Celebran el Día del Libro Cubano

El lunes será el Día Internacional del Libro Infantil. Sobre estos temas conversa con JR Enrique Pérez Díaz, actual director de la Editorial Gente Nueva

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

Foto: Roberto Suárez Aunque alguna que otra vez el Día Internacional del Libro Infantil pudo haberse celebrado en nuestro país, no es hasta 1984 que Cuba lo asume con total seriedad, un año después de que se integrara al International Board on Books for Young People, es decir, a la Organización Internacional del Libro Juvenil. Sin embargo, el IBBY (como se le conoce por su siglas en inglés) había sido fundado tres décadas atrás, en 1953, por la incansable periodista Jella Lepman, responsable de la concepción del Premio Hans Christian Andersen —algo así como el Nobel de la literatura infanto juvenil— y de convertir el 2 de abril en una jornada mundial dedicada a las obras literarias hechas para niños y jóvenes, como tributo al onomástico del gran escritor danés.

«El IBBY, que fue creada sin ánimo de lucro, tiene su sede en Suiza y cuenta hoy con más de 60 secciones nacionales», comenta a JR Enrique Pérez Díaz, actual director de la prestigiosa Editorial Gente Nueva, quien recuerda que «una de las primeras cosas que se hicieron al respecto se concibieron en Juventud Rebelde, donde yo trabajaba en 1987. Allí hicimos un suplemento cultural, Olga Marta Pérez, ahora directora de Ediciones Unión, y yo, dedicado a este día.

«El IBBY mundial escoge un país para que un ilustrador diseñe un póster y un autor de prestigio para que redacte un mensaje. Y en Cuba hemos seguido esa iniciativa. Esos mensajes han sido firmados por escritores como José Manuel Espino, Ivette Vian y Julia Calzadilla. Este año se le encomendó a Pablo René Estévez, ganador de la última edición del premio Ismaelillo, y quien recibió en la pasada Feria Internacional del Libro (FIL) el premio La Rosa Blanca por el conjunto de su obra».

—¿Y qué otras cosas sucederán alrededor del 2 de abril?

—Este lunes se realizarán dos paneles en la biblioteca Rubén Martínez Villena de la Plaza de Armas: uno sobre los escritores en su relación con el público lector, que coordina Esteban Llorach; y el otro sobre los medios que promueven la literatura infantil en relación con ese mismo público. Asimismo se hará una peregrinación hasta el busto de Andersen ubicado en el Centro Histórico, donde los niños depositarán una ofrenda floral.

«Esa tarde, de 2:00 p.m. a 5:00 p.m., Gente Nueva hará una venta maratónica de títulos, que ya fueron presentados en la FIL, en el Pabellón Cuba, acción que se repetirá a lo largo y ancho del país. En esta ocasión también tendrán prominencia los libros de la colección Primavera, dirigida a los jóvenes, y donde aparecen clásicos como El rosario, El árabe, María y Las mujercitas se casan».

—La presentación hoy de Alguien viene de la niebla también está dentro de las actividades, ¿no es así?

—Efectivamente. Alguien viene de la niebla es un título mío que no estuvo listo para la pasada Feria y que será presentado hoy, a las 11:00 a.m., en el Sábado del Libro del Palacio del Segundo Cabo, en la capital. Alguien viene... es la segunda parte de Inventarse un amigo.

«Pero, además, el Instituto Cubano del Libro (ICL) está llevando a cabo varias actividades no solo en torno al 2 de abril, sino también a un día como hoy, 31 de marzo, Día del Libro Cubano, en conmemoración a la creación por el Gobierno Revolucionario de la Imprenta Nacional de Cuba, mediante la Ley 187. Los festejos se extenderán hasta el 23 de abril cuando se cumplirán los 40 años del ICL, lo que se conectará con las cuatro décadas de Gente Nueva el 31 de mayo».

—Como presidente de la Sección de Literatura Infantil de la UNEAC, ¿cuál es tu apreciación sobre la literatura para niños en los últimos años?

—Creo que se halla en un momento muy bueno, porque existe mucha diversidad. Hemos rebasado una época en la cual los libros infantiles eran de una sola cuerda, y aquella en que eran de otra cuerda que negaba esa anterior. Desde luego, como no son pocas las personas que están haciendo literatura infanto juvenil, hay diversos grados de calidad, pero ya se está sedimentando la historia de los temas «difíciles» que salieron con mucha fuerza a finales de los 80 y principios de los 90. Ahora los escritores, aunque siguen abordándolos, lo hacen de una manera más literaria.

«En la actualidad, se escriben libros increíbles de recreación del folclor, como los de Teresa Cárdenas por ejemplo, quien además publica novelas históricas al estilo de Perro Viejo, Premio Casas de las Américas. Asimismo hay autores muy jóvenes que sorprenden desde su primera obra por la desinhibición temática y formal que evidencian. Son muchachos que pertenecen a la AHS y se han enfrentado a muchos tabúes.

«Pienso que la existencia de Harry Potter en el mundo ha cambiado el panorama, porque ha habido como una confrontación con una línea internacional, que puede ser comercial, y todo lo que quieras, pero que está ahí, y eso, aunque no quieras, influye».

—Hablando de Harry Potter, ¿no sería saludable que esa literatura más contemporánea que se hace fuera de nuestras fronteras llegara también a nuestros lectores?

—El quid de la cosa está en los derechos de autor. Salvo que un autor tenga la libertad de exigirle a su editorial una edición para Cuba, nosotros no estamos en condiciones de poder publicar esos libros. En el mundo entero existen grandes transnacionales de la literatura que mueven las ediciones entre un país y otro. Naciones que antaño eran editorialmente poderosas hoy no lo son, y Cuba no está insertada en ese mercado, ni creo que esa sea la idea, porque es una literatura bastante egocentrista y globalizada, es decir, se trata de una literatura que no reconoce valores nacionales, que está estandarizada.

«La literatura privilegiada por las transnacionales tiene el inconveniente de responder a la media y a las pautas comerciales. Estoy convencido de que hay autores cubanos cuyas obras tienen una calidad superior y una ascendencia mayor a las que son abrigadas por un marketing feroz, pero, por supuesto, no encajan en ninguna de esas colecciones. Es increíble que apenas se publiquen, por ejemplo, los títulos que han sido premiados con el Hans Christian Andersen. Esa es una de las grandes contradicciones del mundo moderno, donde pueden olvidarse o descatalogarse estos autores porque, para ellos, no venden bien. Eso es algo terrible.

«Organizaciones internacionales como el IBBY, que intenta promover la mejor literatura infantil, sin negar los valores estéticos que pueden tener libros de este otro tipo, van al rescate de lo nacional, de ahí los congresos regionales y los proyectos que realizan en América, África y Asia, buscando salvar esa literatura con selecciones, antologías, etc. Y Cuba hace lo mismo: defender la publicación de obras que pertenezcan al acervo cultural universal. Hay casos atípicos de autores con una propuesta muy interesante, valiosa, que nos han cedido los derechos, como Justin Gaarder con El mundo de Sofía, e inmediatamente lo hemos publicado».

—¿Crees que existe una verdadera conexión entre la literatura para niños y jóvenes y el público a la que va dirigida?

—No te podría afirmar que el 90 por ciento de los libros que publican los autores cubanos se leen porque ese es un estudio que no se ha efectuado, al menos que yo conozca. Uno nunca sabe exactamente si el libro que se compra es el que el niño necesita. Tampoco el índice de venta es confiable, pues este es un país con una oferta determinada de libros para una gran demanda, y la Feria es la prueba. Sin embargo, sé que los títulos tienen aceptación. De eso te percatas en cuanto recorres la Isla. Si caes en el centro, ves que adoran a Espino, que siguen su estética, que lo conocen y lo estudian. Lo mismo sucede en Sancti Spíritus con Julio Llanes; en Villa Clara con Juan Luis Cabrera, o en Camagüey, con Niurki Pérez, por solo mencionar a algunos. Son autores que han ido en busca de su público. Aquí en la capital, la Editorial Gente Nueva lleva adelante un proyecto muy ambicioso: presentar, junto a sus autores, los libros en las escuelas, lo cual, sin duda, incentiva la lectura y nos ayudará a conectarnos mejor con ese público para el cual escribimos.

—Después de trabajar en Ediciones Unión, ¿cómo te ves en Gente Nueva?

—Fue Gente Nueva la editorial con la cual muchos de nosotros aprendimos a leer. Y eso es un reto, porque, además, es la que tiene mayor peso en la producción de libros para niños al año, la de mayor cantidad de colecciones, amplitud temática, genérica. Esta nueva responsabilidad es como un acercamiento desde adentro al mismo fenómeno al que he estado vinculado siempre. Me considero un guerrero de la literatura infantil que ha estado en distintos campos, y este es uno muy importante. Espero que salgamos airosos tanto la editorial como yo.

—¿Y no temes que eso pueda coartar tu obra como escritor?

—Ese temor siempre está latente, no obstante, a lo largo de mi vida he simultaneado cosas muy diferentes. Fue estando en la Agencia de Información Nacional (AIN), con la carga de trabajo que la caracteriza, donde escribí, por ejemplo, algunos de los libros que estoy publicando ahora, como Alguien viene de la niebla. Creo que la literatura requiere de muchos tiempos: del tiempo de vivir, el de pensar, el de redactar y el de arreglar. Yo trataré de entenderme con mi tiempo global y el de la editorial. En mi caso, además, la aventura es muy tentadora por lo cerca que he estado del quehacer de los autores cubanos en los años que llevo presidiendo la Sección de Literatura Infantil de la UNEAC (desde el 93).

«Desde una editorial como esta, que durante 40 años ha publicado lo mejor de la literatura para niños, uno se siente parte de algo que es trascendente, pues sabes que estás ayudando a conformar lo que se va a leer mañana. Y eso, no solo es grande, sino hermoso».

Por el libro

Hoy, Día del Libro Cubano, se desarrollarán miniferias, entre las 10:00 a.m. y 6:00 p.m., en los municipios de Cerro (Parque Manila), La Habana Vieja (Jardines del Capitolio), 10 de Octubre (Plaza de los Pasionistas), Marianao (Anfiteatro), Vedado (Parque El Quijote) y Centro Habana (Parque Fe del Valle). Entre el 31 y el 27 de abril, fecha en que se conmemora el aniversario 40 de la fundación del Instituto Cubano del Libro, se efectuarán ventas de libros en ciudades y poblados que no fueron sedes de la recién concluida Feria Internacional del Libro Cuba 2007.

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