La revista El Caimán Barbudo: 40 años defendiendo la Revolución

Nacida en JR, conserva  la magia de aglutinar a lo mejor de la intelectualidad cubana. Prácticamente todos los escritores importantes dentro de la literatura cubana han sido parte de ella

Autor:

Juventud Rebelde

El periodista Bladimir Zamora y el actual director de la revista, Fidel Díaz

Pareciera que nació ayer. Fresco, irreverente, profundo y escurridizo en su tirada, El Caimán Barbudo continúa fiel a los preceptos para los que fue creado. Cuatro décadas han transcurrido desde aquel marzo feliz, que marcó el inicio de esta revista cultural de pensamiento, nacida en JR, periódico que lo impulsó y luego lo dejó volar con alas propias.

Las esencias de una época que estuvo marcada por el compromiso «fiel y amoroso con la única y verdadera progenitora de una publicación que casi lleva su nombre: la Revolución Cubana», como bien expresara Fidel Díaz, actual director de El Caimán..., están en cada uno de sus números.

«Es una revista que interactúa con el ambiente, desde una izquierda muy profunda. Se preocupa por lo que está pasando en el país, choca con la realidad, quizá por sus características periodísticas.

«Esto obedece a que fue fundada, y siempre ha estado integrada por personas que creen en el periodismo como una vía de cambiar el mundo. Ese espíritu no se ha perdido», destacó el también poeta, periodista, músico y narrador.

Poetas, narradores e ilustradores han encontrado espacio en esta publicación, tribuna también de ensayistas, pensadores y periodistas, que discurren acerca de la creación artística cubana y del mundo. El Caimán Barbudo tiene la magia de aglutinar a lo mejor de la intelectualidad cubana. Rúbricas como las de Luis Rogelio Nogueras (Wichy), Guillermo Rodríguez Rivera, Víctor Casaus, y el gallego José Luis Posada (su primer diseñador, quien le dio el nombre que aún conserva y el creador de su logotipo) prestigian la revista en sus diferentes etapas.

Guillermo Rodríguez Rivera, su primer jefe de redacción y uno de los más destacados profesores e intelectuales del país, rememora los años fundacionales:

«Surge como un suplemento de Juventud Rebelde, pero luego se independizó: Siempre fuimos revolucionarios y defendíamos la rebeldía de la Revolución. Tal vez, a veces, nos pasábamos y éramos demasiado liberales en ciertas cosas.

«Fueron etapas de aprendizajes que permitieron que los políticos y los intelectuales se comprendieran mejor. Ni nosotros ni la Juventud estábamos preparados para esa experiencia, pero cumplió entonces su función de darle voz a una nueva generación literaria.

«Creo que El Caimán..., a la larga, sigue siendo lo que pensábamos que debía ser. Prácticamente todos los escritores importantes dentro de la literatura cubana han sido parte de él. Por ahí pasaron Fernando Rojas, Omar González, Omar Pérez, Bladimir Zamora...».

VIVIR PARA LA CULTURA

Muchos han sido los homenajes durante el 2006. Entre conciertos y presentaciones de la revista y de libros, viejos y nuevos caimaneros han festejado su 40 cumpleaños. «Hemos dedicado las páginas centrales a rescatar los artículos que nos han parecido más importantes en estas cuatro décadas», comentó Fidel Díaz.

«Entré como director en el número 300. Y así, de pronto, me vi con personas tan admiradas como Joaquín Borges Triana, Bladimir Zamora, Manuel Henriquez Lagarde. Lo primero que hice fue revisar todos los Caimanes y eso me permitió ver cómo, desde el inicio hasta la actualidad, ha tenido un perfil que no varía».

La revista, agregó, ha sido siempre muy polémica. Aborda el arte y el pensamiento más joven. «Tenemos la manía de insertarnos en la realidad. Es una herencia que viene desde sus inicios, un espíritu que nos arrastra. Las broncas son ya famosas..., pero lindas, porque son para mejorar el mundo. Habría que traicionar mucho su tradición para hacer un periodismo distinto.

«Vivimos para la Cultura. Todo el tiempo estamos insertos en el ámbito cultural cubano. Los temas nacen lo mismo en la oficina que en el Malecón, o en la «gaveta» (así llamamos a la casa de Bladimir Zamora) donde muchas veces nos reunimos, incluso con escritores que ya no están en el Caimán».

El periodista Bladimir Zamora, uno de los fundadores, quien aún se mantiene en activo como parte del colectivo, reconoce que El Caimán..., ha tenido muchos directores y jefes de redacción, pero el sentido crítico y polémico se mantiene. «Es una revista que no puede ser desestimada por quienes se interesen en tener una idea panorámica de la cultura cubana en estos 40 años. No solo de la literatura. El movimiento plástico cubano también está reflejado en ella, donde es frecuente encontrar las ilustraciones de Fabelo, Zaida del Río, José Luis Fariñas..., o comentarios sobre la obra de ellos. Con la música sucede igual».

Sin embargo, el reducido número de su tirada (20 000 ejemplares) dificulta en muchas ocasiones el acceso a la revista. Aun así, está entre las publicaciones más seguidas y sirve de referencia a los instructores de arte. Se lee. Pasa de mano en mano y conserva la frescura de la primera vez, pues esta gran familia de varias generaciones respira junta el verde de un caimán que se resiste a envejecer.

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