Jesús Lara también «danza» - Cultura

Jesús Lara también «danza»

La supremacía del éxtasis es el nombre de la exposición que el también escritor inaugurará este 1ro. de diciembre en el Memorial José Martí, inspirada en Alicia Alonso

 

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

Contrario a lo que se pudiera imaginar, Jesús Lara Sotelo es incapaz de hacer coincidir sus pies con el tiempo de cualquier melodía, a pesar de que en su reconocida obra plástica evidencia tanta soltura, movimiento, ritmo, tanta musicalidad. «Soy un cubano un poco atípico porque no me empato con el baile», confiesa.

Sin embargo, ello no influye en que este artista se cuente entre quienes siguen con un interés verdadero cada nueva función del Ballet Nacional de Cuba o de cualquier otra compañía. «En mis piezas, aparecen una y otra vez diferentes motivos sobre la danza en general, y hasta me dedico a tomar fotografías mientras los bailarines participan en el proceso de montaje de una coreografía, o perfilan sus diferentes personajes en los ensayos... De una manera u otra he estado vinculado a este arte, quizá por ello intento que mis obras sean más dinámicas, más cinéticas, que se adueñen del movimiento».

La supremacía del éxtasis, exposición que el también escritor dejará inaugurada este 1ro. de diciembre, a las 5:00 p.m., en el Memorial José Martí, inspirada en la gran Alicia Alonso, será la oportunidad perfecta para que lo espectadores puedan apreciar por sí mismos el apego de Jesús Lara por la danza.

Lara ha invitado especialmente a Gerardo Alfonso, Aldo López Gavilán y a la soprano Johana Simón, para esta ocasión en que ha decidido reunir los estilos que ha ido desarrollando durante dos décadas de carrera: realismo, impresionismo, arte matérico, neofiguración, dibujos que parecen grabados del siglo XIX y otros «más sueltos», abstracción..., teniendo en cuenta que «pocos artistas, como Alicia, han conseguido llevar adelante una carrera sólida, brillante, signada por la diversidad, y al mismo tiempo convertirse en una leyenda».

De modo que La supremacía del éxtasis persigue dejar registrado en dibujos de gran formato realizados con técnica mixta, carboncillo, en óleos sobre tela, esculturas, cerámicas, en instalación y en performance, «los movimientos irrepetibles de Alicia, su dominio físico, emocional e intelectual; su cultura vasta que se apreciaba en los roles de Giselle, Coppelia, El lago de los cisnes..., a lo cual he añadido mi visión personal sobre este ser humano excepcional.

«El proyecto nació una tarde, en la que Ernesto Sierra, escritor a quien admiro, y yo, nos encontramos en una pequeña reunión con Pedro Simón, director del Museo Nacional de la Danza, para conversar sobre El hombre y El artista, cuadros que integrarían la exposición La danza en Lezama, que tuvo su apertura durante el 22 Festival Internacional de Ballet.

«En ese intercambio fructífero surgió la idea de La supremacía..., que no se trata de un homenaje por compromiso o una alabanza fría, sino que es el resultado del diálogo abierto, enriquecedor y sincero que Alicia y yo establecimos de creador a creador», asegura.

Cuando se añaden las 23 piezas de cerámica, elaboradas con las técnicas de bizcochado, esgrafiado..., se completa medio centenar de obras para esta expo, cuya presentación estará a cargo de Rafael Acosta de Arriba, y que cerrará el venidero 20 de diciembre (entonces los invitados serán el maestro Frank Fernández y Sexto Sentido), cuando se develará un nuevo lienzo. Pero junto a La supremacía..., también vendrá el libro de poesía titulado Alicia y las odas prusianas, «donde recreo ese universo enorme que la acompaña, más allá de su mítica trayectoria como bailarina. En este texto interrogo sobre el arte y sobre temas profundamente humanos.

«El prólogo de este título corresponde a Ernesto Sierra, mientras que  los Premios Nacionales de Literatura César López y Pablo Armando Fernández escribieron sendas notas. El libro se presentará por el también Premio Nacional de Literatura Luis Marré, el día 16, en el Museo de la Danza, a las 2:00 p.m.».

—Desde lo formal, ¿cómo concebiste la exposición?

—Por una parte, buscando que se reflejara todo el clasicismo y la exquisitez que acompañan a la Alonso; y por la otra, intentando romper cánones. Creo que lo he podido lograr justamente por la diversidad por la que sigo apostando. Pedro Simón fue muy generoso al entregarme fotos prácticamente inéditas. Así obtuve imágenes realmente impactantes: diferentes, vitales, poco conocidas. A estas fui incorporando otras, gracias al apoyo de Héctor Garrido, fotógrafo de National Geografic, así como algunos elementos que surgieron a partir de nuestras conversaciones. Toda la información que tenía y la que reuní dotan a los cuadros de una mayor autenticidad. La curaduría corresponde a Píter Ortega, quien me ayudó a realizar una selección muy rigurosa».

—Qué viene después para Lara?

—Debo cumplir con una invitación, que he ido postergando, de una prestigiosa universidad de Barbados, donde ofreceré una charla sobre mi libro Mitología del extremo, el cual ya se tradujo al inglés.

«A mi regreso, por petición del Consejo Nacional de Artes Plásticas y de la Asociación Hermanos Saíz, expondré en el Pabellón Cuba, un año después de haberlo presentado, mi mural Haití es otro Guernica.

«Como dije entonces, estaba convencido de que después de que pasara todo el boom publicitario, ese pueblo hermano tristemente se sumiría en una pobreza mayor. Por eso vuelvo a la carga con este mural, porque estoy convencido de que el arte puede incidir de una manera eficaz en la conciencia de las personas que ostentan el poder y tienen la responsabilidad de hacer del mundo un lugar mejor para todos. Esta vez, Haití es otro Guernica estará apoyado por los 120 bocetos que hice cuando sucedió el siniestro».

—Trabajas mucho, estás de exposición en exposición... ¿No podría esa productividad devaluar un tanto tu obra?

—No expongo por exponer. Cada paso en mi carrera está bien meditado, tiene un por qué. Para mí es esencial a qué o a quién voy a dedicar mi obra. Si es algo trascendental, importante, como creador no puedo echarme a un lado. Máxime si no hago concesiones a la calidad, si no permito que disminuya el nivel de exigencia, de creatividad, de implicación emocional.

«Prefiero, como decía un notable intelectual, errar haciendo, que retenerme sin hacer nada y ponerme a criticar. No participo en todos los proyectos, sino en aquellos donde está muy bien delimitado el propósito. Adentrarme en un mundo nuevo siempre me deja una enorme cuota de desgaste, pero también grandes satisfacciones. No puedo dejar de decir lo que necesito decir, en el momento que lo tengo que decir. Eso es vivir el tiempo que me ha tocado.

«Tengo muy claro que la vida es extremadamente corta, de manera que el tiempo que tenemos asignado debe utilizarse para dar lo mejor que uno posee. En mi caso personal, mi arte. Si en ello hay un error, pues bendito sea mi error».

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