Poesía de... Maylén Domínguez Mondeja

Maylén Domínguez Mondeja (Cruces, Cienfuegos, 1973) Poetisa, narradora y editora. Licenciada en Información Científico-Técnica y Bibliotecología por la Universidad de La Habana. Tiene publicados numerosos poemarios, entre los que destacan Historias contra el polvo (1998), Bajo la noche móvil (2004), Noche magna (2006) y Los días sobre el polvo (2008), al que pertenecen los poemas que aquí presentamos.

Autor:

Juventud Rebelde

Maylén Domínguez Mondeja (Cruces, Cienfuegos, 1973) Poetisa, narradora y editora. Licenciada en Información Científico-Técnica y Bibliotecología por la Universidad de La Habana. Tiene publicados numerosos poemarios, entre los que destacan Historias contra el polvo (1998), Bajo la noche móvil (2004), Noche magna (2006) y Los días sobre el polvo (2008), al que pertenecen los poemas que aquí presentamos.

En una extraña ciudad hay una escuela

Septiembre de 1991.

Estas historias se escriben en septiembre

para que abuela pregunte los domingos

por una extraña ciudad.

Ese es mi padre,

tiene la misma bondad de hace diez años

pero en septiembre le cambian los rubores,

dice que añora,

ha presentido otra vez los mismos trenes,

Una mañana partimos él y yo,

una mañana.

Nadie pregunte el porqué de esos adioses,

tal vez pude querer tranquilamente

pero la extraña ciudad...

Abuela dice

Que nací confundiéndome en el fango,

que era febrero.

¿Quién puede hablarle a mi abuela de otros meses?

Cuando mi padre gritó desde la acera

ya yo gemía

como en un sueño que nunca se concilia.

Tan mal juré con los días igualables,

juré maldita

por conseguir el aplauso de los hombres

—mi cuerpo sabe.

Estas historias se escriben contra el polvo.

En una extraña ciudad hay una escuela

Donde mi padre escribió que era septiembre;

hubo una niña,

pero al final de la escuela está la calle.

Nadie pregunte el porqué de los adioses,

Abuela dice que nací en febrero

y siempre quise tocar una ciudad.

Así de inmensa.

6

Toda la noche he buscado tu resguardo.

Hablo del tiempo.

Nadie entonces describe una ventana

donde pueda sentarme a ser divina.

Todo el presente buscando el equilibrio,

loca de cantos,

imperfecta de luz

ante tu ausencia y los días sobre el polvo.

No tengo Dios,

sólo grisura para alcanzar la noche,

siglos de niebla.

Te vi vagando detrás de la penumbra,

yo atravesaba crujiente aquel camino

buscando un rumbo feliz.

Mas fui tan grave,

mi esperanza no te alcanzó siquiera.

No tengo Dios,

solo añoranzas para cruzar el día,

tiempo arrasante en el cuerpo

que aún te busca

bajo esta niebla.

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