Los lectores en su laberinto

La 19 Feria Internacional del Libro Cuba 2010 es también disfrutable desde ese peculiar ejercicio de recorrerla por las calles adoquinadas de La Cabaña

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Sentirse tentada por el laberinto de los libros y sin necesidad de buscar el hilo de Ariadna para encontrar la salida, así se descubre ante los ávidos lectores la añeja fortaleza habanera.

Sorprenden a la mirada del visitante las fotos de los mejores contadores de historias en Rusia. Me emocionó encontrarme con dos autores leídos en otras épocas de mi vida. Ante el lente de la cámara posa el escritor Mijaíl Shólojov, unas veces acompañado del cosmonauta Yuri Gagarin, en otras recibiendo la congratulación del rey de Suecia Gustavo VI Adolfo, en la ocasión especial en que el autor de El Don apacible recibiera el Premio Nobel de Literatura.

A la vista del transeúnte está el momento en que León Tolstoi exhibía una larga barba —quizá, pueden pensar los observadores, salida del largo tiempo que dedicó a su famosa novela La guerra y la paz.

Pero bregar por las salas expositivas resulta un ejercicio de buen gusto ante los ojos. Desde los lejanos países asiáticos dos pequeños stands develan costumbres y tradiciones de la región. La exhibición de las muñequitas niponas y los textos de plantas endémicas de Indonesia llamaron enteramente mi atención.

Un tintineo de dineros me obligó a fijarme en la sección de la Casa de la Moneda de Cuba, donde hay vitrinas enteras que muestran billetes buscados por los coleccionistas.

Entre lo más curioso clasifico los libros más pequeños del mundo. Muchos se acercan para comprobar cuán legible puede ser una de esas miniaturas, y hasta me aventuré en esa empresa, para luego percatarme de que el tamaño de los textos no importa, sino el relato que llevan dentro.

Pero fue ese toque nuestro al destacar lo cubano lo que me sedujo: la pintoresca Gente Nueva, las secciones de los territorios —Ediciones Vigía, de Matanzas, es una joya de diseño—, y ese espacio que, a tono con las nuevas tecnologías, propone Lecturas en la red.

Ni la descripción de García Márquez se acerca a este rico laberinto que ofrece el fortín capitalino. La 19 Feria del Libro es también disfrutable desde ese peculiar ejercicio de recorrerla.

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