Pianista cubano Jorge González vuelve a deslumbrar en París

«Siento un enorme placer de poder ofrecer mi arte, a la vez rindo así mi homenaje público a mi madre, a mi familia y a mi país», señaló el joven músico cubano al concluir un concierto la iglesia de Saint Roch, una de las más bellas de París

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Juventud Rebelde

PARÍS, enero 11.— Parecía un concierto más de inicio de año y en un horario poco asequible, pero el ímpetu juvenil y el virtuosismo hicieron el milagro de la música de tres jóvenes estudiantes, entre ellos el cubano Jorge González Buajasán.

A las 12:30 del mediodía, un martes y sin mucha promoción, la primera sorpresa se dio en los recintos de la iglesia de Saint Roch, una de las más bellas de París, donde más de 200 personas se acercaron al recital.

Bajo el ambiente de una edificación barroca, concebida originalmente por el arquitecto e ingeniero Jacques Lemercier, uno de los diseñadores del Louvre, González Buajasán se estrenó en público en el órgano, al lado de dos violines.

Con una beca en el Conservatorio Nacional de la región Ile de France, en París, el pianista de 16 años escoltó a su compañero de estudios, el violinista Michael Riedler, en Melodie de Gluck, Ave María de Gounod y Sonata Op.2 número V de Vivaldi.

Asimismo, Riedler, quien deleitó en solitario la Partita número dos de Bach, se unió a su compatriota Chloé Macron, en Concierto para dos violines, con el acompañamiento de González Buajasán.

Las ovaciones fueron generosas, sobre todo las dedicadas al músico cubano. «Nos han regalado una velada magnífica, muy sentida, agradable y emocionante», comentaron dos señoras francesas.

Sin terminar los agradecimientos, otras personas del público dijeron al improvisado trío: «Bravo, ustedes son unos chicos de gran talento, ojalá y volvamos a verlos», constató Prensa Latina.

Satisfecho por la presentación, González Buajasán subrayó que no importa el tamaño o la trascendencia del lugar, «siento un enorme placer de poder ofrecer mi arte, a la vez rindo así mi homenaje público a mi madre, a mi familia y a mi país».

En la iglesia de Saint Roch, fundada por Luis XIV, y cerca del Museo del Louvre, sobresalen frescos y esculturas del siglo XVI y XVII. Allí reposan los restos mortales del arquitecto y paisajista André Le Notre y del escritor y filósofo Denis Diderot.

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