Dos jóvenes trovadores graduados de instructores de arte - Cultura

Dos jóvenes trovadores graduados de instructores de arte

Paralelamente a su labor como instructores en dos escuelas de la ciudad, decidieron unirse en la vida artística y conformar un dúo 

Autor:

Julio Martínez Molina

CIENFUEGOS.— Nuria Vega, de 19 años; y Nelson Valdés, de 20, son dos muchachos encantadores, del tipo que uno anhelaría se situara definitivamente como el estandarte de todo joven cubano: cultos, sensibles, emprendedores...

Ambos forman parte de la Brigada José Martí, y emergieron ella de la tercera y él de la segunda graduación de la Escuela de Instructores de Arte de Cienfuegos Octavio Valdés, los dos formados en la especialidad de música. Desde pequeños están vinculados a las manifestaciones artísticas.

Nelson se enroló hará menos de un año en la tripulación de la Asociación Hermanos Saíz, en Cienfuegos. Hoy es el presidente de la sección de música en la provincia.

Paralelamente a su labor como instructores en dos escuelas de la ciudad, decidieron unirse en la vida artística Paralelamente a su labor como instructores en dos escuelas de la ciudad, decidieron unirse en la vida artística —cuentan— «para presentarnos, a dúo, en los más variados eventos culturales y políticos adonde somos invitados con asiduidad: galas, tribunas abiertas, veladas, actos de la Unión de Jóvenes Comunistas...».

Son dueños de timbres vocales excepcionales, a criterio de especialistas y público, que concitan la atención de la juventud de forma inmediata. Y su repertorio «está compuesto, esencialmente, de textos trovadorescos y exponentes de la llamada canción inteligente», revela Nuria.

«Lo único malo que sucede con el tipo de propuesta que cultivamos, considera Nelson, es su falta de promoción y difusión sistemática en los espacios».

Este joven también tiene una intensa experiencia como compositor: «Compongo mis propias canciones, trato de aprovechar el legado de esos grandes trovadores.

«En mis piezas hablo de los problemas sociales. Mi ciudad, por ejemplo, es una obra que me piden muchos trovadores jóvenes del país; Sobras de luz, también muy tarareada, la hice para la escritora Teresa Melo; otra, inspirada en la humanidad de Frida Kahlo, la escribí para la convocatoria del Centro Pablo de la Torriente.

«Nubes altas resalta la búsqueda constante del ser humano; Labios en cruz destaca la constancia de la mujer ante el día a día; De barcos se detiene en la añoranza por la gente lejana; Entre tus ojos, Almendra, Cambia, Calma y Soledad portan enfoques distintos, si bien el amor se entrelaza en sus líneas».

Él se siente muy feliz de haber terminado un demo de 15 temas, con ayuda de muchos trovadores del país, a los que conociera en el Longina, en Al sur de mi mochila y otros eventos de los más bisoños trovadores.

Nuria y Nelson tienen previsto participar en festivales de este género, ahora mismo intervienen en varios concursos musicales cuyos resultados están por definir, optan por una importante beca de creación nacional y mantienen una peña mensual en la Casa del Joven Creador de la AHS.

«El espacio se nombra Espera un poco, transcurre los segundos viernes de cada mes, y allí, nosotros dos, en compañía de los también anfitriones Yunior Navarrete, Sadiel Madrazo y Ariel Barreiros, hacemos nuestro concierto y posterior descarga, con la presencia de invitados de varias provincias», comenta Nuria.

«El arte, sin embargo, en ningún momento nos hace descuidar nuestro trabajo en las escuelas; antes bien se complementan, y a los dos frentes les prestamos similar entrega y celo», opina Nelson.

En los colegios, su obra es tan bella como sobre el escenario. Nuria imparte un taller de apreciación a niños entre primer y tercer grado de la escuela primaria Carlos Manuel de Céspedes.

Allí mantiene otro taller de creación musical, en las tardes, al cual se alistaron cerca de 20 estudiantes. La joven instructora cuenta con solistas, dúos y cuartetos formados por ella.

También los tiene su compañero en la escuela especial José Luis Tassende. Él cuenta que realiza «un trabajo lindísimo, que me encanta, con casi medio centenar de niños de edades que van de los siete a los 17».

Logró preparar a varios solistas, así como conformar un coro y el grupo de rap Miel de abejas.

Así, labra su trayectoria artística y su carrera profesional este par de instructores de arte implicados en proyectos de realización que demandan toda la pasión y vehemencia posibles de sus 20 años, ante cada acto de creación emprendido y cada meta propuesta.

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