Jaime Sarusky y Fernando Martínez Heredia dialogaron con nuestros lectores

Ambos autores, a quienes está dedicada la XX Feria Internacional del Libro, contestaron las preguntas de los internautas acerca de su obra y el oficio de escritor e intelectual

Autor:

Redacción Digital

Los autores a quienes está dedicada la XX Feria Internacional del Libro, Jaime Sarusky Miller y Fernando Martínez Heredia, visitaron la Redacción Digital de Juventud Rebelde, este jueves, para dialogar con los lectores acerca de su obra, el oficio de escritor e intelectual, y su relación con la venidera fiesta del libro.

Orestes: ¿Usted nació en Cuba, es cubano? Cuéntenos algo de sus padres.

Sarusky: Sí, nací en La Habana y me crié hasta los 9 años de edad en Florencia, un pueblo de la provincia de Ciego de Ávila. Mis padres se conocieron en Cuba en los años veinte del siglo pasado. Él procedía de Polonia y ella de Bielorrusia.

Elisa: ¿Cómo era Jaime de niño?, ¿se considera una persona rebelde, tozuda?

Sarusky: Tengo que aceptar que en buena medida ya era rebelde desde niño porque mis padres fallecieron entonces, y no me era nada fácil sostener un buen diálogo con quien debía aclarar mis asuntos. En realidad fue una niñez más tensa que plácida. De tozudo nada, más bien persistente, sobre todo en el trabajo y tal vez en el amor.

Marta: Usted que proviene de una familia de comerciantes, ¿cuéntenos cómo surge esa pasión por la literatura y cuándo aparece la vocación por el periodismo?

Sarusky: Cierto, toda mi familia por parte de padre eran comerciantes. Mis primeras experiencias periodísticas tuvieron lugar a los 17 años, cuando estudiaba bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santa Clara. Allí, con dos amigos estudiantes, hicimos un periodiquito de cuatro páginas, humorístico para mayor precisión y que denominamos El zorzal, probablemente por Carlos Gardel, a quien le llamaban así.

Cuando me mudé para La Habana, trabajé en la oficina de una joyería y allí, cuando me quedaba solo, entonces me ponía a escribir un cuento o una crónica que solo guardaba cuando escuchaba los pasos de mi jefe subiendo la escalerilla de la oficina. Y empecé a publicar trabajos periodísticos cuando era «comerciante» en Marianao. En el periódico El Sol, de esa ciudad, publiqué mis primeras crónicas y artículos.

La vocación por la literatura era mucho más silenciosa. Escribía en la tienda por las noches o los domingos por la mañana algunos cuentos que se publicaron en revistas.

René: ¿Qué presentará Martínez Heredia en la Feria? ¿Se les quedaron libros por terminar en esta ocasión?

Martínez Heredia: Buenos días, René. Te cuento que entregué seis libros, pues tuve que posponer el séptimo para el 2011. Es Cultura, revolución y guerra cultural, para Editorial Unión, y no me dio tiempo a escribir un largo ensayo sobre la cultura cubana actual. Bueno, los seis que presentaré son: 1-A viva voz, es una selección de veinte entrevistas, entre las que me han hecho. Algunas son inéditas y otras no se han publicado en Cuba. Lo publica la Editorial Ciencias Sociales. 2-La crítica en tiempo de Revolución. Antología de textos de Pensamiento Crítico. Son 400 páginas seleccionadas entre un total de 12 000 que se publicaron en aquella revista (que representa un 4 por ciento). Incluye una introducción que escribí para este libro. Lo publica la Editorial Oriente. 3-Las ideas y la batalla del Che. Este libro me es muy entrañable. Lo escribí totalmente el verano pasado, sin saber que saldría a tiempo para participar en el gran debate que está protagonizando nuestro pueblo. Publicado por Ruth Casa Editorial y Editorial Ciencias Sociales. 4-Si breve… Pasajes de la vida y la Revolución. Contiene 32 textos breves sobre Cuba y la América Latina, casi siempre con aspectos personales. Varios son inéditos y los demás fueron publicados en ediciones digitales. Es de la Editorial Letras Cubanas. 5-Sociedad y política en América Latina. Responde a la intención de esta feria de conmemorar los bicentenarios y honrar a los pueblos y países del Alba. Contiene cinco textos inéditos, y lo edita Capiro, de Villa Clara. 6-Historias cubanas. Contiene cinco textos inéditos sobre Historia de Cuba. Es de la Editorial Luminaria, de Sancti Spíritu, mi provincia natal. También se va a presentar una segunda edición de El ejercicio de pensar (que sería el séptimo), libro publicado por Ruth y Ciencias Sociales en 2009.

Magalys Suárez: Sé que eres un hombre muy audaz por tus posiciones y criterios. Tus libros así lo demuestran. ¿En las condiciones actuales de Cuba, cuál debe ser el camino a seguir por un revolucionario cubano? Recuerdo siempre con mucho cariño tus textos sobre el Che.

Martínez Heredia: Magali, recuerdo mucho a Martí, mi maestro mayor, que escribió una vez: «Todo lo que un hombre lleva en sí, lo pone en él su pueblo». Soy hijo de la Revolución cubana, que tuvo que ser capaz de convertir en realidades lo que parecía imposible, desde su propio inicio. Que tuvo que ser hereje para ser socialista, y ha tenido que enfrentarse siempre al mayor imperialismo de la historia, que posee las más grandes fuerzas materiales y culturales.

En las condiciones actuales entiendo que todo revolucionario está obligado a seguir siendo hereje, para ser militante. Naturalmente, esto nos va a obligar a todos a ser muy creativos, a convertir a varios imposibles en nuevas realidades, a irnos por encima de las enormes limitaciones que tiene nuestra economía. Ese es un destino de la Revolución cubana. Lo hemos asumido muchas veces y tenemos que seguir asumiéndolo.

Grises: ¿Dónde y cuánto tiempo vivió en Marianao? ¿Cuéntenos sobre cómo y por qué comienza a trabajar en la publicación El Sol? ¿Quiénes trabajaron en esa publicación y cuál era su perfil editorial?

Sarusky: Viví durante cuatro años en lo que era la calle Real, hoy avenida 51, número 132, entonces, frente al Gran Teatro y a unos pasos del Anfiteatro. Yo no trabajé en el periódico El Sol, en el sentido estricto de la palabra; en esa publicación aparecían todos los sábados mis colaboraciones. El director era César San Pedro, el jefe de redacción, Imeldo Álvarez, y el jefe de información Samuel Urra. El perfil editorial abarcaba sobre todo la información y preocupación por los problemas de la ciudad.

Alma: En los años cincuenta, usted se fue a París y allí fue alumno de Roland Barthes y otros profesores franceses. ¿Cómo fue aquella experiencia?

Sarusky: Barthes, como seguramente sabe, era un brillante intelectual francés y un formidable profesor. Con él seguí un curso muy fructífero de literatura francesa contemporánea, que por supuesto tenía un alcance mucho más allá de la literatura, cuando estudiaba algún escritor no se limitaba al propio escritor o a su obra. La información y los detalles sobre el contexto enriquecían sobremanera los datos acerca del escritor y sus obras.

También estudié con otros dos profesores muy diferentes: el novelista Michel Butor, cuya obra se adscribía al llamado Nouveau román, o sea, la nueva novela. A decir verdad, sus cursos no estaban a la altura de lo que impartió Barthes. Igualmente fue muy fructífera la experiencia que tuvimos en el curso de Sociología del Arte con el profesor Pierre Francastel.

Ricardo: Mi pregunta es para Martínez Heredia y es muy sencilla: ¿qué recuerda con más agrado de la revista Pensamiento Crítico?

Martínez Heredia: En realidad, tuve muchos momentos muy gratos durante aquellos cinco años, que todavía recuerdo. Éramos un grupo de jóvenes dispuestos a cumplir con una tarea mucho más grande que nuestra experiencia y nuestros conocimientos, pero al mismo tiempo sabíamos gozar con el trabajo que hacíamos. Es cierto que terminamos mal, pero eso sucede con muchísimos de los empeños humanos, y eso no los desmerece, ni nos hace olvidarlos.

El Instituto del Libro me solicitó que preparara una antología de la revista, entre los libros que presentaré en esta Feria. Fue un trabajo muy grande y duro, pero sentí una inmensa satisfacción realizándolo. Y, naturalmente, muchos recuerdos.

Carlos: ¿Qué recomendaría a un joven que quiera iniciarse como escritor? Tengo muchas ideas pero al pararme ante el papel, me quedo en blanco.

Martínez Heredia: Carlos, me da miedo hacer recomendaciones a los jóvenes, aunque me tranquiliza saber que tienen la sana costumbre de no hacer caso a la mayoría de ellas. En serio, te diría que leas mucho, más de lo que parece posible; que trates de leer buena literatura, de muchos autores, muy diferentes escuelas, posiciones y países. Eso es insustituible. Te va ganando por dentro, sin que te des cuenta, pero estará detrás de muchas de tus intuiciones, tus ideas, tus temas, y sobre todo, de tus originalidades.

Alberto: En sus múltiples viajes y actividades por diferentes países, ¿recuerda alguna vivencia que lo conmoviera especialmente?

Sarusky: Unos meses después de estar en Francia, durante las vacaciones, estudié alemán en un pueblito del sur de ese país. Por supuesto que no era nada fácil dominar en apenas dos meses ese difícil idioma. Estudiaba seis horas diarias en un Instituto y vivía en la casa de una familia alemana que no hablaba otro idioma. Hice buena amistad con la familia y con pocas palabras la señora de la casa me aclaraba cada mañana las dudas que encontraba en el periódico alemán.

Mi interés era no solo el idioma, sino, por el hecho de ser yo judío por mi origen,    quería conocer por dentro, un poco del espíritu y la mentalidad de los alemanes, apenas diez años después de haber sido derrotada esa nación en la Segunda Guerra Mundial. Por supuesto que nunca le dije a la señora tal detalle.

La última noche de mi estancia junto a esa familia, la señora tuvo la delicadeza por primera vez de invitarme a pasar a su casa y de compartir un té y unas galletitas. Luego, un poco antes de la despedida, se dirigió al aparador, abrió una de las gavetas, tomó un álbum, se me acercó y lo puso en mis manos. Cuál  no sería mi asombro al ver, mientras lo hojeaba, en cada página, fotografías que iban contando la historia grandiosa del nazismo: Hitler, los grandes desfiles, las concentraciones, muchas banderas con las swásticas etc, etc… Tal vez al mostrarme toda aquella historia, de alguna manera revelaba un poco de nostalgia por aquellos tiempos de dominio alemán y nazi sobre buena parte de Europa.

Sandra García Rabaza: ¿Quisiera saber acerca de sus escritores preferidos, sus libros de cabecera, las principales influencias que ha recibido en este oficio de escritor?

Martínez Heredia: Hola Sandra. A estas alturas de la vida es más difícil hablar de un autor preferido, de un libro de cabecera, de una influencia. Pruebo a no ser injusto ni olvidar demasiado al decirte que José Martí me acompaña desde los días de adolescente en que tuve acceso al fin a una biblioteca pública. Su influencia es perenne, pero es mucho más: Martí es el más grande de los pensadores cubanos, y nos ofrece todavía muchas ideas y tareas por realizar. Al mismo tiempo, es un escritor singular y extraordinario.

Devoré la gran literatura universal, americana y cubana entre los veinte y los 30 años de edad. La condición humana, La cartuja de Palma, El siglo de las luces..., no seguiré diciendo títulos, porque son muchos los preferidos. Carlos Marx, un hombre de futuro y uno de los más grandes pensadores, me ha influido desde entonces. Antonio Gramsci me enseñó que era necesario ser marxista, pero no de cualquier manera: sus ideas me siguen alumbrando hasta hoy. He tenido la suerte de leer —y de tratar personalmente en varios casos— a muy notables pensadores sociales latinoamericanos; las Ciencias Sociales de esa región son a mi juicio las más dinámicas del mundo. Como es natural, las ideas y los autores cubanos han ocupado y ocupan una parte principal de mi atención. La lectura, los acuerdos o las polémicas con ellos constituyen una fuente muy grande de influencias para mí.

Rebeca: ¿Cuál fue la participación de Jaime en la lucha contra Batista y los males de la década de los 50?

Sarusky: Durante varios años de esa década los estudiantes cubanos en París nos unimos y apoyamos la lucha que se libraba en Cuba. Participamos en manifestaciones y se promovió en la prensa francesa el conocimiento de la lucha en la Sierra Maestra y en  las ciudades. En una de las manifestaciones de protesta contra la embajada de República Dominicana, porque Trujillo le estaba vendiendo aviones a Batista, fueron detenidos alrededor de cuarenta y tantos estudiantes cubanos. A mí, como periodista, se me asignó la tarea de denunciar en la prensa aquella arbitrariedad y, por supuesto, dar a conocer las batallas que libraba el pueblo cubano.

NINO: ¿William Walker, el protagonista de Un hombre providencial, está basado ciento por ciento en el personaje real o es más bien fruto de la imaginación?

Sarusky: Es una mezcla  de información sobre Walter y también de imaginación. Primero que todo, el personaje de mi novela ya no es Walker sino Providence, el real tiene su propia trayectoria, y el de la ficción también la suya. Traté de hacer lo más complejo posible ese personaje, lo cual obedecía a la estructura y a los propósitos últimos del texto y nunca a imitar elementos de su biografía.

KOKO@: Muchas personas suelen afirmar pertenecer a la izquierda. ¿Cuáles son las características de un hombre de izquierda? ¿Cuántas izquierdas hay actualmente en el mundo?

Martínez Heredia: Hace 15 años escribí que «izquierda» era un término muy ambiguo, capaz de ser utilizado al hablar tanto de Leonid Brezhnev como de Antonio Guiteras. Por esto no lo utilizo cuando hago análisis o cuando trato de explicar o interpretar algo. Pero lo que tú me preguntas es muy importante, porque el capitalismo es el gran enemigo de la especie humana y del propio planeta, y es muy necesario que se le combata a muerte. Comienzo entonces por decirte que ese «hombre de izquierda» está obligado a ser anticapitalista. Por cierto, también está obligado a superar este calificativo «hombre», y aprender a calificarse «ser humano». El lenguaje nunca es inocente, y superar el machismo es tan difícil que debemos ayudarnos también con el lenguaje. Pero continúo tratando de responderte.

Ese ser humano tan ambicioso no debe ser solamente un «anti». Sobre todo deberá ser un creador de nuevas relaciones sociales e interpersonales, de una nueva actitud ante la naturaleza, de nuevas instituciones. Para lograr todo esto tendrá que hacerse consciente, crecer mucho y cambiarse a sí mismo en el curso de un prolongado y complejo camino de luchas. Y eso no será posible si solo mira al mejoramiento humano, a su dimensión individual. Tendrán que ser grandes grupos de seres humanos los que asuman esas tareas, y tendrán que ser capaces de convocar y convencer a muchos millones para que los acompañen y se vuelvan creadores junto a ellos. Tendrán que hacer política, pero una nueva política que no solo se oponga a la del capitalismo, sino que sea radicalmente diferente a ella. Tendrán que tomar el poder político y ejercer ese poder para que se logren defender las conquistas populares y sobre todo para lograr ir creando una nueva sociedad. Pero para todo esto es necesario que no se trate del poder de un grupo, y que el poder esté siempre al servicio del proyecto.

Como ves, la cuestión no es nada fácil, pero todas las cosas importantes son muy difíciles; y esta, a mi parecer, es la más importante hoy para la humanidad. Si logramos avanzar bastante por ese camino, nos iremos convirtiendo en una sola «izquierda». Y llegará un día en que ocupemos todo el espacio.

Yordanka: ¿Cuál de las diferentes actividades que ha desempeñado, como periodista, escritor, traductor y profesor le proporciona mayor satisfacción?

Sarusky: Algunas me han proporcionado y otras todavía me proporcionan grandes satisfacciones. Tuve muy buenas relaciones y afectos con los estudiantes; el tiempo en que fungí como traductor siempre me fueron muy gratos, y tanto la literatura como el periodismo me producen mucha alegría en medio de las tensiones de ambos oficios.

Maylin: ¿Qué oficio le gusta más o con cuál está más cómodo: el de periodista o el de escritor?

Sarusky: Con los dos, a pesar de las semejanzas y las diferencias.

María Eugenia: ¿Cuáles son las claves para entender la resistencia del pueblo cubano; un pueblo que ha sido capaz de imponerse a un periodo especial y seguir soñando con una sociedad diferente, aunque esto le cueste el asedio y la incomprensión?

Martínez Heredia: Muy buena tu pregunta, María Eugenia, tanto que hay que comenzar diciendo que muchos no entienden esa resistencia. En otras respuestas les referí la necesidad de vencer los imposibles; no lo repetiré en esta. Pero quiero añadirte un breve comentario. Durante la gran crisis de los años 90 —jamás hablo de «período especial»— le sacamos un enorme provecho a la gran acumulación cultural de las tres décadas previas, en cuanto a los altos niveles de preparación general y especializada de los cubanos, la universalidad y alta calidad de los servicios sociales básicos, el nivel de infraestructura y otros factores que harían muy larga la respuesta. Pero lo principal fue el altísimo nivel de conciencia política de la población, que le permitió representarse con calidad y defender con una tenacidad y una abnegación ejemplares lo que era fundamental, no dejarse confundir, ni rendirse.

Un pueblo así es capaz de seguir soñando con una sociedad superior y diferente a la del capitalismo. Pero no solo soñar. Sigue enfrentando al imperialismo, sin hacer concesiones, porque sabe que esa es la única política práctica. Sigue peleando por conseguir que los alimentos que consumimos se produzcan en nuestra tierra y que los recursos que obtenemos se empleen en beneficio de las mayorías y de proyectos que hagan factible un mayor bienestar futuro. Y sigue debatiendo en innumerables asambleas de pueblo los problemas principales que enfrentan el país y la Revolución.

René: ¿Qué presentará Sarusky en la Feria? ¿Se le quedaron libros por terminar en esta ocasión?

Sarusky: Los nuevos libros son: la novela Glauber en La Habana. El amor y otras obsesiones; un tomo de cuentos con el título Ensayo para una seducción; una investigación sobre artistas plásticos cubanos muy conocidos que son de origen campesino que lleva por título El color de los sueños. Conversaciones Confidencias, que recoge crónicas o retratos de diez personalidades de Cuba y de otros países. Y se reeditan: Rebelión en la octava casa, Los fantasmas de Omaja, El unicornio y otras invenciones y Las dos caras del paraíso.

Dagmara Batista Rojas: Cuéntenos acerca de la experiencia de investigar la colonia de inmigrantes japoneses de la Isla de la Juventud.

Sarusky: Lo más importante fue conocer a la familia Harada, en la que se mezclan dos generaciones de hijos y nietos, cada una formada al modo japonés y la otra al modo cubano. Para esa madre cada día se iniciaba con la duda de qué servirles a los hijos de ambas generaciones en la mesa. Para mí fue una experiencia única en mis trabajos sobre las comunidades de inmigrantes en Cuba.

Lisi: ¿Por qué esa predilección suya por los inmigrantes en Cuba?, ¿qué lo atrajo de este tema?

Sarusky: Si usted es periodista con inquietudes y se entera por fuentes fidedignas de que en Cuba hubo una importante colonia sueca y nunca se ha publicado nada sobre ella, ¿no le dedicaría la investigación que merece? ¿No le parece un tema muy novedoso e importante la existencia de una comunidad sueca en Cuba?

Clara: ¿Qué criterio sigue para elegir los temas de sus novelas o investigaciones?

Sarusky: Una mezcla de algo que me parece sería de interés para muchos y la posibilidad de profundizar el autor en el conocimiento de ese tema.

Marta Rosa: ¿Cuál es su rutina como escritor? ¿Escribe todos los días? ¿En qué horario?

Sarusky: Escribo todos los días desde temprano en la mañana, y cuando las contingencias me regalan más tiempo y tengo ganas, escribo por la tarde.

Leopoldo: ¿Cree que hay una crisis de editores en Cuba? ¿Escoge sus editores? ¿Cómo es su trabajo con ellos?

Sarusky: No escojo los editores y salvo una funesta excepción en 1983, con una de mis novelas, siempre he tenido magníficas relaciones con quienes han editado mis libros. A muchos de ellos y ellas les tengo un profundo respeto y agradecimientos.

Carlos: ¿Qué recomendaría a un joven que quiera iniciarse como escritor? Tengo muchas ideas pero al pararme ante el papel, me quedo en blanco.

Sarusky: ¿Por qué no escribes notas con lo que quieres o necesitas decir y a partir de ellas empiezas a llenar tu página en blanco? Nunca te acerques a esa página en blanco sin las notas, pero si aún así se reitera esa parálisis, sosiégate, y piensa solamente no solo si tienes las dotes para escribir, sino el aliento y la capacidad de sacrificio para escribir, y sobre todo para decir cosas que necesitas expresar de todos modos.

Camila: ¿Qué sintió en el 2004 cuándo recibió el Premio Nacional de Literatura?

Sarusky: Una gran satisfacción y también una gran preocupación ¿Usted cree que con esa responsabilidad todo lo que se escriba después no debe ser revisado y vuelto a revisar muchas, muchas veces.

Bernardo: ¿Por qué no nos regala sus crónicas desde las páginas de JR?

Sarusky: Quizás alguna vez.. En uno de los próximos números de El Tintero se adelantará la publicación de uno de mis cuentos de mi nuevo libro Ensayo para una seducción.

Alicia Mieres: ¿No piensa escribir sus memorias?

Sarusky: Quizás si algún día pero nunca como Memorias.

David: A los jóvenes cubanos de hoy, ¿qué ruta les sugeriría en un acercamiento a la obra de Carlos Marx, qué libros leer primero y cuáles después?

Martínez Heredia: Ante todo, David, me hace feliz que me preguntes por Carlos Marx. Una larga etapa de dogmatismo y la gran crisis que la sucedió alejaron del marxismo a una gran parte de nuestra juventud. Yo creo, pienso que tú también, que es imprescindible el regreso de Marx. Tendrán que ser, eso sí, Marx y el marxismo, no una parte ni una caricatura de ellos. Al que comienza le sugeriría avanzar en dos direcciones: la obra de Marx y la vida y las luchas de Marx. Textos como el Manifiesto Comunista y obras como la biografía de Marx de Franz Mehring me parecen muy apropiadas para el que comienza, a la vez que muy ricos y profundos.

No quiero alargar mi respuesta, pero sí te advierto que será muy largo el camino después, porque la obra de Marx es de una amplitud extraordinaria. No olvides que él mismo advirtió al inicio de un libro suyo que los caminos del conocimiento son escarpados y difíciles.

Josué Veloz Serrade: Adorno hablaba de la crítica como forma de actuación, ¿usted considera que la crítica debe ser transformadora de la realidad en la que se enmarca, o ella es transformación en sí misma?

Martínez Heredia: Casi al cierre me llega tu pregunta, como una invitación a conversar acerca de problemas fundamentales del pensamiento. No puedo, sin embargo, ceder ante la tentación. Saqué mucho provecho al estudio de los pensadores de la Escuela de Francfort, y todavía me ayudo con ellos. Creo que la crítica, como tantas actividades intelectuales, posee una naturaleza y cierta soberanía inherentes a su producción y ejercicio, pero sin dudas está siempre condicionada. De manera que habría que situarse en las coordenadas de cada caso al analizar qué función o funciones tiene cada crítica. No olvido al joven Carlos Marx, tan capaz de irse muy por encima de sus circunstancias, cuando afirmó que «no es la crítica la gran transformadora, sino la revolución». Pero insisto en que atendamos a los condicionamientos, y no solo a la crítica en sí misma.

Spencer: ¿Cómo debe ser el socialismo del siglo XXI?

Martínez Heredia: Pregunta difícil. Algo he contestado hoy acerca de ella, quizás sobre todo al responderle a Koko@. Solo puedo agregarte en este momento que tengo la gran aspiración de que todo el socialismo del siglo XX, dentro de muy pocos años, sea considerado socialismo primitivo. Y otra cuestión, es en la América Latina y el Caribe donde se están produciendo procesos o sucediendo intentos de crear nuevas relaciones y nuevas sociedades que al buscar una identificación escogen llamarse socialistas.

Despedida de Jaime: Gracias a los lectores por el interés, la paciencia y el conocimiento de aspectos de la obra y de la trayectoria del autor y no pierdo la esperanza de volver a «encontrarnos» nuevamente.

Despedida de Fernando: Me he sentido muy feliz esta mañana, al poderme comunicar con tantos interlocutores a través de Juventud Rebelde, y tratar de satisfacer sus valiosas interrogantes. Y muy feliz también de compartir estas horas demasiado breves con los periodistas que laboran en la Redacción Digital de este diario.

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