Juan Miguel Cruz, creador de El pequeño Pim y la mariposa azul

El escritor expresó a Juventud Rebelde que su obra busca que el niño pase su tiempo libre acercándose más al medio ambiente, en un mundo de tantos desafíos tecnológicos

Autor:

Liset Fernández Cáceres

Juan Miguel Cruz Suárez, joven con no pocas responsabilidades dentro de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), no olvidará jamás la 20 Feria Internacional del Libro Cuba 2011.

¿Las razones? Es que el capitalino Pabellón Cuba, espacio de los niños y jóvenes en esta gran fiesta del libro, tuvo lugar recientemente la presentación de su primer libro publicado, a partir de su estrecha relación con la Casa Editora Abril.

El pequeño Pim y la mariposa azul se nombra su ópera prima donde narra las aventuras vividas por dos amigos inseparables, y de paso aprovecha para invitar a los lectores a que cuiden y conserven la naturaleza. Este es un volumen donde, según su autor, también se ofrecen opciones para colorear, recortar, pegar y aprender sobre la flora, la fauna y la Historia de Cuba.

—¿Por qué escribir para los niños?

—De los 20 años que llevo trabajando en la UJC, la mayoría ha sido con los pioneros. Fui dirigente pioneril desde nivel de base y posteriormente vicepresidente nacional de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM). Es decir, que suman más de diez años consagrados a al quehacer con los niños. Por eso estos relatos son para ellos.

—¿Qué objetivos persigue con El pequeño Pim...?

—El libro, en esencia, es un acercamiento que propongo a la naturaleza, y busca invitar a un viaje a la semilla, a esos recuerdos de cuando fuimos niños, para luego percatarnos de que no lo hemos dejado de ser.

«Además, en un mundo de tantos desafíos tecnológicos donde los niños encuentran juegos y entretenimientos mediante la informática, este volumen muestra otras formas de pasar el tiempo libre, acercándonos más al medio ambiente».

—¿Cómo hace para llevar al mismo tiempo su cargo dentro de la UJC y el oficio de escritor?

—Creo que debemos lograr que los cuadros de la UJC y de otras organizaciones del país encuentren la manera de combinar sus responsabilidades con la investigación, la literatura, la Historia, pues el enriquecimiento es mutuo: tanto para el funcionario como para las organizaciones.

«Veinte años de trabajo me han permitido intercambiar mucho con niños, jóvenes, adolescentes... Pienso que, de manera general, quienes pasamos por la UJC debemos dejar escrito nuestras experiencias. ¿Cómo hacerlo? Robándole tiempo al tiempo».

¿Qué siente hoy al ver materializado su sueño y al saber que su libro estará en las manos de muchas personas, y principalmente niños?

—Mucha satisfacción, pero también un gran compromiso, pues por grande o pequeño que sea un libro, existe el deber de que realmente le aporte algo a quienes lo lean, algo que los enriquezca.

«Mucho más de lo que pueda sentir hoy, me daría mucho orgullo si en un futuro encuentro un niño que me diga que alguna idea del libro le sirvió para la vida».

—¿Algún otro libro en proyecto?

—Sí. Tengo preparada la segunda parte de El pequeño Pim..., que contiene cuatro relatos. Asimismo trabajo en otro libro de cuentos infantiles. Ambos están a disposición de la Casa Editora Abril para revisión.

«En cuanto a El pequeño Pim.., tengo la cabeza poblada de sus aventuras, veremos qué pasa...».

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