Agrupación Sasha Waltz and Guest se presentará en el Gran Teatro de La Habana

La afamada compañía danzaria radicada en Alemania, actuará mañana y el viernes, a las 8:30 p.m., en la sala García Lorca de esa institución cultural

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

Foto: Sebastian Bolesch Todo parece indicar que este 2009 será un año muy grande para la danza en Cuba. Y es que, además de los estrenos mundiales que anuncian las principales compañías del país (el Ballet Nacional de Cuba durante La Huella de España, DanzAbierta con su esperada obra MalSon, las propuestas del increíble Mats Ek para Danza Contemporánea de Cuba...), renombrados colectivos extranjeros también llegarán a la Isla para continuar «calentando» nuestros escenarios. Ya no solo se trata de las próximas presentaciones del Royal Ballet, sino que Sasha Waltz & Guest, la afamada agrupación radicada en Alemania, se ha propuesto mañana y el viernes, a las 8:30 p.m., poner al rojo vivo la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana.

Quienes en el mundo han seguido las magníficas creaciones de Sasha Waltz, acogidas habitualmente con beneplácito por el público y la crítica donde quiera que se interpreten, están convencidos de que después de 14 años de su primera visita a Cuba, no existía una obra más apropiada para el ansiado reencuentro con el público cubano que Zweiland, ahora que la tropa que dirige la destacada coreógrafa ha conseguido finalmente actuar en nuestra capital con el auspicio del Instituto Goethe, invitada por Danza Contemporánea de Cuba (repondrá Carmina Burana en el mismo espacio este sábado, a las 8:30 p.m., y el domingo, a las 5:00 p.m.).

Aunque la Waltz no estará esta vez con nosotros por otros compromisos de trabajo, no ha querido que su compañía se pierda la oportunidad de participar en los festejos por los 50 años de DCC; segura de que su ausencia no va a impedir que acá se disfrute plenamente de Zweiland (País doble). Esta pieza, de poco más de una hora de duración, nació en 1997, según explicó el dramaturgo y director artístico Jochen Samdig, a partir de una convocatoria lanzada por el Festival de Berlín, cuyo tema central era Alemania, imágenes de un país separado.

La obra está inspirada, dice Jochen, en el proceso de reunificación que vivió el país europeo tras la caída del Muro de Berlín. Aunque en el escenario aparece un muro, un quiosco y una calle donde se desarrollan los conflictos, no es esta una creación que haya que asociar únicamente a ese momento histórico, «pues para nosotros lo más importante es invitar a reflexionar sobre las relaciones humanas.

«Las presentaciones de Zweiland en diversas partes del orbe han evidenciado que los espectadores siempre hallan muchas maneras de acercarse a una obra que por su actualidad dialoga todo el tiempo con ellos, a pesar de que ya cuenta con más de una década de existencia».

Para la puesta en escena, la autora también de Dido y Eneas, Medea y Romeo y Julieta, declarada en el 2007 por la revista especializada Ballet-Tanz como «la coreógrafa del año», decidió acudir al bailarín y maître español Juan Cruz para que pensara en la música que llevaría el espectáculo. «Sasha quería que esta fuera primero alemana y que se integrara armoniosamente a la danza, como si fueran un todo. Preferí desechar los temas pregrabados, y por mis conocimientos de música barroca, me propuse hacer que los bailarines interpretaran piezas populares que recorren un largo período que va desde el siglo XIII hasta la actualidad, de modo que funcionara como la memoria colectiva de una nación».

Cruz, quien durante su estancia ofrecerá asimismo un taller de técnica, confesó que en un principio Sasha se «asustó», porque en Zweiland tendrían que cantar personas que no poseían formación musical. Sin embargo, quedamos muy complacidos con los resultados, porque casi todo el sonido que se escucha en la obra proviene de nosotros».

La visualidad es otro de los aspectos que destaca en Zweiland, asegura Samdig, «gracias a que, aunque Sasha estudió danza desde los cinco años, su vocación también estuvo muy ligada a las artes plásticas. De ahí que este sea un espectáculo pensado no solo para los amantes de los movimientos, sino, además, para quienes se emocionan con la música, el teatro, las artes visuales...; es un espectáculo para todo tipo de auditorio».

Comparada hasta el cansancio con su coterránea Pina Bausch —una cátedra de la danza teatro—, Jochen aclaró que aunque a Sasha no le molesta, en estos años ambas han dado muestras de que enfrentan el arte desde perspectivas diferentes. «A ella le preocupan más las sensaciones, indagar en la manera como funciona el cuerpo, mover ideas, intentar borrar las fronteras entre las distintas manifestaciones artísticas —por ello trabaja constantemente con arquitectos, actores, músicos, cineastas...—, conseguir que cada bailarín halle su propio lenguaje... Lo más importante para Sasha es plantearse en cada nueva obra un nuevo desafío; intentar superarse a sí misma».

Esta presentación de Sasha Waltz & Guest en La Habana es una de las 120 que la compañía lleva a cabo cada año por el mundo. Y ahora que se ha hecho posible, Jochen Samdig está convencido de que no habrá que esperar otros 14 para que la importante agrupación regrese a la Isla. Insiste en que más que venir y actuar, «nos interesa establecer y mantener intercambios culturales entre nuestros dos pueblos que son, ciertamente, muy cercanos.

«Nos encantaría que los cubanos también pudiesen apreciar, por ejemplo, Körper (Cuerpos), una producción del 2000, así como muchas de las otras obras que conforman nuestro repertorio. Pero estamos tranquilos porque sabemos que este es solo el reinicio de un largo, pero fructífero camino».

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