Manu Chao en Santa Clara este lunes: «Agradezco a la vida conocer a Latinoamérica por mí mismo»

Manu Chao actuará este lunes, a las 9:00 pm, en el estadio Augusto César Sandino, de Santa Clara junto a los músicos vinculados a la peña cultural La Trovuntivitis

Autor:

Cubadebate

Aunque los recuerdos de su más temprana infancia le son borrosos, José Manuel Tomás Arturo Chao, conocido mundialmente como Manu Chao, no olvida cuando el escritor cubano Alejo Carpentier, amigo de su  padre, el destacado intelectual gallego Ramón Chao, se apareció en su casa y le regaló unas maracas, posiblemente el primer instrumento de percusión que tuvo en sus manos.  Tenía entonces unos 5 ó 6 años. Era el París de mediados de los sesenta del siglo pasado.

«Y hay más», dice este músico franco-español, líder de la banda Radio Bemba en una conversación en La Habana, a donde ha vuelto invitado por la Asociación Hermanos Saíz para participar en un singular homenaje a Ernesto Che Guevara junto a cantautores cubanos que celebrarán dos conciertos, uno en la capital que reunió el viernes a 20 000 personas, y otro en Santa Clara,  que tendrá lugar hoy

Apunta que su padre, autor de libros como Conversaciones con Alejo Carpentier, Porque Cuba eres tú, entre muchos otros, le contó que aquel día el ilustre cubano de las letras hispanoamericanas profetizó que el pequeño Manu tenía madera para la música.

También desde crío, gracias al padre, bebió de nuestra cultura. En especial se confiesa deudor de Bola de Nieve, «la raíz profunda de mi encuentro con la música cubana».

«Desde los cuatro años -cuenta- mi disco favorito era uno de Bola de Nieve. Y lo seguimos cantando, hicimos una versión con Mano Negra de Mama Perfecta. Luego vinieron referentes como Los Van Van o mi amigo Eliades Ochoa». Hoy «hay muchas obras de artistas jóvenes cubanos que aun no han llegado a nosotros, pero sabemos que se están haciendo con gran calidad. Aquí me encuentro a maestros de la música en cada esquina. ¡Cualquier cubano es un músico en potencia!»

Con respecto a las presentaciones que lo han traído de vuelta a la Isla prefiere esperar a que se materialicen. Solo indica que el recuerdo de sus dos actuaciones anteriores  fueron muy gratas, emocionantes. Aunque ahora mismo tiene muchas giras con Radio Bemba, «me invitaron y no lo pensé dos veces».

También señala que es muy importante para él y sus amigos estar al tanto de lo que se está «cocinando a nivel artístico en Cuba»,  no solo en el ámbito musical, sino a todos los niveles. «Estaremos aquí algunos días más luego de los dos conciertos y aprovecharemos el tiempo para conocer las nuevas aventuras artísticas cubanas que se están realizando. Eso me apasiona mucho».

Sobre Cuba y su pueblo revela una admiración muy profunda: «me une no solo su música, sino muchas otras cosas como el sentido del humor de los cubanos y lo increíble que resulta todo lo que han logrado a pesar del embargo. Por eso yo le digo a los que afueran critican a Cuba que primero critiquen su cocina y luego que hablen».

Es muy especial la relación de Manu Chao con América Latina, donde dice sentirse «más en mi casa que en París», donde nació. Declara que su primer viaje por estas tierras lo cambió definitivamente:

«Una cosa es que te cuenten de América Latina y otro es llegar aquí. Yo me apasioné con la América entera porque en cada país hay muchos países. La única frontera es entre la ciudad y el campo que son dos países muy diferentes.

«Le estoy eternamente agradecido a la vida porque me dio la oportunidad de conocer a Latinoamérica por mí mismo. Antes de venir toda mi visión era por lo que me contaban en Europa. La información era bastante directa porque era la época de las dictaduras en Argentina o Brasil y había muchos refugiados en Europa con los que tenía contacto. Y a Cuba ya la conocía por Alejo Carpentier que era amigo de la familia.

«América Latina me permitió acercarme a muchos países que no conocía. Llegué por  primera vez a Cuba, a Santo Domingo, Argentina o Brasil, de donde es mi hijo. Hasta eso le debo a Latinoamérica que, además, me abrió las puertas de su cultura y me permitió vivir como un ciudadano cualquiera».

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