Bienal de Danza del Caribe, Plataforma para la tradición e invención

La muestra que acompañó la competencia provino de coreógrafos y bailarines de más de diez países, y puso sobre el tapete interrogantes, satisfacciones, dudas, acuerdos y desacuerdos

Autor:

Mercedes Borges Bartutis

MalSon, la obra que Susana Pous creara para DanzAbierta, se alzó con el premio en la categoría de Grupo, en la Segunda Bienal de Danza del Caribe, que tuvo lugar recientemente en La Habana. Con el Consejo Nacional de las Artes Escénicas de Cuba como organizador, el evento es ya un espacio visible para el encuentro entre bailarines, coreógrafos y profesionales de la danza en el área, tanto en la zona insular como en la continental, así como para el diálogo con otros gestores y artistas del resto del mundo.

El espectáculo de Susana Pous, con música de X Alfonso, ganó el concurso por mayoría de votos, en una reñida disputa con Peso, pieza concebida por la coreógrafa cubana Sandra Rami dentro de su espacio de experimentación en Teatro El Público, y que fue la otra propuesta más interesante dentro de la Bienal.

El jurado dejó desierto el premio en el apartado de Solo, al considerar que las obras presentadas mostraron debilidad en su propósito e intención artística. Sin embargo, indicó en esta categoría realizar acciones que contribuyan al desarrollo de algunos coreógrafos participantes, que les permitan aprovechar otras experiencias. Por ello determinó invitar para participar en el Festival de Montpellier Danse, Francia, a Julie Adami, de Guyana, así como gestionar residencias para los jóvenes cubanos Abel Berenguer y Janoski Suárez, y para Jean-Aurel Maurice de Saint-Martin/Haití.

La Segunda Bienal de Danza del Caribe marcó intensas jornadas en los escenarios del Teatro Mella, la Sala Llauradó y la Tito Junco del complejo cultural Bertolt Brecht. La reunión también nos permitió a algunos conocernos y reencontrarse a otros. La muestra que acompañó la competencia provino de coreógrafos y bailarines de más de diez países, y puso sobre el tapete interrogantes, satisfacciones, dudas, acuerdos y desacuerdos.

No obstante, para Noel Bonilla-Chongo, director artístico asociado de la Bienal, y uno de sus principales hacedores, «por fortuna, este Caribe nuestro, tan diverso e idéntico a la vez, sigue tendiéndonos mágicas trampas para recuperar olvidos. Tradición e invención se unen en un universo anónimo y lo geográfico, lo histórico, lo social, se hacen inclusivos en los imaginarios artísticos y en las herencias de nuestros pueblos de culturas híbridas y mezcladas».

El Caribe latió en esos días maratónicos, que nos ofrecieron una panorámica de las producciones del área. De destacar en estas jornadas fue el trabajo de los equipos técnicos de los teatros habaneros, los cuales evadieron las adversidades para cumplir los requerimientos más específicos de cada espectáculo.

Dedicado al 90 cumpleaños de Alicia Alonso en esta ocasión, el camino abierto por la Bienal de Danza del Caribe continuará ofreciendo perspectivas en el desarrollo y visibilidad de nuestra danza. Un gran número de reporteros internacionales cubrieron el evento para medios de comunicación de Europa, el Caribe y América del Sur. Sin embargo, la prensa cubana estuvo prácticamente ausente. Ojalá la promoción y la divulgación se conviertan en aliados de la exquisita y gran programación curada por la consejera francesa de danza Sophie Renaud y el cubano Noel Bonilla-Chongo.

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