¡Ay, si Pete Seeger y Silvio Rodríguez hubieran cantado Guantanamera!

El reconocido cantautor cubano revela los pormenores de la negativa del gobierno de Estados Unidos ante su solicitud de viaje para asistir al homenaje a Pete Seeger Carta de Silvio a Pete Seeger

Autor:

Arleen Rodríguez Derivet

Silvio Rodríguez El pasado tres de mayo, en un fabuloso concierto en el Madison Square Garden de Nueva York, Pete Seeger, «leyenda viva de la canción norteamericana», como le llamara Silvio Rodríguez en una carta fechada ese propio día, recibía un homenaje por sus 90 años.El más grande poeta de la canción cubana había sido invitado al concierto, pero, contra sus propias expectativas y las de los organizadores, el Departamento de Estado de los Estados Unidos no respondió a su solicitud de visa y Silvio no pudo cantar Guantanamera junto a Pete Seeger, el hombre que –en la convulsa década del 60- incorporó los Versos Sencillos de José Martí a la melodía de Joseíto Fernández, convirtiéndola en la más universal de las canciones cubanas a la vez que lanzaba un puente por el que durante todos estos años han transitado muchos afectos de un lado a otro, esos que solo puede promover la cultura, cuando todos los demás han sido rotos.Cubadebate, que había hecho pública la noticia de la frustración del viaje y luego la carta, quiso saber las interioridades del suceso, más que todo porque en el actual contexto de las «no relaciones» entre Cuba y Estados Unidos, tenía un triste significado para todos, constatar que, tras el cambio en la administración norteamericana, la política hacia los cubanos de Cuba, permanece inalterable.En los pequeños estudios «Ojalá», donde graba sus discos Silvio, transcurrió el breve y revelador diálogo:—¿El trámite para obtener la visa te hizo prever este desenlace?—Yo he pedido la visa en varias ocasiones para entrar a Estados Unidos y me la han negado. Pero pensé que en esta ocasión me iban a dar la visa, ¿por qué...? más que nada -exponiendo mi corazón-, porque escuché decir, al Presidente de los Estados Unidos, que tenía la voluntad de estrechar... de acercarse a Cuba y dije: ahora me la van a dar. Mucho más pidiéndola quienes la pidieron: los familiares y el propio Pete Seeger, a quien se le iba a hacer un homenaje en el Madison Square Garden por sus 90 años y además en un concierto que se iba a dedicar, como se dedicó, a la Fundación de Pete Seeger, Clearwater, una fundación ecológica, por las aguas limpias del rio Hudson, cosa que él viene haciendo desde hace muchísimos años, entre otras. O sea que yo pensé que sí me iban a dar la visa, en ningún momento... siempre lo tuve como una posibilidad, pero pensé que estaban las condiciones dadas para que en esta ocasión se me diera la visa.—Pero la gestión de una visa para Estados Unidos siempre tiene sus complejidades, ¿durante el proceso de solicitud, advertiste algún tipo de tratamiento que indicara esta respuesta o esta no respuesta?—Fue un poco especial. Nosotros teníamos planificado estar en París -por ciertas razones personales y de trabajo también- en esta época del año... entonces le explicamos a los amigos norteamericanos que íbamos a estar en París y ellos hicieron que pudiéramos tramitar la solicitud a través del consulado norteamericano allí.«Para eso hablaron con un congresista norteamericano –no sé cuál es el nombre-  y como intermediario un abogado se estaba ocupando de este trámite. Se habló con el congresista quien usó su influencia y me recibieron en el consulado en París. La entrevista no fue especial: me pasaron a una habitación donde había montones de personas solicitando visa, frente a 22 casilleros o ventanillas...«Lo que sí fue curioso es que cuando me fueron a entrevistar a mí a través de una de esas ventanillas, noté que funcionarios que estaban en otras ventanillas, empezaron a abandonar sus puestos de trabajo y a congregarse detrás de la señora que me estaba entrevistando.«A mí me pareció un poco raro aquello porque se creó como un pequeño mitin detrás de la persona que me estaba entrevistando. Yo veía que miraban a la computadora que tenía la señora delante y murmuraban entre ellos, se decían cosas. Yo me preguntaba qué podrá decir esa computadora para que haya creado tanta conmoción esta simple entrevista. Por último ella, que me trató por supuesto muy amablemente, me dijo: “A usted va a terminarlo de entrevistar nuestro jefe”.«Y, apareció un señor que me preguntó si yo trabajaba para el gobierno cubano. Le dije que no, que yo incluso estaba en este momento jubilado, pero que en Cuba no había empresa privada y que prácticamente todo el mundo tenía que trabajar en algún momento para el gobierno. Y dice: no, políticamente... digo: ah bueno, yo fui durante 15 años miembro del Parlamento cubano. Entonces me preguntaron: Y ahora, ¿usted no es miembro del Parlamento por falta de votos o porque usted lo decidió? Dije: no, yo tomé esa decisión después de tres periodos, me pareció que era un tiempo suficiente. Dijo: bueno, mire, yo le recomiendo que si el 28 o el 29 usted no tiene noticia, desista y cancele su vuelo, porque va a perder el dinero. Yo le dije: bueno, muchas gracias por su sinceridad. Así fue la entrevista.«Aun así, yo pensaba que iba a aparecer la visa: había tanto interés... y además, el presidente Obama había dicho lo que dijo, ¿no?»— ¿Qué tan especial es tu relación con Pete Seeger? ¿Por qué crees que te incluyeron en el homenaje?—Yo he visto a Pete Seeger muchas veces, he cantado con él muchas veces. En Cuba en varias ocasiones. Lo conocí cuando ya estaba formado el Grupo de Experimentación Sonora (GES). Cantó con nosotros en varias oportunidades. Lo recuerdo cantando en un concierto nuestro que hizo el GES para darle la bienvenida a Cuba, en la Cinemateca, hace muchos años.«Después hicimos una gira por varias ciudades italianas, dedicada a Víctor Jara. Fue a finales de la década del 70. En otra ocasión en el 80, cuando estuve en los Estados Unidos, viajamos a Poughkeepsie –él es de un lugar que se llama así que es del mismo estado de Nueva York-; era una de las noches más frías, según dijo la prensa, en los último 80 o 50 años, había más de 20 grados bajo cero, una nevada tremenda...«Llegamos allí, al teatrico de Poughkeepsie, donde él tenía un concierto al que nos había invitado a Pablo Milanés y a mí. Allí le escuché cantar una canción maravillosa, que yo me quería aprender para el concierto, pero no tuve tiempo... pensaba de todas maneras incluirla en alguno de mis discos. Se llama Snow, snow, o sea: Nieva, nieva, que son como las preguntas que se hace alguien viendo nevar. Es una obra maestra, una canción maravillosa.«Ya te digo, he coincidido con Pete... luego aquí en La Habana nos volvimos a ver en muchas ocasiones, hemos conversado muchas veces. Tenemos una amistad, relativa se puede decir, la amistad que surge a partir de cantar, de tener una visión de la canción parecida, no idéntica, pero sí parecida. Eso, sin lugar a dudas crea una hermandad.«Aun así yo no sé por qué me invitaron. Me invitaron porque consideraron que debía estar ahí. Y yo me sentí y me siento muy honrado con que me hayan invitado y creo incluso que más importante que haber asistido o no, es que me hayan invitado.«Pienso que era aprovechando la ocasión de que aparentemente había una distensión, que las relaciones conflictivas entre nuestros países, parecían o parecen tomar otro camino y era quizás tomar ese pretexto, ese momento, para empezar a establecer de nuevo un vínculo cultural entre los dos pueblos, entre los dos países. Yo lo entiendo de esa manera y me parece que el hecho de que haya artistas e intelectuales norteamericanos que piensen así, es lo más importante de todo esto.»—Dice Sandra Levinson en un correo desde Nueva York que «fue un concierto impresionante, con artistas de primera línea como Joan Baez, Dave Matthews, Tom Morello, Bruce Sprinsteen, Kris Kristofferson, Tim Robbins y docenas más...» Pero se lamenta también: «...Si solo Silvio hubiera podido estar...» Yo pregunto, si Silvio hubiera podido estar, ¿qué habría hecho?—Si hubiera podido estar, hubiera hecho lo que teníamos pensado hacer... mi participación se acordó por e-mail y por teléfono con Tao Rodríguez Seeger, el nieto de Pete, quien es un  poco el que estaba organizando este evento.«En la segunda parte del concierto yo iba a cantar Rabo de nube, luego iba a modular a la tonalidad en que Pete canta Guantanamera, que es en Mi mayor... iba a cantar un pedacito y eso iba a darle pie a Pete para salir al escenario por primera vez en la noche. Íbamos a cantar juntos Guantanamera y después se iban a sumar a nosotros el mismo Tao y creo que el joven cantante colombiano Juanes también...«De todas formas espero que lo voy a ver... aquí o allá. Ojalá.»Tomado de Cubadebate

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