Ciclo Gánsteres, mafia y crimen en el cine La Rampa

31 películas de muy variados temas, estilos y procedencia, que se adentran en la temática de la criminalidad, tienen como denominador común la calidad

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

Detectives duros, con cigarros ladeados en la comisuras de los labios y disparo fácil abundarán a partir de hoy, y durante un mes, en el cine La Rampa. Y como ya se ha hecho habitual con las programaciones del ICAIC, el ciclo Gánsteres, mafia y crimen organizado se exhibirá también en las salas principales de todas las provincias.

Integrado por 31 películas de muy variados temas, estilos y procedencia, las propuestas de Gánsteres, mafia y crimen organizado, las cuales se adentran en la temática de la criminalidad, que Hollywood convirtió en género, tienen como denominador común la calidad.

Considerada una pieza de arte, Rififi entre los hombres, la cinta francesa de Jules Bassin, abrirá el ciclo en La Rampa. Se trata de una magnífica película en blanco y negro que influyó en el cine por largo tiempo, pues su argumento inspiró a muchas otras que le sucedieron. De hecho fue calificada por François Truffaut como la mejor que hubiera visto en su categoría. Con Jean Servais, Carl Mohner y Robert Manuel en los roles protagónicos, este largometraje francés de 1955 narra la historia de un veterano maleante, que al salir de prisión recibe la propuesta de sus antiguos compinches de dar un gran golpe.

Para la primera jornada está prevista la exhibición, además, de Casta de malditos, rodada un año después por el ya desaparecido Stanley Kubrick, director que junto a Jim Thompson desarrolló una trama cuyo centro es Johnny Clay, quien con cinco años en prisión ha tenido sobrado tiempo para pensar cómo asaltar un hipódromo, robar dos millones de dólares y retirarse a disfrutar de las ganancias con Faye, su prometida.

Casta de malditos, cuyos diálogos tienen un nivel impecable, constituye una película precisa, un rompecabezas perfecto (saltos en el tiempo, permanentes cambios de puntos de vista...), sagaz a la hora de tenderle una «trampa» al espectador. Al igual que esta película del realizador de 2001: Odisea del espacio, El resplandor, La naranja mecánica, Ojos bien cerrados..., también es norteamericana El enemigo público (1931), de William A. Wellman, que permitió la consagración del actor James Cagney (antes solo había trabajado en Las vacaciones del pecador y La senda del crimen), quien aquí entrega la primera de sus tantas memorables caracterizaciones de gánster, al dar vida a Tom Powers, un sádico y vengativo delincuente inmerso en una cruenta guerra de bandas.

Asimismo, en Estados Unidos se realizaron filmes ya alejados en el tiempo, pero que resultan imprescindibles en el género, co-mo Mujer marcada, de Lloyd Bacon, con los inolvidables Bette Davis, Humphrey Bogart y Lola Lane; Forajidos, de Robert Siodmak, con Burt Lancaster y Ava Gardner en los papeles principales; y la mítica Nido de ratas, de Elia Kazan, con Marlon Brando, Eva Marie Saint y Karl Malden, en los roles estelares.

Entre las más recientes se hallan El clan de los irlandeses (Phil Joanou), El honor de los Prizzi (John Huston), Sospechosos habituales (Bryan Singer) y Camino a la perdición (Sam Mendes); además de Muerte entre las flores (Joel Coen), Pandillas de Nueva York y Casino (Martin Scorsese), Cotton Club (Francis Ford Coppola), Bugsy (Barry Levinson) y Perros de la calle (Quentin Tarantino).

Estas dos últimas suman entre sus tantas virtudes contar con la actuación del notable Harvey Keitel, quien en la primera comparte el set con Warren Beatty y Annette Bening; y en la segunda aparece acompañado por Tim Roth y Steve Buscemi. Bugsy Siegel es un peligroso gánster de Nueva York que no vacila en eliminar a todo aquel que se le interpone, aunque duda cuando en su camino se cruza una extraordinaria mujer; mientras Joe Cabot, el cabecilla de Perros de la calle, se asume como un veterano criminal quien escoge a un grupo de delincuentes, los cuales no deben conocerse entre sí, para asaltar una joyería.

A Tarantino también pertenece Tiempos violentos (Pulp Fiction), la cual permitirá apreciar durante este ciclo el magnetismo de John Travolta, Samuel L. Jackson y Uma Thurman en estas cuatro historias de violencia y redención. Sin embargo, la innovadora Perros de la calle (1992) constituye un auténtico puñetazo visual.

Para muchos considerada la mejor creación cinematográfica de Quentin, Reservoir Dogs, como se titula en inglés, fue descubierta por el gran público dos años más tarde de haber sido rodada, justamente gracias al éxito de Pulp Fiction. Narrada de una manera caótica y atemporal, esta película de diálogos contundentes y de exquisita banda sonora, fue calculada hasta en el más mínimo detalle.

Muchos deleites más

En las coproducciones con Norteamérica se mueven cintas como Traffic (Alemania) y Ghost Dog, el camino del samurái, estrenada en 1999 (Francia-Alemania-Japón), cuyo protagonista es un delincuente afroamericano que se rige por las normas y preceptos de los samuráis. Forest Whitaker (El último rey de Escocia) interpreta a Ghost Dog, a quien un día su jefe le ordena un encargo criminal para cuya realización tendrá que violar sus convicciones.

Jim Jarmusch dirige Ghost Dog, el camino del samurái para la cual crea un complejo pastiche de referencias culturales y cinematográficas que no defrauda a los espectadores, que aquí se van a encontrar con esos personajes tan extraños que normalmente pueblan su cine.

Sin dudas, Traffic resultó la mejor cinta del año 2000, según los innumerables certámenes cinematográficos en los que participó, donde siempre fue alabada por sus fantásticas actuaciones (Michael Douglas, Benicio del Toro, Catherine Zeta-Jones), por el guión, la fotografía, el montaje, la dirección de Steven Soderbergh...

En Tráfico, donde se presentan varias tramas relacionadas con el tráfico de drogas, la cámara se convierte en un narrador subjetivo de la historia, donde los hechos no son tan importantes, sino el modo como se cuentan. Este puzle lo componen piezas al estilo de un «zar» antidroga, la mujer de un narco, dos agentes y su testigo, y un policía mexicano que descubre algo inesperado.

Tráfico es una película madura y significativa, que no ofrece una salida fácil con su respectiva moraleja tranquilizadora, y que siempre vale la pena ver.

Otras atractivas miradas

Para otras cinematografías como la italiana, la gala y japonesa, la mafia y sus «héroes» también fueron importante fuente de inspiración. Las dos primeras se unieron para rodar, por ejemplo, El día de la lechuza (1969), inspirada en una novela del escritor Leonardo Sciascia, cuya producción se centra especialmente en el poder y la corrupción de la Cosa Nostra siciliana, aunque muchos consideran que la adaptación al cine de Il giorno della civetta es superior a la obra literaria.

Damiano Damiani puso bajo sus órdenes a Claudia Cardinale, Serge Reggiani, Lee J. Cobb y Franco Nero para contarnos esta historia que tiene que ver con una carretera en construcción, un capataz asesinado, y un joven carabinero, el capitán Bellodi (Franco Nero), quien ansía aclarar los motivos del homicidio.

El día de la lechuza le brinda a los cinéfilos la oportunidad de apreciar la belleza fascinante de Claudia Cardinale, en uno de los mejores roles de toda su carrera artística, con su papel de la dolorida Rosa Nicolosi; así como a un Franco Nero relevante, que se convirtió en el actor fetiche de Damiani.

Representando a Francia, en este ciclo se hallan películas como Ho!, de Robert Enrico, y El clan de los sicilianos, de Henri Verneuil. Joanna Shimkus y Raymond Bussieres integraron el reparto de Ho!, que encabezó el popular Jean-Paul Belmondo, quien da vida a un campeón de automovilismo retirado, que lidera una banda de atracadores de bancos. Un día lo detienen durante el frustrado robo de un vehículo y pasa varias semanas en la cárcel, olvidado por sus compinches. Cuando consigue fugarse será el delincuente más célebre y perseguido.

En el caso de El clan de los sicilianos, lo que la hace altamente atractiva es haber conseguido reunir a tres estrellas absolutas de la cinematografía francesa de todos los tiempos: Alain Delon, Jean Gabin y Lino Ventura. Es sorprendente el equilibrio que encuentra el filme en su desarrollo, asignando el mismo grado de importancia y presencia a los tres personajes principales de este largometraje, con la fabulosa banda sonora de Ennio Morricone, sobre un viejo mafioso siciliano que saca de la cárcel a un experto ladrón y asesino, pero el favor tiene un precio: secuestrar un avión que se dirige a Nueva York y transporta 50 millones de dólares en joyas.

Por Italia clasificó un clásico como Lucky Luciano, de Francesco Rosi, con Gian Maria Volonte y Rod Steiger; y un título como Romance criminal, realizada por Michele Placido, un actor discreto que tras la cámara ha conseguido casi disputarle el trono de obra magistral criminal al Érase una vez en América, de Sergio Leone. Romance criminal es una película que se centra en el inmortal drama de la ambición, la gloria y la imperfección humana.

Romance criminal se estrenó en el 2005 con un inexplicable retraso de más de tres años, y al igual que las recientes y exitosas Gomorra e Il divo, conduce su mirada hacia algunos de los episodios más descarnados de la historia reciente de su país. La banda del Libanés regentea el crimen organizado de Roma durante 25 años. Su accionar se vincula con la historia negra de la Italia contemporánea: terrorismo, secuestros y corrupción en las altas esferas del Gobierno.

Niponas son, por su parte, Gonin, de Takashi Ishii, que nos presenta a cinco hombres que acuerdan un plan para robar más de cien millones a la mafia japonesa; y Sonatine, de un director que apasiona como Takeshi Kitano, quien aquí también actúa junto a Aya Kokumai y Tetsu Matanabe, para enterarnos sobre un asesino a sueldo que se propone dejar de matar, a pesar de que sus jefes y sus amigos de la yakuza no se lo permitirán.

Como es común en las propuestas fílmicas de Takeshi Kitano, cuyo cine es cual una maratón, el espectador tendrá que participar y reconstruir una historia que no importa cómo empieza, sino cómo se desarrolla y acaba. Y eso de seguro le encantará a los espectadores que a partir de hoy estarán ansiosos porque se forme la balacera.

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