Palabras que van y vienen

Autor:

Juventud Rebelde

Acabo de recibir una carta interesantísima, que no quiero dejar de transcribir para ti: «Tengo 38 años, soy médico (internista), profesor de Medicina Interna. Mi padre es periodista, Aldo Isidrón del Valle, y desde pequeño me enseñó a hablar, leer y escribir correctamente. Si lo logró o no, no es el asunto. Escribirle a usted me es difícil porque jamás escribo a secciones de periódicos, radio, etcétera.; pero la lectura de un artículo, no importa dónde, del miércoles 6 de febrero me sacó de paso, me produjo una mezcla de risa y desconcierto porque aún hoy, dos días después, no sé que quiere decir: “El empoderamiento efectivo del ciudadano latinoamericano y caribeño como problemática repensada desde el constitucionalismo emancipatorio”. Soy muy celoso con la redacción de artículos científicos, el lenguaje debe ser claro, conciso, no por enredado adquiere más valor, todo lo contrario. Excúseme que la moleste para que me ayude a dilucidar lo entrecomillado, quizá sea yo el empobrecido culturalmente, pero las barbaridades que leo y escucho a diario me molestan, se propagan a una velocidad espantosa. He escuchado, en eventos científicos, las siguientes: —Estimados colegas y colegos. —La estadiación del tumor (en vez de estadificación, digo yo). —El paciente quería hacer una insuficiencia cardíaca (difícilmente un paciente desee hacerla, ¿verdad?). Eso me recuerda, lejanamente, la expresión: «La atleta tuvo que conformarse con el tercer lugar.

«He leído, no me pregunte dónde: —Cáncer de Colón (de colon). —Sexy urinaria (Sepsis, ¡por Dios!, y aun así está mal empleada. Sepsis es septicemia. —Deambula por la sala a alta velocidad, en un sillón de ruedas (¡Allá va eso!, el enfermo anda en un auto de carreras). —Se inició tratamiento con asteroides (en lugar de esteroides, ¡qué avance!). Por televisión oí: Entrenación en vez de entrenamiento.

«La lista la redacté sin conformarla previamente, por lo que faltan muchas barbaridades más, a menos que el bárbaro sea yo. Ha sido un gusto —promovido por el mal gusto— escribirle. Una vez más le ofrezco mis disculpas por robarle parte de su tiempo, entre tanto, a su servicio, queda de usted, Guillermo Isidrón».

Mil gracias, amigo. Las palabras empoderamiento (de empoderar, conceder poder), y emancipatorio (no registrada, aunque derivada de emancipar), no son incorrectas; pero, sin dudas, junto a las otras, provocan la sensación —es cierto— de que hemos entrado a un laberinto.

La respuesta de hoy

Una lectora deseaba saber cuál de estas dos voces era la correcta: apartamento o apartamiento. Debo excusarme. Guardé la duda en la memoria, no el nombre, que lamentablemente se me borró; cosa esta nada extraña; nadie puede imaginar los trabajos que paso para manejar la computadora. Apartamento es la vivienda compuesta de una habitación, generalmente con cocina y servicios higiénicos, situada en un edificio, donde existen otras viviendas análogas. En la segunda acepción de apartamiento, se lee: apartamento. Como ves, ambas son correctas. Apartamento responde a la norma cubana.

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