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Estrenos de Cuba en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano

Entre las novedades que presentará la Mayor de las Antillas estarán: Larga distancia, Casa vieja, Boleto al paraíso y José Martí: el ojo del canario

Autor:

Joel del Río

Tres estrenos absolutos y un largometraje ya visto, pero nunca agotado, conforman la nómina de los principales títulos de ficción que nos representarán en el próximo Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana. Entre las novedades se cuentan Larga distancia, Casa vieja y Boleto al paraíso, mientras que José Martí: el ojo del canario volverá a llamar la atención del público y de los especialistas a propósito de insertarse en una competencia que ha demostrado capacidad para premiar las cúspides del cine latinoamericano contemporáneo.

Quisimos empezar a promocionar nuestra embajada cinematográfica antes de que comience el evento, a menos de un mes de distancia, y que nuestro público tenga alguna idea sobre las aspiraciones y los temas desarrollados en estas películas, cuyos protagonistas son mayormente jóvenes y adolescentes, sobre todo en contextos contemporáneos, con excepción del drama histórico de Fernando Pérez sobre la infancia y adolescencia del más venerado pensador y poeta del siglo XIX en Cuba. El otro director consagrado es Gerardo Chijona, quien presenta Boleto al paraíso, una película distante de su registro acostumbrado en la comedia. Los dos debutantes en el largometraje de ficción son Esteban Insausti y Léster Hamlet, quienes enfrentan el tema de la emigración, con diferentes rangos de jerarquía dramática en Larga distancia y Casa vieja, sendas películas que también hablan sobre cataclismos filiales y la constante renovación de las «cartografías» afectivas luego de idas y regresos, finales y recomienzos.

La película biográfica de Fernando Pérez fue largamente comentada en estas y otras páginas cubanas, de modo que me concentro en tratar de promover los otros títulos, a partir de las declaraciones de los autores a lo largo de diversas entrevistas publicadas en medios cubanos. Entre los dramas contemporáneos de estreno está Larga distancia, a partir de un guión escrito por el director, Esteban Insausti, a quien se deben Luz roja, el tercer cuento de Tres veces dos, y el documental experimental Existen. Sobre su película, que se concentra en la incidencia que ha tenido la emigración en un grupo de amigos, ha dicho Esteban que uno de sus retos mayores estuvo en la dirección de actores.

«Es un filme de muy bajo presupuesto —aseguró el director y guionista— en el que todos los personajes desempeñan un rol importante. Pudiéramos decir que es un tanto elíptico, pero ello no disminuye la identificación, porque todos entienden el conflicto dividido en cuatro historias con cuatro puntos cardinales. El desafío mayor fue llevar a los actores jóvenes al mismo nivel de Coralia Veloz o Verónica Lynn, y que ninguno sobrepasara al otro; que todos se sintieran al mismo nivel y con la misma entrega. Eso fue una verdadera escuela. Hicimos justo lo que nos propusimos. El público tendrá la última palabra y dirá si ese esfuerzo fue en vano o no. Aparte de las muchas dificultades, para mí ha sido muy positivo hacer la película, que he querido hacerla con libertad, que es una de las facilidades que permite un presupuesto bajo, y una película ciento por ciento cubana. La libertad es muy importante en este tipo de cine y es una de las cosas que hay que salvar para este tipo de producción».

Léster Hamlet, realizador del segundo cuento de Tres veces dos y de algunos de los mejores videoclips realizados en el último lustro, decidió valerse de los aportes dramatúrgicos que convirtieron en clásicas a ciertas historias, y aprovechó el filón proporcionado por la literatura teatral cubana con una nueva versión de La casa vieja, la obra que reconfirmó a la actriz Raquel Revuelta y al dramaturgo Abelardo Estorino entre los imprescindibles de la escena en los años 60. Léster ha probado realizar una película que es y no es teatral, porque si bien prescinde de figuración superflua, emplea un sonido minimalista, y busca el linde con lo chejoviano, los primeros planos, la «modernización» y cambios en los personajes.

«Casa vieja impuso retos desde todo punto de vista —confesó Léster cuando le preguntaron—, porque elaborar un texto que ya se sabe un clásico de nuestra literatura teatral, controlar las emociones en actores con los que nunca antes había trabajado, construir los escenarios… Todo significa un reto, pero el mayor de todos consistió en mantenerme fiel a mis ideas desde un texto al que también debo lealtad, además de cumplir un sueño viejo e intenso. Esta es una obra de convergencias, con una estructura casi perfecta y unos personajes que para nada se manifiestan desde la fragmentación. Aquí cada paso, cada texto, cada objeto, cada encuadre significan el todo, la vida misma, la representación de una realidad».

Autor de comedias diversas como Adorables mentiras, Un paraíso bajo las estrellas y Perfecto amor equivocado, Gerardo Chijona ha declarado que quiso darle a su filme, en combinación con las intenciones del director de fotografía Raúl Pérez Ureta, un carácter semidocumental, como si quisieran contar la historia más en imágenes que mediante diálogos o acciones dramáticas: «Fue un trabajo muy extenuante, pues filmamos en 52 locaciones en poco más de seis semanas de rodaje, incluyendo 25 llamados de noche. Raúl estuvo conmigo en el casting —estuvimos casi un año buscando a los actores jóvenes que iban a interpretar a los personajes protagónicos—, en los ensayos, en el diseño de la planificación de las escenas. Solo así, con una preparación tan rigurosa, fue posible sacar adelante este proyecto, que demandó tanto esfuerzo de todos los que participamos».

Los tres jóvenes protagonistas de Boleto al paraíso, Casa vieja y Larga distancia describen viajes que alteran su sentido de la vida y su relación con la realidad. Eunice se llama la protagonista de Boleto… y comienza su vagabundear, y también su crecimiento espiritual, en un pueblo de provincia, pasa por la capital y termina en un sanatorio para enfermos de sida. Esteban, el personaje principal de Casa vieja, regresa a Cuba cuando se entera de la muerte de su padre, y debe enfrentarse, o no, a mil cabos sueltos que tensan sus relaciones con la familia. Ana, la de Larga distancia, descubre en su cumpleaños 35 que no le quedan en Cuba amigos de verdad con quienes celebrar; decide reinventarlos y así evade la soledad en una especie de reencuentro con su vida pasada.

Parece que esta vez, independientemente de cómo se establezca el reparto de los Corales —porque todo Festival y premiación está sujeto a intereses creados y gustos personales—, hay razones para sentirnos orgullosos de nuestra embajada de largometrajes en el mayor evento cinematográfico de cuantos se organizan en Cuba.

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