26 °C La gustada serie televisiva Mucho ruido destaca por la cuidada dirección de actores que les permitió el lucimiento desencartonado, inteligente y con evidente gancho para captar audiencias además de la sensibilidad con la que aborda el tema de la droga y la emigración, las familias desestructuradas y el abandono filial, la violencia física y verbal, el alcoholismo o el sexo
Lo admito: me equivoqué. Llegué a pensar que estrenar en nuestra televisión una serie del patio como Mucho ruido era como arar en el mar. A fin de cuentas, creí, nuestros adolescentes y jóvenes preferían estar pegados a la computadora, escuchar reguetón, andar en sus «descargas», jugarse la vida en acrobacias ciclísticas...; cualquier cosa que no fuera sentarse cada lunes, miércoles y viernes, a las 7:00 p.m., desde mediados de agosto, a sintonizar por Tele Rebelde la obra dirigida por Mariela López. Sin embargo, me he ido de bruces con la alta recepción que ha tenido en el público juvenil esta valiosa propuesta que, para tristeza de no pocos, finaliza mañana.
Entonces, lo reconozco y me alegro de haber estado errado, porque eso nos demuestra, una vez más, que nuestros muchachos no tienen que esperar a que aparezcan opciones de «afuera» al estilo de Amigos y amantes, Hermanos rebeldes, Un paso adelante —algunas para nada desestimables—, para que se «conecten» cuando encuentran en la pantalla doméstica un espejo mucho más fiel donde mirarse.
Es cierto que Mucho ruido no es exactamente una rara avis dentro de las producciones de la TVC, a pesar de que no abunden. Sin embargo, no recuerdo en los últimos tiempos una serie juvenil cubana que haya logrado conquistar a tantos seguidores como la que nos ocupa. ¿Las razones? Unas cuantas, pero en primerísimo lugar su alto poder de comunicación.
Es evidente que Mariela López y los guionistas (Maytée y Ricardo Vila Arteche) conocen bastante bien el público para el cual trabajan; que han aprovechado su tiempo en escucharlos, en interesarse por sus necesidades, sueños, angustias; en observarlos atentamente. Y claro, no podía esperarse otro resultado: en Mucho ruido los adolescentes han encontrado algo más que ídolos de caritas agraciadas. Los televidentes potenciales de Mucho ruido han hallado una serie dinámica que, además de propiciarles un rato entretenido y divertido, también les sirve para la vida.
Es curioso. Ya sabemos que por sobradas causas (biológicas, sociales, psicológicas) los adolescentes se caracterizan por ser inmaduros, rebeldes, irreverentes, inconformes, cerrados en sí mismo; «almacenes» de no pocos complejos... Y, justamente por ello, deberían tener a la mano a progenitores con los cuales pudieran dialogar abiertamente, sin miedos. Pero, sucede que no pocas veces lo que reciben son recriminaciones e incomprensiones. Y en ese contexto, Mucho ruido se convierte en una especie de bolita de cristal.
No ha sido esta una obra audiovisual que se ha permitido el lujo de desperdiciar la oportunidad de hablarles de tú a tú a los adolescentes sobre temas «escabrosos» como el de la droga y la emigración, así como de muchos otros, cuyo abordaje nunca estará de más: de familias desestructuradas y abandono filial, violencia física y verbal, alcoholismo, sexualidad y sexo (incluyendo embarazo precoz y acoso por parte de los adultos, y viceversa), de personas diferentes (un hermanito Síndrome de Down y un personaje importante inválido)... Y con ello, Mariela y su equipo de trabajo se han ganado suficientes méritos como para que los aplaudamos.
Estaría faltando a la verdad si no dijera que con tantos asuntos urgentes que tratar, y tan poco tiempo en pantalla (31 capítulos de apenas 27 minutos) se corre el riesgo de que algunos no puedan desarrollarse con la hondura que requieren. Eso ocurrió, por ejemplo, con un tema tan preocupante como el del alcoholismo, que explicaba la actitud desafiante de Carlos Enrique (Milton García) ante el apego enfermizo de su padre (Eman Xor Oña) por la botella de ron; conflicto resuelto de un modo un tanto atropellado con la reclusión de este último en el hospital, quien lo asumió como si se fuera atender un dolor de muela. No obstante, también es verdad que en la mayoría de los casos los temas fueron tratados con mucha responsabilidad.
En Mucho ruido sobresale asimismo el diseño de los personajes, se nota que cada uno posee una historia de vida, aunque en ocasiones no haya sido mostrada (el José Ángel incorporado magníficamente por Rubén Araújo es una muestra). No existen dudas de que tanto la directora como los guionistas velaron porque todos los personajes fueran creíbles, orgánicos.
Mas no hubiese servido de mucho que el guión evitara los lugares comunes, que se enriqueciera con situaciones verosímiles, suspenso, humor, «aventuras»..., que acudiera a los imprescindibles triángulos amorosos y se apoyara en diálogos frescos y alejados de didactismos, si no tuviesen a mano un buen team de actores y actrices, que los defendiera.
Mariela sabía que no bastaba con un buen guión y actores de probada eficiencia como el ya mencionado Oña (Santiago), quien se sumó a una nómina que ya habla por sí misma con nombres de primer nivel como Martha del Río (Margarita), Corina Mestre (Digna), Osvaldo Doimeadiós (Antonio), Amarilys Núñez (Leonor), Yazmín Gómez (Doris), Edith Massola (Lourdes), Dianelis Brito (Ivis), Jorge Treto (Eliecer), Irela Bravo (Concha)..., sino que además de prometedores histriones (Kike Quiñones, Lieter Ledesma, Miriam Alameda), tenía que «jugársela», sobre todo, con aquellos en quienes recaería el peso mayor. Y acertó en la selección del casting de esta serie, que no podía ser de otro modo que coral, cuando se «retrata» una etapa como la adolescencia, donde el grupo es vital.
Hay que decir que Mucho ruido también destaca por la cuidada dirección de actores que les permitió el lucimiento desencartonado, inteligente y con evidente gancho para captar audiencias a estos retoños de actores, en su mayoría alumnos de la ENA, con excepción, según supe, de Ingrid Cruz (Patricia), Hani Valero (Ana) y Samira Fernández (Siana), así como de Daniela Marín (María Carla) y Milton García (Carlos Enrique), que aunque ya forman parte del reconocido plantel, cuando el proceso de filmación pertenecía al grupo de aficionados Olga Alonso, que dirige Humberto Rodríguez.
Me parece magnífico que una institución como esa siga abierta a que, además de la impostergable preparación teatral, los estudiantes tengan la posibilidad de «chocar con la realidad» y mantener un contacto cercano con la radio y la televisión, y de conocer los recursos técnicos de estos medios, con lo cual consiguen una formación más integral, al tiempo que aseguran (al menos así debe ser) calidad artística.
En el caso que nos ocupa, tanto la ENA como los maestros de estos jóvenes se pueden sentir orgullosos, porque todos, sin excepción, desarrollaron una labor destacada, gracias, quizá también, a la buena energía y la armonía que debe haber primado en el rodaje, lo cual pudo ser respirado por quienes permanecimos del lado de acá sentados en la butaca.
Así, me inclino ante el desempeño de los anteriormente señalados y de Clara González (Laura), Rubén Araújo (José Ángel), Laura Lupe Navarro (Fernanda), Reinier Díaz (Cristian), Ariadna Núñez (Yaíma), Néstor E. Jiménez (Leandro), Manuel Quintana (Luis Manuel), Marlon López (Henry), Leandro Cáceres (Erick) y Fabián Mora (Robertico). Pero sobre todo de la muy convincente Rachel Cruz (Claudia), quien tuvo la difícil tarea de tener como partner a la gran Martha del Río, y logró siempre salir airosa.
En Mucho ruido uno puede entender a cabalidad lo que significa que aparezca en los créditos «Actuaciones Especiales». Lo mismo Ketty de la Iglesia como la violenta madrastra-bruja de Ana; que Silvia Águila como la madre que se refugia en las pastillas y se olvida de que su hijo Robertico existe pues solo tiene cabeza para el esposo que la abandonó; que Daisy Quintana como la hermana tierna de una Siana embarazada y asustada, merecen por sus brevísimas pero inmejorables actuaciones, todos los premios de este mundo. Igual digo de Corina (su cara es un poema y hace con ella lo que le plazca), Doimeadiós, un actor con mayúsculas para lo que sea, y de Amarilys Núñez y Yazmín Gómez, sin dudas, entre las mejores actrices del país.
Asimismo, la fotografía (Tony Sánchez y Ernesto L. Guevara), sin ser descollante, es funcional (a veces nos daba hasta envidia no poder disfrutar también del chapuzón), mientras la puesta en escena de Mariela, cumplió con las exigencias de este tipo de producción, sin grandes alardes. La música empleada, por su parte, es otro de los aciertos de Mucho ruido, al acercarles a nuestros televidentes algo de lo más sobresaliente dentro de la creación musical contemporánea cubana. En resumen: siento que el equipo de realización entendió desde un principio que no se trataba de un «programita» para niños y jóvenes, sino que estaban conscientes de la significación de conseguir un producto de notable importancia a nivel social.
Mucho ruido, que toma como pretexto la celebración en un campismo de unos 15 por parte de un grupo de amigos que ha pactado no abandonarse bajo ninguna circunstancia, más que juvenil (que, claro está, lo es) es una serie para toda la familia; una honesta producción que se parece mucho a la vida de hoy. Como mismo «hipnotizó» a los pequeños con La sombrilla amarilla, Mariela convence ahora a los adolescentes. Ojalá que no tengamos que esperar ahora tres o cuatro años más para volver a apreciar su valía como sensible y talentosa creadora.
Muchas felicidades al colectivo de mucho ruido, verdaderamente insuperables. A la TVC le hacía mucha falta una serie como esta. Realmente me he preguntado siempre ¿Por qué no se producen series como estas que tanta falta le hace a nuestros adolescentes y los que no lo son? Prácticamente todas las series de corte juvenil que se han trasmitido a lo largo de los años han tenido siempre éxito, unas más que otras, pero siempre han sido exitosas y han tenido a un público sediento de ver historias que tengan que ver con la juventud cubana y no historias que nada tienen que ver con los problemas que viven nuestros jóvenes y adolescentes como las que han sido transmitidas últimamente, en la voz de productos extranjeros. Creo que el costo de producción de una serie como esta no sea tan alto como para no hacerlo con mayor frecuencia y nuestro país tiene a muchos actores jóvenes a los cuales les vendría muy bien una oportunidad como esta. Saludos
Hola yo soy cubano pero vivo en Estados Unidos, quisiera comentarle que estoy siguiendo esta serie por youtube una pagina web para ver videos y me encanta, quisiera que hicieran otra temporada de esto. Gracias
Mucho me gustaría que la transmitieran vía internet por Cubavision Internacional, la veo habitualmente y tengo una hija de 17 años que quisiera verla. Un saludo para todas las cubanas y cubanos desde Chile.
Es difícil poder pronunciarse sin conocer la serie " Mucho ruido ", solo me animo a escribirles para decir que es muy positivo de que presenten esta serie de T.V tal como la que describe el periodista José Luis Estradas B. en este artículo. Es más, sería loable que fuera una prioridad, si se tiene en cuenta el público al que va dirigido. Un elemento a considerar y reflexionar, en el caso específico de los pre-adolecentes y adolecentes en Cuba, es que son personas atentas a la sociedad, tienen además un fondo de instrucción, de curiosidad, de energía nueva, si no me equivoco una propia autoestimación. En cuanto al guión de la serie existen técnicas de trabajo en la que pueden cooperar varios guionistas en equipo (mucho más de lo que aparecen en esta serie) que tengan ese "tiempo" precioso de elaborar toda una gama de personajes y de situaciones en todas las escalas. Pero con el contrapunto de estar atento a lo que acontece ahora y mañana en los espacios sociales de los adolescentes. Es una suerte que el pueblo de Cuba tenga a su disposición un servicio de televisión pública que no transita por la nefasta promoción comercial que se dirige de forma abusiva a los televidentes de muchos países. Para concluir les deseo a todas las personas que realizan la serie "Mucho ruido" éxitos en su trabajo. A pesar de que no conozco vuestro programa. Cuando he visto la T.V de Cuba Visión Internacional he pensado: AMAR ES CREAR, NO CONSUMIR. Un saludo cordial José Francisco Rivero C. Paris - Francia
Me encanta este programa, creo y pienso que es uno de los mejores de todos lo que he visto.Felicitar a la directora y a los muchachos por el buen desarrollo del mismo...
Hola me alegra mucho que un colectivo tan joven halla podido hacer una serie tan efectiva como esta donde se combinarán varias situaciones que se nos presentan en la vida a diario, me gustaría mucho que pensaran en hacer una pero en una escuela necesariamente en un pre urbano donde los estudiantes se tracen metas y vean hacia el futuro y las sorpresas que este les depara si no estudian y hacen lo que deben hacer los estudiantes de hoy, y con los nuevos cambios que existen en educación que hoy los obligan a dedicarse más a sus estudios y preparación para su ingreso a la universidad. les envios mis saludos y los de mi esposa que no nos perdemos ni un capítulo y aunque tengo mucho trabajo siempre hago el esfuerzo para ver la fabulosa actuación de estos jóvenes y de los grandes artistas que los rodean. me gustaría una foto de cada uno de ellos y poder comunicarles mi agradecimiento. ALAIN BARRIOS MOREIRA Director del IPU Rafael Mª de Mendive, Sandino, Pinar del Río
Como es posible que no hay una representación de los jóvenes negros, que creo son parte de la juventud cubana. No veo que hay una representación equitativa e igualdad con el mensaje. No he visto la serie pero estoy viendo la foto
Hola estudio en la Lenin y me encanta Mucho Ruido, no me la pierdo.Es una lastima que se este acabando.Espero que la historia no termine Arriba la 38
Se trata de una serie muy refrescante, llena de " juventud", algo que estimula e invita a muchas personas, padres incluidos a reflexionar acerca de sus hijos.Pienso que es un gran defecto de nuestra televisión no poner estos espacios en horarios de mayor estelaridad, y dejar de estar repitiendo seriales, que aunque son buenos, pueden verse en otros espacios. Es bueno saber que hay muchas potencialidades en nuestros jóvenes actores, hasta el punto de situarse a grandes alturas. Lo que hace falta es que se les dé el justo espacio que se merecen. Felicito a su equipo de realización, cosas como estas son las que nuestro pueblo necesita como justa recompensa a su esfuerzo diario.
El serial estuvo magnífico, lástima que durara tan solo 31 capítulos. Creo que pueden hacer una o dos temporada más, claro sin irse de la historia principal. Quisiera mandarle muchas felicidades al colectivo de realización de la serie y principalmente a los muchachos jóvenes..
Muchísimas Felicidades!!!!!! de veras que superó las espectativas de muchos. Hacia falta una serie asi, que le encantara a los jóvenes. Ahora lo que hace falta es que la repitan. Felicidades a todo el elenco y principalmente a su directora.
La gran aceptación que ha tenido Mucho ruido por un grupo mayoritario de adolescentes y jóvenes, y de otros que ya hace un rato pasamos por ahí, es innegable.Es un tema importantísimo (los conflictos de la adolescencia) y la manera genial en que fueron abordadas todas y cada una de las problemáticas tratadas no dejaron indiferente a ninguno de los que la siguieron. A mí particularmente me atrapó desde el momento en que comenzaron a promocionarla y la asumí con un montón de espectativas que no sólo no fueron defraudadas, sino que se superaron con creces. Las actuaciones de los consagrados junto a esos encantadores chicos superprometedores, sin ser especialista en la materia, me resultaron impresionantes. Fueron capaces de llevar de la mano un guión, de esos que tanto se necesita abunden en la televisión cubana, para que desplacen espacios inútiles y poco inteligentes que aun existen, lamentablemente. Sólo me resta felicitar a todo el elenco que intevino en la serie, agradecerles por un trabajo tan esmerado y profesional, que deja huellas, que ayuda a crecer y que ojalá sirva de estímulo a otros realizadores para que en un futuro no lejano, ese horario sagrado para los que pasamos de los cuarenta y adorábamos de pequeños (por la calidad de los materiales que se mostraban entonces) vuelva a serlo para los muchachos de hoy, con trabajos de gran factura como éste. Sería un regalo estupendo para una sociedad necesitada de acciones concretas para revivir valores extraviados entre los que son el futuro y el poder del arte para ello es grandioso.
Es una de las series juveniles cubanas más gustadas en estos momentos por todos y quisiera que hagan una segunda temporada con los mismos actores que hicieron buen papel
Me sumo a las felicitaciones anteriores. Pienso que aunque se han televisado varias series extranjeras de indudable buena calidad, no son reflejo de nuestra juventud, ni tienen muchos puntos de coincidencia con nuestra realidad cotidiana. Realmente soy de las que trato de no perderme un capítulo de la serie Mucho Ruido, y hace mucho que dejé atrás la adolescencia, pero veo a los jovencitos que me rodean en la vida cotidiana y pienso que están muy reflejados. Me parece muy bien concebida y lograda. Mis parabienes y ojalá esta sea solo el comienzo de una buena racha.
Esto era lo que estabamos esperando hace mucho tiempo los televidentes, no veíamos algo tan real desde la última novela, Doble Juego, la cual representó muy bien la vida cotidiana de la juventud. Esta aventura lo ha hecho perfecto además que está muy bien logrado el concepto de amistad una palabra muy importante en esta etapa de la vida que es la adolescencia. Muchas felicidades para estos muchachos que nos han hecho pasar un buen rato y ojalá tenga 2da parte pero sin hacer Mucho Ruido...
Es una de las series juveniles cubanas más gustadas en estos momentos por todos y quisiera que hagan una segunda temporada con los mismos actores que hicieron buen papel
Esta serie ha sido por mucho una de las mejores que se han estrenado en la televisión y que ha tenido a jóvenes como protagonistas. Los felicito a todos por ese excelente trabajo que han hecho pues lo hicieron muy bien quisiera que si alguno de los protagonistas de esta serie leyera este comentario escribiera al usu133@ipimtzcm.rimed.cu pues tienen muchos admiradores en el ipi Carlos Marx de matanzas
Aunque no soy tan joven (30 años) me gustó mucho la serie y desearía que tuviera una segunda temporada. Mis felicitaciones a todos los actores, su directora, los guionistas y a todos los que intervinieron en que este proyecto saliera adelante. Sería muy bueno que en algún lugar los jóvenes pudieran comprar afiches de la serie, o de sus actores o la banda sonora.
Definitivamente maravillosa, refrescante y contemporánea la propuesta juvenil “Mucho Ruido” por muchas razones, las mismas que ya sabemos, siempre digo que nuestro País tiene muy buena cantera de nuevos actores que comienzan a despuntar, realmente me llena de orgullo poder decirlo, todas las actuaciones, todas, simplemente exquisitas, Rachel Cruz con su personaje de Claudia, insuperable, muy natural, y coincidiremos todos en que ese es el verdadero lenguaje que hablamos los jóvenes, unos más otros menos, en fin, en dependencia de cada quien, igual pienso que los temas que se tratan podían haberse profundizado más, es decir que daba para más, pero estoy conforme, hay una frase que dice que “lo bueno si es breve, es dos veces bueno” entonces prefiero quedarme con un poco de nostalgia por el fin de la transmisión de Mucho Ruido, que no tener que lamentar otras cosas, creo que el objetivo se cumplió. La música, de lujo, tanto la de presentación de Buena fe, como nos tiene acostumbrados con sus excelentes propuestas, como la de cierre (se la comieron los muchachos) es lo que digo, talento hay, lo que hace falta son oportunidades, ahí es donde está la crisis. Quedo satisfecha y confieso que al principio pensando en la poca promoción que se le dio a la serie en un comienzo llegué a pensar que sería deprimente, por no usar otra palabra, pero, para mi sorpresa quedé pegada a la pantalla de mi tv en cada emisión, ¡que bueno! Y ¡que pena! Porque ahora habría que ver con qué repetición o programa viejo nos sorprenden o nos incomodan, ¡que remedio! “Nuestro vino es amargo, pero es nuestro vino” ya buscaré que hacer en ese horario, supongo que debo ver la parte positiva, “ahorraré corriente eléctrica” ojalá me equivoque, es de las poquísimas veces en que estaría feliz si me equivoco. Un beso para todos los actores de Mucho Ruido, a las personas (todas) que hicieron posible que este proyecto viera la luz, y me gustaría seguir disfrutando de esos muchachos en cualquier otra puesta en escena. ¡Gracias! A Mariela y su equipo por no haber desistido de luchar para que las cosas salieran adelante.
Hola, primeramente quisiera felicitarlos a todos, al equipo de trabajo y a los actores por esta maravillosa obra que ha superado con creces las espectativas. Muy cierto es que fue realizada para todas las edades pues en mi casa la sigue mi madre de 50 años, yo de 28 y mi hijo de 3 que ya entona frases entrecortadas del tema final, es una pena que ya no podrá hacerlo más pues la serie termina. Creo que desde mi adolescencia donde fuimos cautivados con ¨Blanco y negro, no¨, que tanto nos hizo pensar, reflexionar, disfrutar y hasta llorar no habíamos tenido la suerte de contar con una teleserie de tanta calidad en todos los sentidos, muestra de que si se pone empeño se logra, demostrado está, por todos ustedes y en especial, por esos jóvenes tan lindos que sin perder la profesionalidad supieron imprimir su sello y dejar sus huellas(que nunca se van a borrar) en todos los hogares y corazones que lograron entrar. Una vez más, mis más sinceras y profundas felicitaciones para todos y el agradecimiento de esta madre que será todo lo tolerante posible ante el mucho ruido de mi pequeño que algún día será adolescente.