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Tammumba, una agrupación italiana a lo cubano

Se llaman así en alusión a la rumba de la Isla y que mezclan con la tammurriata italiana. Su director, Giovanni Imparato, nos ha visitado en más de diez ocasiones

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Les llama la atención la percusión cubana, y la columbia, el yambú y el guaguancó que sale de ella. Le han hecho reverencia con su toque a la rumba. Se llaman Tammumba, en clara alusión a ese género oriundo de la Isla y que mezclan con la tammurriata italiana.

Desde el escenario del cine teatro Astral en Ciudad de La Habana —durante el Festival de Rumba Timbalaye 2009—, se veía a estos artistas con dominio de los toques nuestros. El público sorprendido, sonaba las palmas al ritmo de la melodía, y coreaba varias de las letras.

Tammumba ha captado esa particular esencia nuestra, que va de lo sincrético a lo cultural, para de esa forma reverenciar esa parte que también nos conforma. Para lograr tal resultado, el grupo lo adereza con los sonidos salidos de los batá, de un pequeño tambor endémico de su país, las maracas y las voces de tres cantantes.

«El tambor motiva y, por amor y respeto, nos sentamos a tocarlo», explica Giovanni Imparato, director del grupo, quien ha visitado Cuba en más de diez ocasiones.

Giovanni sabe que hay un punto en que las diferencias culturales desaparecen, entonces es cuando «tomas toda esa experiencia» y la llevas a «lo tuyo», a ese lugar exacto donde se hace arte.

«Siento respeto por ello y por las influencias que como italianos tenemos. Traemos nuestros tambores por eso, para decir: “Mira, respeto su tradición”», apunta.

Es ahí donde le ponen el «sabor» tammurriata, un género napolitano muy antiguo en el que se emplean tambores, se baila y se canta. Nació para hacerle culto a varios santos, pues «cada pueblo rural tiene siete tipos de vírgenes y es algo similar a las siete potencias africanas. Así empezó nuestro viaje», comenta Giovanni.

El ir y venir de los músicos a África, Brasil y en especial a Cuba, para profundizar el camino del tambor, ha hecho que en Europa ya se vea diferente este arte de percutir.

«En nuestro caso aprendimos a tocar aquí. El tambor, necesariamente tienes que buscarlo en otros sitios, y por supuesto, la Isla es la referencia precisa para atraernos».

Pero Tammumba quiso mirar más profundo y se encontró con una costumbre sincrética muy arraigada. «Aquí descubrimos que hay una tradición yoruba, abakúa, arará y muchas otras», enfatiza Giovanni y se toca sus collares, lo que denota que ya esta cultura lo ha calado.

Así lucen los diez integrantes —son 25 en total— que esta vez vinieron a Timbalaye 2009. Ellos escuchan música cubana, rumba sobre todo. Tienen como paradigma a Tata Güines y a tros grandes de la percusión de la Isla. «Ellos estarán ahí por siempre», señala.

Un punto que todavía Tammumba piensa perfeccionar es el baile. «Necesitamos trabajar mucho en ello. Allá en Europa el cuerpo está muy mortificado. Por años te decían: “No te puedes mover así”. Ustedes, los latinos, tienen más libertad al bailar. Y nosotros, como amantes de la música, debemos unir lo espiritual y lo emotivo, con lo corporal», asegura.

Hace 15 años surgió este proyecto en el sur de Italia y su sede radica en la ciudad de Nápoles. Todavía no cuentan con discos grabados, pero Tammumba confía en que surgirá alguno pronto, porque «ya es hora».

En sus presentaciones, siempre en teatros y espacios cerrados, perciben el asombro en el rostro de los espectadores. De Cuba les agrada que solo se perciba la sorpresa de ver a extranjeros que promocionan algo tan nuestro.

Rumba con tammurriata, ¿cómo se les ocurrió?. «Es que somos unos enamorados de Cuba y de sus raíces», sentencia.

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