantes.

Una de las revelaciones el año pasado en Lucas fue sin dudas Andros Barroso. Su trabajo en Pa’ qué tú hablas, de Francis del Río, le valió toda la atención de la crítica. Desde entonces también aparecía el nombre de Maikel Lorenzo, cuyos atrevimientos con la animación en 3D, ha convertido al dueto en fuente de referencia. En aquella ocasión, el clip carecía de personajes animados, y lo más llamativo resultaba el modelado de la ciudad futurista, verdadera protagonista del clip. Posiblemente esta labor llevada a cabo por Lorenzo sea tan complicada o más que la de animar «como antes», pues tuvo que reconstruir digitalmente cada fragmento de la ciudad, e irla armando con texturas, luces, colores... En 2006 traen a Cabiosile, de Papo Record, y a M con A y N con I, de Haila. En ambos el trabajo con el color y las texturas es cardinal. Los tonos cálidos se explayan y el telón de fondo que sirve a los cantantes es más brillante que nunca.

En un extremo de esa cuerda que es el animado en 3D, es factible recordar un clip de 2005 realizado por Fernando Morlans y Carlos Alberto Rivero: El trencito y la hormiga, de Liuba María Hevia. Es cierto que los diseños se antojan un tanto ñoños; sin embargo, el trabajo de animación en sí es sencillamente admirable.

También este año se ha dado una novedad que pasa por el tamiz de la nostalgia. Nos referimos al conjunto de clips, que en «plan rescate», han devuelto a una generación aquellos temas infantiles que la acunaron. De cuidadosa puede calificarse la labor de Tony Nodarse (La abeja y la flor, La gata Mini), Nelson Serrano (El espantapájaros) y Luis Ernesto González (Soldadito de plomo), quienes han insuflado sus dibujos de toda esa magia de la animación de los 70, con las respectivas actualizaciones que potencian un despliegue más efectivo de esta. Nodarse, en particular, y según nuestro criterio, logra un producto de indiscutible calidad y rigor estilístico en La gata Mini, al evocar el género musical mediante la tipografía, lo que habla de un estudio previo y muy razonado.

Por estos rumbos anda la animación cubana para videos clip. No hay duda de que Lucas ha sabido ubicar con justicia este reglón que, dada la creciente demanda que experimentan sus hacedores, deviene hoy un gancho inestimable. Los jóvenes talentos cuentan con una fuerte tradición en el patio, pero ellos también quieren aportar. Y lo están haciendo.

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