Director ruso Nikita Mijalkov en Festival Internacional de Cine de La Habana

Invitado a inaugurar una retrospectiva suya, el ganador de un Oscar en 1993 por Quemados por el sol, confesó que soñaba visitar Cuba desde hace años

Autor:

Juventud Rebelde

El director ruso Nikita Mijalkov soñaba visitar hace años Cuba, una isla que es leyenda en todos los sentidos, fueron 13 horas de vuelo pero necesitaba estar aquí, afirmó en conferencia de prensa, según PL.

Durante casi dos horas dialogó, en la sala Taganana del Hotel Nacional, con periodistas, actores y críticos, sobre su cine, su vida, inquietudes, el amor y el futuro.

Un futuro que ve en la sangre joven de América Latina, de África, China y la India «porque la bella Europa aún piensa que, con la unión de 20 viejos saldrá un joven, y solo tendrán a un viejo respetable», ironizó.

Invitado a inaugurar una retrospectiva suya, el ganador de un Oscar en 1993 por Quemados por el sol, conversó sobre la importancia de hacer un cine con historias que comprometan, sobre el uso de las tecnologías y el tiempo.

La vida del espíritu no conoce tiempos. Desde Adán y Eva siempre siguen siendo los mismos sentimientos: el amor, el miedo, la enfermedad, el respeto a la vida y a la muerte. La diferencia no está en el tiempo sino en qué nos preocupa y qué no, comentó.

Al referirse a las nuevas tecnologías, señaló que tienen un poder enorme y constituyen otra herramienta para elaborar y dar forma a los proyectos, aunque uso debe encaminarse a un solo propósito: tratar de aportar y ayudar al espíritu humano. Si no lo asumimos así, entonces nos conformaremos con cualquier cosa reflejada en pantalla, señaló.

Mijalkov estrenará hoy en el cine La Rampa la segunda parte de Quemados por el sol que, según adelantó, tendrá una tercera parte titulada Ciudadela.

Inspirado siempre en la obra de Anton Chejov, sostuvo que este autor permanecerá vivo y con el paso del tiempo ha aprendido a interpretarlo desde distintas maneras.

A los 20 descubrí a un Chejov, dijo, a los 30, los 40 y 50 otro. En sus obras siempre se puede encontrar lo que a uno le hace falta, es como una gran vereda en un campo, el camino no se ve pero existe.

A una pregunta sobre qué aconsejaría a los jóvenes, respondió que lo más importante es creer en lo que hacen. Solo hay que aprender a esperar, añadió.

La conferencia del director de Ojos negros fue un preámbulo de la clase magistral que impartirá mañana y en la que revelará algunas de sus herramientas en la dirección de actores, expresó.

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