Estrenan nueva pieza teatral en la capital

Salida de emergencia, versión realizada por  Alejandro Palomino, aguarda por los espectadores en la céntrica sala Adolfo Llauradó

Autor:

Osvaldo Cano

La tropa que encabeza Alejandro Palomino le está haciendo honor a su nombre. Lo cierto es que Vi-Tal Teatro ha estrenado, con poco tiempo de diferencia, En falso, La otra tempestad de Strindberg y, ahora, Salida de emergencia. Esta última, una versión realizada por el propio Palomino —junto a Yazmín de Armas— al guión del filme La pared, aguarda por los espectadores en la céntrica sala Adolfo Llauradó de la capital.

El diálogo entre el cine y las tablas, aunque poco frecuente en nuestro contexto, por regla general ha arrojado resultados atractivos. El traslado de La pared al lenguaje teatral no es una excepción. Palomino y De Armas han sabido atrapar la esencia del guión de Alejandro Gil para volver sobre dilemas caros a nuestra dramaturgia.

Uno de los puntos fuertes de Salida de emergencia es la naturaleza metafórica del argumento. La pieza regresa sobre un tema que ha sido abordado en no pocas ocasiones. Pero la inclusión de dos perspectivas distintas, e incluso contradictorias: la de los doctores y la del «enfermo», ofrecen un nuevo ángulo para analizar una antigua cuestión.

Enfrentados a una situación límite, un grupo de personajes trata de convencer al protagonista del peligro que corre al permanecer en un sitio al borde del colapso. Lo que no acaban de comprender estos seres, a pesar de su pesquisa, es que para él lo que verdaderamente se ha hundido son las nociones de amistad, amor o familia. El exilio interior de Carlos, y su relación contrariada con el resto de los personajes, me traen a la memoria a Jean Paul Sartre, quien —en A puertas cerradas— sentenció: «el infierno son los demás».

Palomino elige, una vez más, un texto donde el individuo se ubica al centro de las preocupaciones y los conflictos. Como ya es habitual, utiliza un mínimo de elementos lo cual, en este caso, adquiere una connotación simbólica. Su puesta en escena apuesta por la síntesis al tiempo que recurre a un ritmo nervioso, trepidante. Son escasos los elementos que emplea, pues todo apunta al trabajo con los actores. En su accionar se concentra el interés del director, quien se interesa por poner de relieve las inquietudes que atormentan y las motivaciones que animan a las criaturas que encarnan. Uno de sus mayores méritos estriba en conseguir conquistar la atención del espectador con una historia donde las pasiones ceden el paso ante los problemas existenciales.

Del equipo de realización es preciso resaltar la exquisita banda sonora confeccionada por Alberto Pujol. Gracias al manejo de temas musicales nacidos del ingenio de Aldo López Gavilán y del suyo, Pujol es capaz de crear atmósferas que funcionan como apoyo o comentario de la acción. Ternura, fragilidad, calidez, son algunos de los estados de ánimos transmitidos especialmente gracias a los solos de piano que armonizan con el clima íntimo que predomina en Salida... La escenografía, del propio Palomino, es parca y funcional. La presteza de las soluciones que brinda, la ubicación en los diferentes espacios en que discurre la acción junto a la clarificación de estos, se cuentan entre sus aciertos. No obstante, soy de la opinión que se pudo trabajar mucho más en este rubro en aras de ilustrar con mayor nitidez las diferencias y contrastes entre los bandos contendientes.

Las luces de René Couret contribuyen a graficar tanto la hostilidad reinante como las inclemencias del tiempo.

Junto a varios de sus colaboradores usuales, el director contó con un elenco en el que coinciden actores jóvenes y establecidos. En esta última categoría se ubica la destacada actriz Gina Caro, quien volvió a dar una demostración de inteligencia, fuerza dramática y contención, en un papel pequeño pero clave. A Luis Zamora le correspondió asumir al contrariado protagonista, cosa esta que hizo con sinceridad y vigor, teniendo sus mejores momentos en la entrevista con la madre. José Ramón Vigo recurrió a su oficio para vertebrar un personaje cuyas escasas aristas devienen un obstáculo. Sin embargo, el comediante supo poner de relieve sus costados humanos acercándolo a los referentes reales.

Alfredo Reyes, Mariela Bejerano y Carlos Treto lidiaron con roles fugaces que bordean incluso al arquetipo; humanizarlos fue el reto que afrontaron con dignidad.

Nora Elena Rodríguez, Laura Moras y Yasmín de Armas, encarnan a tres personajes concebidos en función de su relación de índole profesional con el protagonista. Pese a esta estrechez de miras con que han sido edificadas, las intérpretes lograron desenvolverse con sencillez y naturalidad, en tanto que Michel Labarta enfrenta con corrección un comodín que refuerza el angustiado estado en que está sumergido el «héroe» de esta pieza.

Con la puesta de Salida de emergencia, Vi-Tal Teatro vuelve sobre tópicos abordados con anterioridad en montajes como En alta mar, Mi socio Manolo o En falso. Ahora, con un elenco más vasto, Alejandro Palomino consigue un espectáculo de buena factura, capaz de hacernos reflexionar de un modo ágil y ameno.

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