Seductor acople de voces a capella en Festival Internacional Corhabana

Los grupos corales participantes han mostrado el dominio de piezas con altos matices de complejidad para la interpretación y evidencian un buen ejercicio de investigación para la búsqueda y montaje de obras nuevas

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

U2 y los Beatles han «desembarcado» esta semana en el Festival Internacional Corhabana. Ellos han venido, junto a otros autores, a través de sus canciones, las que se han convertido en un canto coral perfecto.

«Navegando» en la interpretación del solista Bismark Estupiñán y con el fondo vocal de Entrevoces —dirigido por la maestra Digna Guerra—, se ha presentado una fascinante versión vocal de M.L.K, perteneciente a la banda irlandesa U2, el jueves último en la capitalina Iglesia San Francisco de Paula.

Mientras Michelle, título escrito a cuatro manos por John Lennon y Paul McCartney, fue una de las piezas más aplaudidas del programa presentado por la camerata masculina Sine Nómine —que guía la maestra Leonor Suárez Dulzaides—, en el escenario del Oratorio San Felipe Neri.

Ambos momentos han formado parte de un evento que particulariza de manera coherente cómo las agrupaciones profesionales cubanas se conducen en la especialidad coral.

Nuestros grupos muestran en Corhabana 2010 —certamen que concluye hoy con un gran concierto a las 5:00 p.m., en el Teatro Auditórium Amadeo Roldán— el dominio de piezas con altos matices de complejidad para la interpretación; a la par que evidencian un buen ejercicio de investigación para la búsqueda y montaje de obras nuevas, tanto de compositores consagrados como de los que se inician.

En total suman 13 los grupos participantes. En su mayoría proceden de La Habana, como sucede con el Coro Nacional —a quien se dedican estas jornadas—, Exaudi, Polifónico de La Habana, D’ Profundis, ensemble femenino Vocal Luna y Vocal Leo. Los organizadores concedieron también invitaciones para representaciones de otras provincias y partes del mundo. Por eso esta vez escuchamos el repertorio de la santiaguera Música Áurea, la cienfueguera Cánticus Novus, el coro de la secundaria particular de Cuautitlán (México), y de la formación musical canadiense Linden Singers Victoria.

El Festival, al decir de su presidenta Digna Guerra, «demuestra al mundo un nivel alto, sobre todo porque cuando en nuestro patio tenemos estos encuentros internacionales, la gente se queda sorprendida».

Para lograr tal efecto en los espectadores antecede una preparación exquisita en los repertorios por parte de los participantes. Leonor Suárez Dulzaides piensa que lo ideal para mantener el «ritmo» en ese trabajo «sería que hubiera más festivales de este tipo, porque impulsan el trabajo coral».

Incluso, opina, estos espacios involucran, además de las agrupaciones profesionales, a los coros de las escuelas de música y, en el caso de la cita habanera, se incorporan las cantorías infantiles.

Este último aspecto es un elemento que se potencia con conciertos, en los que los pequeños cantores se presentan en teatros, como sucedió este viernes, en el Amadeo Roldán.

Tres puntos importantes se descubren igualmente en esta edición. El primero resulta una particularidad del evento: los talleres que sesionaron en el Centro Hispanoamericano de Cultura y la Iglesia San Francisco de Paula. Temáticas como la interpretación de obras de Esteban Salas y de piezas para coro femenino, figuraron en las clases de las maestras Carmen Collado (directora del Coro Polifónico de La Habana) y Sonia McCormack (directora de Vocal Luna).

Otra de las características de las presentaciones de Corhabana, es que la mayoría de los directores son mujeres, un rasgo que distingue el movimiento profesional en la Isla. Igual signa este evento la participación de jóvenes al frente de los coros, los que encaran el certamen con habilidad. Así lo vimos con Yaíma Fariñas, directora de D’ Profundis,y Sandra Santos González, directora asistente de Vocal Luna. Ambas no sobrepasan los 26 años y son tituladas de la especialidad de dirección coral.

Solo se echa de menos en Corhabana —y en el certamen santiaguero—, la presencia de grupos integrados por artistas aficionados. Sonia McCormack lo reconoce, aunque dice que «los maestros de músicos hemos tratado de rescatarlos y trabajamos con niños y jóvenes, un aspecto que ya está bastante bien conformado en el país».

Mas, siempre se agradece la maratónica jornada de conciertos que cada dos años copa los escenarios capitalinos. Ya sea para disfrutar de nuestra música, de la renacentista y barroca, o de clásicos de la sonoridad actual como U2 o los Beatles, Corhabana crea un buen momento para escuchar la melodía salida de los acoples de las voces.

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