Suma éxitos la Casa Editora de la juventud cubana

Durante tres décadas, la Casa Editora Abril ha dejado su impronta en la historia literaria de la Isla

Autores:

Patricia Hechavarría
Jessica Anthuané Jiménez Duquesne

De la mano de publicaciones tan prestigiosas como Alma Máter y El Caimán Barbudo nació hace tres décadas la Casa Editora Abril de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). A lo largo de estos años la editorial de la juventud cubana también ha dejado su impronta en la historia literaria de la Isla. Personalidades de nuestras letras, como el Premio Nacional de Literatura Lisandro Otero, la han catalogado de «imprescindible», y uno de los maestros cubanos de la historieta, Jorge Oliver Medina, declaró a JR que «de no haber existido la Editora, la hubiera inventado».

La Abril nació el 1ro. de julio de 1980 con el propósito de aunar las fuerzas de las publicaciones dedicadas a los jóvenes. Para Niurka Duménigo, su directora, lo más significativo de dicha institución es que ha tenido la oportunidad de dirigirse a los lectores más exigentes del país, «al público millonario de Cuba, que es el de los niños, adolescentes y jóvenes; no solo es el más grande, sino también el más polémico y revolucionador. Eso es una oportunidad y a su vez un reto permanente.

«Este es un lugar formador de jóvenes, con muchas libertades creativas. Tiene además la ventaja de ser un medio de prensa, y eso brinda mayores posibilidades», agregó.

Durante todo este tiempo, el sello Abril ha evolucionado hasta convertirse en una gran Casa Editorial, que publica periódicamente seis revistas (Zunzún, Pionero, Somos Jóvenes, Juventud Técnica, Alma Máter y El Caimán Barbudo), siete sitios web, libros, tabloides…, a los cuales se suman producciones como postales, carteles y juegos de mesa, entre otras. «La editora trabaja para todo tipo de público —comentó Niurka—, y eso se logra poniendo todos los días una piedrecita más en este edificio que no para, que es infinito y se renueva permanentemente».

Lo que viaja hasta abril

Como ya es tradición en la Feria Internacional del Libro (FIL), la Casa Abril tendrá un pabellón permanente, esta vez dedicado a los 30 años de la única publicación que surgió con la Editora, Zunzún; a los 45 de Juventud Técnica y al IX Congreso de la UJC.

El sello presenta anualmente alrededor de 50 títulos, pero para la ocasión promoverá un total de 73, de los cuales 69 son primeras ediciones.

Este año el público tendrá a su disposición la monografía Rusia. La inagotable, selección de Irene Hernández que se adentra en la cultura del país invitado de honor, de donde llegan dos autores que se estrenan con Abril: Alexander Moiseev, con En pos de los libros y Los rusos en Cuba; y Olga Egórova, que trae Agustín de Betancourt. Secretos cubanos de un ingeniero hispano-ruso. También verán la luz títulos de otras naciones, como Puerto Rico, de donde vienen Cinco Marías y un Ángel, de Tina Casanova, y El corazón de Voltaire, de Luis López Nieves, autor ya conocido por los lectores cubanos.

Abril en casa

Abril irrumpirá en la 19 Feria Internacional del Libro con varias novedades, entre estas Con la mano extendida, cancionero de Juan Almeida Bosque que incluye además las partituras de cada uno de los temas; y la segunda parte del libro-testimonio Así es Fidel, de Luis Báez, el cual será presentado en el Pabellón Cuba, subsede de la FIL.

Igual de atractivos resultarán los seis títulos ganadores del Premio Calendario, convocado por la Asociación Hermanos Saíz, que constituye una puerta abierta para los autores noveles.

Abarcan una amplia gama de géneros: el ensayo con Tras las huellas del exotismo oriental cubano. Cultura política, creación artística y conflictos socioculturales en la Cuba postesclavista, de Mario G. Castillo; la poesía con Todos los semáforos en rojo, de Mariene Lufriú; el cuento con Ne me quite pas, de Legna Rodríguez; la ciencia ficción con Algunos recuerdos que valen la pena, de Erick J. Mota; la literatura infantil con La brujita de San Isidro, de Eric Llanes Sánchez, y el teatro con Cementerios de elefantes, de Fabián Suárez.

La literatura dirigida a los más pequeños aparecerá con renovadas opciones, que incluyen dos ejemplares troquelados: Aldea taína, de Ángel Velasco, y Aventuras en la Isla del Coco, de Jorge Oliver, así como la más reciente propuesta de la colección Mapá: Chamaquili en La Habana, de Alexis Díaz Pimienta, y una nueva edición de Akeké y la jutía, de Miguel Barnet, quien dijo estar muy complacido con el exquisito diseño y la calidad de la impresión.

Las tradicionales aventuras del Capitán Plin y Yeyín no faltarán en esta fiesta de la literatura, gracias a la sugerencia de los Estudios de Animación del ICAIC, que aportaron lo suyo con la colección Yogozo. Mas Plin y Yeyín no solo harán emocionar a sus seguidores con sus episodios, sino que estas proposiciones vendrán acompañadas de juegos de baraja y postales.

Y como Abril conoce lo que esperan los niños y jóvenes, también trae componedores de letras, juegos de postales martianas y de personajes de la revista Zunzún, así como dos tiradas del tabloide Leamos más… en coedición con el Centro de Estudios Martianos.

La Casa Editora no limitará las celebraciones por su aniversario al período de la Feria Internacional del Libro, sino que celebrará su cumpleaños estando en Congreso por novena ocasión con la UJC, y durante todo el verano.

En medio de encuentros con los lectores, presentaciones de revistas en sus peñas habituales y con ediciones especiales, la Casa publicará en el mes de abril un volumen que recopila discursos del Comandante en Jefe en los anteriores cónclaves de la juventud comunista cubana, suceso que estará acompañado por la apertura de una exposición fotográfica que celebrará los 50 años de la Revolución Cubana y la salida de postales referentes a este acontecimiento.

En actividades recreativas en el período estival se estrenará un documental que cuenta la historia de la aún joven Editora, así como de un DVD por los aniversarios de Zunzún y Juventud Técnica.

Como si fuera poco, Abril auspiciará el último fin de semana de junio un festival literario. «Queremos enseñar al público en el Pabellón Cuba —enfatiza Niurka— lo que es Abril por dentro».

De la juventud por excelencia

«Adondequiera que vamos decimos que somos parte de La Casa Editora Abril; es nuestra casa», asegura con orgullo el poeta Bladimir Zamora, periodista y alma de El Caimán Barbudo, revista paradigmática en lo que a publicaciones culturales se refiere. «Tenemos y queremos tener una conexión con nuestra casa editora; debo decir que han sido siempre muy respetuosos con nosotros. Nos sentimos en un diálogo absolutamente igual».

Es este un centro en el que conviven diferentes generaciones que, lejos de contradecir o contraponer criterios, dan mucha vida a cada una de las publicaciones seriadas de la editorial. Niurka Duménigo advierte que todavía falta por hacer: «Aún editamos libros que no llegan al corazón del público; en las revistas hay que acercarse más al parecer del estudiante, que ya no es el mismo; tienen otros intereses y motivaciones», y no obstante, Jorge Oliver Medina considera que tiene un poder de convocatoria muy grande. «O sea, “sin autopromoverse”, se ha convertido en una editorial muy importante, sobre todo para los jóvenes.

«Es la editorial de la juventud por excelencia. A pesar de las altas y bajas en el diseño gráfico, ha logrado marcar la diferencia en cada una de sus revistas», considera el creador de Zunzún, primera publicación infantil asumida por la Editora.

«Siempre ha sido una editorial un poco rara, en el buen sentido de la palabra. Hay editoriales de ese tipo que con pocos recursos se mantienen y sobreviven. Abril es una de esas».

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