El humo imparable

La Ubre del humor, exposición colectiva de humorismo gráfico cubano, se expone hasta el próximo 18 de abril en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, Plaza Vieja

Autor:

Martha Luisa Hernández Cadena

La Ubre, espacio humorístico exclusivo del periódico La Calle del Medio, con la madurez y consolidación propia de un trabajo afianzado en la colaboración creativa, suelta humo (ideas) desde una vaca (arte) que transgrede y solidifica al humorismo gráfico contemporáneo cubano. Y en este crecimiento natural, desde su primera aparición en 2008, aparece hoy como una expresión autónoma en la exposición La Ubre del humor reinaugurada en el marco de la XVII Bienal Internacional de Humorismo Gráfico de San Antonio de los Baños.

«La poesía tiene una asombrosa capacidad para el espanto», es una de las frases de Samuel Feijóo que aparece en el catálogo de la expo, especie de tabloide, donde junto  a las obras de los 19 artistas participantes se intercalan ideas del poeta cubano.

Caridad Blanco, crítica de arte, a cargo del Proyecto y curaduría, en un exquisito trabajo distribuye el espacio en la sala del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales. Lo hace con la suspicacia de alguien que conoce los mecanismos para leer el humor gráfico en su multiplicidad de estilos, pues ha dedicado más de 20 años a su estudio.

No es de sorprender que la búsqueda en nuevos lenguajes haga de Producciones Cucurucho, productora independiente, un espacio legítimo para acercarnos a las ideas de Ramiro Zardoya Sánchez (Zardoyas) o a sus apropiaciones de las caricaturas de Arturo Kemchs, el reconocido caricaturista mexicano, en materiales audiovisuales que se unen orgánicamente con la obra de los artistas en cartulina. Podría decirse entonces, que La Ubre del Humor en su exposición tiene mucho más humo, muchísimo más.

A la entrada, distintos números de la publicación han sido organizados, y es inevitable notar cómo Arístides Hernández Guerrero (Ares) y Zardoyas, quienes han creado el proyecto y lo han mantenido con una apasionante entrega, advierten con asombro la mayoría de edad de su apuesta por una verdadera investigación que elevase el arte del humorismo gráfico de la Isla. La prueba está ahí, y sin espantos.

«Quien lleva la verdad en los labios, algunas veces oye zumbar balas alrededor de su cabeza», afirma  Feijóo.

Obras de humor costumbrista, otras que comunican desde la síntesis con referentes universales, historieta, caricatura personal, video de animación, no hay dudas,  La Ubre del Humor es una vaca siempre a punto de ebullición. Y ese humo exorbitante en las obras de jóvenes como Yoe, Paneke, Joseph, Yaimel, Charli, Ramsés, Pagán, Luirri, Montos y el propio Zardoyas, junto a la de otros no tan jóvenes como: Janler, Martirena, Pedro y Ares, se imbrica  con naturalidad para seguir el diálogo crítico con un público que reconoce en las páginas centrales de La Calle del Medio la consistencia de un trabajo colaborativo, de un equipo de creación diverso, pero unido por la verdad.

«La poesía es a veces una emoción extraña que aletea en las sienes», recurro nuevamente al también investigador.

Esta exposición podría parecer un fin en sí misma, sin embargo, es el inicio de una nueva etapa. Ha llegado el momento de ambicionar más, de encontrar la autonomía que reclama La Ubre más allá de La Calle del Medio, y en esa necesidad de reivindicación con la historia del humor gráfico y con su presente es donde se afianza aún más ese humo que es y ha de ser imparable.

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