La Colmenita: un sueño hecho realidad en Colombia

El maestro José Francisco Arroyo, colombiano, y Carlos Alberto Cremata, cubano, lograron así en apenas casi tres meses de trabajo consolidar una iniciativa centrada en la formación de valores humanos a través del arte

Autor:

Juventud Rebelde

Ya es un sueño hecho realidad. El mágico mundo de la música, el coro y el teatro cristalizaron la unión de la pequeña localidad bogotana de San Cristóbal y La Habana al multiplicarse aquí la experiencia de la compañía infantil teatral cubana La Colmenita, destaca Prensa Latina.

Anoche el teatro Jorge Eliécer Gaitán, ícono de Bogotá, abrió sus puertas a los niños y niñas de la ciudad, donde la Orquesta Filarmónica Juvenil de San Cristóbal estrenó en su primera puesta en escena la obra teatral "La Cucarachita Martina".

Un proyecto que afortunadamente fue posible gracias a que dos grandes maestros latinoamericanos fusionaron sus voluntades para la creación de un espacio en el cual niños y adolescentes de escasos recursos pudieran expresarse como individuos en armonía con su entorno.

El maestro José Francisco Arroyo, colombiano, y Carlos Alberto (Tin) Cremata, cubano, lograron así en apenas casi tres meses de trabajo consolidar una iniciativa centrada en la formación de valores humanos a través del arte.

Arroyo, fundador y director de la Filarmónica Juvenil de San Cristóbal, es reconocido en el medio artístico no sólo por ser uno de los más destacados violinistas de Colombia, sino también por su larga trayectoria musical en la Orquesta Filarmónica de Bogotá.

Su talento lo ha entregado a ese proyecto juvenil durante más de un año y medio, pero no conforme con ello tocó puertas cuando supo de la existencia en Cuba de una compañía teatral infantil llamada La Colmenita, fundada y dirigida por Cremata.

Así nació una idea, un proyecto que fue tomando forma hoy materializado y que ha superado con creces todas sus expectativas y las sus muchachos, según comentó a Prensa Latina.

El objetivo, recordó, era traer la experiencia de La Colmenita e integrarla al proyecto juvenil de la Filarmónica y fue muy fácil ver la magnitud de todo esto, así que sin vacilar inicie los contactos para abrir un puente que nace de una pequeña localidad pobre colombiana directamente con Cuba.

Es una experiencia inesperada porque hasta hace tres meses nosotros pensábamos en la posibilidad ver como en un futuro mirábamos lo de La Colmenita, que nos fuéramos conociendo, señaló.

«Sin embargo, agregó, en un momento yo consideré de que si es un producto cubano no hay que ponerle vueltas, sobre todo tratándose de cultura y arte. Entonces me dije que la única forma es que esto comience ya e inicié los contactos con el Ministerio de Cultura de Cuba y con Tin».

De esa manera violines, violas, violonchelos, contrabajos, flautas, clarinetes, oboes, cornos, trompetas, trombones, tubas y percusión sinfónica amenizaron la gran noche en donde los niños fueron los grandes protagonistas y mostrarán el gran talento que los caracteriza.

En el acto el grupo sinfónico de la localidad bogotana interpretó fragmentos de lo mejor de su repertorio en vivo, cuya dirección estuvo en esta oportunidad a cargo del maestro cubano Amaury Ramírez.

Con este acompañamiento el Jorge Eliécer Gaitá corrió su telón para regalar a su público la obra dirigida por La Colmenita de Cuba, una de las organizaciones teatrales reconocidas como embajadora de buena voluntad por la UNICEF.

El apoyo y el asesoramiento de los instructores cubanos como Marisel Pestana, Héctor David (Riquifito), Claudia Alvariño (Muma), Tahimí Alvariño, Patricia Gómez y la pequeñita María Carla Cremata, permitió así combinar la parte teatral con la musical de la sinfónica juvenil, una experiencia que los asistentes agradecieron con prolongados aplausos y mucha emoción.

«Será un recuerdo que siempre llevaré conmigo», dijo Eloisa Carvajal -una joven de 12 años- al abrazar a uno de los pequeños actores cuando éstos se fusionaron con su público.

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