Serie Pubertad: La vida en animados - Cultura

Serie Pubertad: La vida en animados

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

Los primeros capítulos de la serie Pubertad que, realizada por los Estudios de Animación del ICAIC, se transmite actualmente por la televisión está pensada no solo para niños y adolescentes, sino para la sociedad en general

La alarma se ha disparado por medio mundo. Los padres han comenzado a preocuparse por el modo como dibujos animados al estilo de Pokemon, Sailor Moon, Dragon Ball Z, Los Simpsons... crean «adicción» en su prole. Según han confirmado los especialistas, con frecuencia los niños que son constantemente «invadidos» por estos —en lo absoluto inofensivos— «muñequitos», se tornan hiperagresivos, maleducados, desobedientes, mal hablados y, en ocasiones, hasta sienten el deseo de matar.

Lo que sí es innegable es el probado poder que ejerce este tipo de audiovisuales sobre los pequeños, tanto que, al atrapar irremediablemente su atención, pueden (si se hacen bien) influir positivamente en sus actitudes.

Consciente de ello, la doctora Mariela Castro Espín y el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) —que ella conduce—, en unión estrecha con el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos, han preparado para la familia cubana la primera temporada de la serie Pubertad que, realizada por los Estudios de Animación del ICAIC, se transmite actualmente por la pantalla doméstica hasta el venidero 24 de octubre, siempre a las 6:30 p.m., por Tele Rebelde.

Al decir de Mariela Castro, para estos ocho capítulos iniciales (de siete minutos de duración cada uno) se han seleccionado diversos sucesos propios de esa edad, gracias a diversos estudios cualitativos que, a partir de la década de los 90, se desarrollaron en el Centro, cuyos resultados están recogidos en su mayoría en el libro ¿Qué nos pasa en la pubertad?, escrito por la propia especialista, el cual sirve de base para la realización de la serie.

«En cada episodio siempre hay un protagonista, aunque el grupo está en primer plano, porque él es esencial en esa etapa. Y en todo momento se han evitado los mensajes de violencia y se ha buscado que haya diversidad de color, de tamaño, de formas... Asimismo, se ha empleado un castellano comprensible en cualquier otro país, para que también pueda ser utilizado por otros colegas latinoamericanos.

«Hace mucho tiempo que el ICAIC y el CENESEX mantienen relaciones de trabajo. Siempre supimos que era muy beneficioso aprovechar el talento que nuclea los Estudios de Animación para realizar dibujos animados mediante los cuales pudiéramos llegar a los niños, niñas y jóvenes y poder llevar adelante un trabajo educativo más masivo y de influencia más impactante para ese público, porque no podemos olvidar que esa es una etapa donde comienzan a perfilarse, además, las conductas, valores y las bases para el desarrollo de la personalidad.

«Como llevábamos mucho tiempo investigando la pubertad y existía el Programa de los Púberes del cual tenemos mucha información recopilada, nos decidimos a empezar con esta serie que busca dignificar esta etapa tan importante de la vida en que se producen cambios físicos, psíquicos, sociales..., y así poder ayudar a los púberes a enfrentar ese proceso. Sobre todo queremos esclarecer que la pubertad no es una bobería, sino un período que requiere atención, donde es vital que el adolescente pregunte y se le responda con la importancia que corresponde, y no diciéndole cualquier cosa “para salir de eso” o, simplemente, que no pasa nada.

«La tendencia es descalificar la pubertad, de modo que con la serie también les estamos ofreciendo recursos a los adultos para que modifiquen su manera de pensar y de expresarse al respecto, porque de lo contrario le hacen daño al púber y le echan a perder un proceso que ellos tienen que elaborar.

«El adolescente debe conocer que está atravesando por una etapa muy significativa que no debe sufrir, sino disfrutar, y estar preparado para hacer una lectura correcta de lo que está viviendo. Es decir, que necesita interpretar de una forma natural esos cambios, porque de no ser así podría arrastrar secuelas para toda la vida».

«No es extraño que a esa edad, las muchachas o los muchachos no estén conformes con su físico, se vean gordos, extremadamente delgados y altos, o que se “espanten” con la aparición del indeseado acné, al tiempo que sueñan con asemejarse al cantante de moda, a la top model o a la heroína de turno de la película más taquillera». Y es ahí, y en otros tantos momentos, dice Mariela, donde los “mayores” deben jugar un papel fundamental, «y ayudarlos a entender que se van a parecer a su familia; que encuentren el encanto que hay en su gente.

«Los adultos hablan con mayor frecuencia sobre la menarquia en las hembras, sin embargo obvian referirse, por ejemplo, a la eyacularquia, a los sueños húmedos y a las nuevas sensaciones sexuales placenteras que sorprenden a muchos varones cuando llegan a la pubertad y la adolescencia, “porque son hombres y por tanto lo saben todo”. Por tanto, Pubertad está pensada no solo para niños, niñas y adolescentes, como muchos creen, sino para todos en casa, para los maestros, para la sociedad en general».

El nacimiento

Cuenta Esther Hirzel, directora de los Estudios, que cuando Mariela llegó con la idea para este nuevo proyecto, junto a su equipo del CENESEX, les presentamos al joven realizador Ernesto Piña Rodríguez (Todo por Carlitos, El propietario, M-5) y algunos de sus diseños, que, evidentemente, se ajustaban de maravillas a lo que ellos andaban buscando.

«Así se comenzó a trabajar en los primeros guiones y en la caracterización de los personajes principales, explica Esther. Cuando estuvieron listos, invitamos a algunos púberes de la compañía de teatro infantil La Colmenita para que evaluaran el resultado, pero en ese encuentro inicial manifestaron, sin pelos en la lengua, que “esos muñecos no se parecen a nosotros”, de manera que hubo que volver a revisar lo que se había hecho.

«Con la ayuda de ellos y con muchas de sus anécdotas, se fueron redondeando las historias y los personajes, a los que ellos mismos les fueron poniendo las voces, a pesar de que se había hecho un casting con adultos. Y cuando volvieron a ver los capítulos se sintieron mejor representados.

«La esencia del éxito de Pubertad como producción ha sido el trabajo en equipo, y aunque como toda obra humana es perfectible, estamos contentos, porque somos conscientes de la carencia que existe de este tipo de animados dirigidos a púberes y adolescentes. Ese es un problema universal. Esperamos que este sea el inicio para lograr superar este intento», asegura Esther, quien adelantó que próximamente se reeditará ¿Qué nos pasa en la pubertad?, al tiempo que pretenden elaborar historietas, afiches y postales diseñados con los personajes de la serie.

«Si el resultado de la recepción resulta significativo —el impacto será evaluado con la colaboración del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF)—, Pubertad sería retransmitida por otro canal nacional hasta diciembre, mientras se prepara la temporada que le dará continuidad, donde, por supuesto, se producirán transformaciones que hagan más completa y atractiva la propuesta».

Un animado carnaval

Históricamente han sido los actores y actrices profesionales los encargados de ponerles las voces a los personajes de los animados cubanos, pero esta vez los responsables de la serie quisieron hacerlo lo más real posible, y para ello acudieron a los «colmeneros» Magela Campo (Mariana), Dania Monzón (Elisa), Violeta Isabel Ampudia (Maribel), Lianne Díaz (Zenaida), Ernesto Escalona (Javier), Andy Formaris (Daniel), Hanssel Haedo (Rafael), Alejandro Sosa (Alberto) y Franco Ramírez (El Ciencia).

Además de aportar las neuronas y las otras dos manos que escribieron el guión junto a Mariela Castro, Wilbert Noguel, graduado de actuación del ISA, autor del libreto y director de La guerra de las canicas —premio Cine Plaza y del último Cubanima—, estuvo al frente de los niños-actores.

«Inicialmente resultó un poco difícil porque los muchachos enfrentaban esta labor por primera vez. Y claro, en esta ocasión no estaban vestidos como los personajes, ni maquillados, ni en el escenario, sino que tenían que representarse a ellos mismos en condiciones determinadas. Se hacía muy complejo porque ¿cómo decirles: no te muevas, no sobreactúes, haz las cosas de esta manera...? Lo resolvimos a través del juego hasta que, poco a poco, fuimos conformando una familia. Al final fue como un animado carnaval».

Pero los «todo terreno» de La Colmenita no fueron los únicos que prestaron sus voces para Pubertad, pues la adolescente Katherine González defendió el tema principal de la serie, canción con la que se estrenó como intérprete.

«Nunca había cantado, al menos para que quedara grabado. Por eso sentí mucho miedo. La letra me gustaba mucho y se me pegó enseguida, lo que no evitó que tuviera que repetir la canción varias veces hasta que quedara bien», dice la estudiante de la secundaria básica Camilo Cienfuegos, de Lawton, en la capital, quien tiene la esperanza de que a sus contemporáneos también les agrade tanto como a ella la música y el texto que ideó su papá, Virgilio “Villy” González.

Amante del rock y cultivador del mismo, para componer la música Villy se decidió por el estilo emo que, según explica, «llega a diversos sectores, pero sobre todo al público adolescente, por su frescura. El estilo emo extiende sus raíces en el postpunk, hardcore, emocore y en el fenómeno del indie rock, géneros musicales que aparecieron en la década de los 80 y alcanzaron su total momento de popularidad en los 90, fundamentalmente en los más jóvenes. Su eficacia ha sido probada en series similares y creo que el resultado ahora ha sido positivo».

La estética de Ernesto

Como un privilegiado se autocalifica Ernesto Piña. «Me he encontrado un equipo de realización muy eficiente y serio: Arlene Comas y Wilbert Nogel como asistentes de dirección; Aramís Acosta en la producción; María del Carmen López en la edición; Liliana Hernández, asistente de edición, así como un grupo de incansables animadores...

«Como en cualquier otro proyecto, sufrí mucho al principio, pero después que le cogí el golpe me sentí superbien», confiesa este talentoso joven graduado de artes plásticas del ISA, quien concibe la animación sin estereotipos, de una manera libre. «Nunca me he caracterizado por la full animation al estilo de Disney, lo que, además, era imposible como estrategia para que caminara mucho más rápido la producción.

«Por lo general acudo a una animación más limitada, como la que se empleó en la película Yellow Submarine, de Los Beatles —es decir, que no es nada nuevo—, porque la animación para mí es un medio de expresión. Por tanto, está menos comprometida con la realidad, es más plástica y pegada a lo figurativo», aclara Piña, quien se apoya en un programa como el Flash, «pero en lugar de lápiz uso pincel, para trabajar la animación como si fuera una pintura, por eso a veces se ven hasta las pinceladas».

Asegura que uno de los principales retos que enfrentaron fue lograr que los diálogos fueran «desencartonados, sin didactismos, e incorporar el conocimiento científico sin “teques”. Esos parlamentos que, en este caso, son inevitables, se los dejamos a la Maestra o a El Ciencia, que es el “filtro” del aula, para que no hubiese un distanciamiento con los adolescentes. No obstante, en el futuro queremos que la mayor cantidad de cosas se digan a través de las imágenes, el sonido o la propia historia. Nuestro propósito es que Pubertad sea más digerible, más como la vida cotidiana».

Esa es la razón por la cual Ernesto Piña aceptó enseguida dirigir un proyecto como Pubertad, «porque mi interés no es dibujar por dibujar, ni contar cualquier historia, sino que, como en El propietario, Todo por Carlitos o M-5, es mover el pensamiento, hacer reflexionar».

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