Música en el lente

En su categoría de concierto audiovisual, el evento fonográfico se hace eco de una tendencia de las discográficas cubanas mediante la cual se promociona al artista en su espacio más natural, cuando actúa para el público

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Uno de los apartados más interesantes de Cubadisco 2011 es el de concierto audiovisual. La música allí, como en todas las categorías en competencia, lleva la nota más alta, pero a la vez se conjuga con otros presupuestos atractivos que tributan al resultado final de las propuestas fonográficas: la promoción del artista.

Lo significativo en esta modalidad es que existe un concepto más amplio de álbum melódico. Desempeñan un papel fundamental entonces, elementos como la imagen audiovisual, el espectáculo (aspecto imprescindible que se nos presenta ahí donde el músico muestra su obra, desde un escenario) y la relación público-artista.

No hay que perder de vista que la sección competitiva del evento fonográfico más importante de la Isla ha estado a tono con esa tendencia en los últimos años. La presidenta del jurado, Nerys González Bello, asegura a Juventud Rebelde que a ese escaño anteriormente lo nombraron espectáculo; no obstante los materiales que se presentaban iban más allá del término, por lo cual tomó su actual definición.

«La categoría de concierto audiovisual justamente cambió a sugerencia del propio jurado, pues no solamente evaluamos un concierto en vivo y en interacción con el público, sino también el trabajo audiovisual que se haga de alguien que graba en un teatro», explica la también musicóloga.

El tribunal de esta XV edición del evento tendrá que tomar una difícil decisión cuando elija un ganador entre las nominaciones al mejor concierto audiovisual. Cuatro DVD se miden y cada uno muestra rasgos creativos que se deberán tener en cuenta en las evaluaciones de los especialistas.

Lo anterior deviene tendencia positiva, pues cada proyecto terminado es un ejemplo de que esta modalidad se enriquece por las ideas de sus gestores.

Bajo la piel de los nominados

Suben la parada de la competencia por el premio Cubadisco Que suene el son, Caballero (Bis Music 2010), dirigido por Alfredo Ureta; Bajo la piel. Leoni Torres en concierto (EGREM 2010), de Lester Hamlet, quien repite con Estaciones (2010), y Pas de trois (2009), de Ian Padrón, estas dos últimas producciones facturadas por Colibrí.

«Que suene el son, Caballero es para mí un trabajo impresionante y magistral de Bis Music, que permite recrear nuestra obra de manera tan agradable y tan completa», dice a nuestro diario Adalberto Álvarez.

Todo un proyecto concebido por Mayra María García y que contiene dos DVD y un disco de audio. Allí se trata de sintetizar los más de 35 años de vida artística del Caballero del son, y para ello se incluyen fotografías de Adalberto, su discografía, algunas partituras, videoclips de su agrupación y el documental Son para un sonero, de Lourdes de los Santos.

Pero es el concierto homenaje a Adalberto que se realizó en el teatro Karl Marx, y del que esta propuesta toma el nombre, el motivo de la nominación en la categoría de concierto audiovisual, aunque ha sido nombrado en otros cuatro apartados.

Alfredo Ureta y su equipo de filmación, junto a la concepción artística de Santiago Alfonso, captaron esa empatía popular que inspira la personalidad del sonero al mostrar la conexión con el auditorio en las tomas y en la recreación coreográfica de la música de Adalberto, donde indudablemente Santiago dejó su toque singular.

Con una manera muy lograda de interactuar en escena aparecen figuras de la talla de Omara Portuondo, Frank Fernández y Digna Guerra y el Coro Nacional, para interpretar temas de quien es considerado uno de los compositores de música cubana más versionados internacionalmente.

El material, además de incluir el making off de la actuación, adiciona como novedad un karaoke con canciones conocidas del autor.

Uno de los rostros jóvenes que se «asoma» a esta lid es Leoni Torres. Vuelve a ser el Karl Marx el escenario del espectáculo. Lester Hamlet pone en Bajo la piel. Leoni Torres en concierto una de sus ideas más frescas sobre la concepción de este tipo de soporte: la de dotarlo de una factura internacional, donde Leoni interactúa con el público y exhibe sus potencialidades como cantante.

Aunque el álbum solo ofrece como regalo adicional dos videoclips: No pierdas tiempo y Adónde vas, posee en su estructura una fuerte coherencia en la dirección audiovisual y la artística, la cual se sustenta con las coreografías de Tony Menéndez, cuya compañía tiene una participación destacada. Igualmente resulta acertada la ubicación y presentación de los invitados: la cantante Vania Borges, el cantautor Polito Ibáñez y el pianista Dayramir González, entre otros.

Es destacable el diseño de luces y esa locuacidad con que percibimos a Leoni Torres conducirse hacia sus seguidores. Él asegura que «es bastante difícil sobresalir para los que hacemos pop y sobre todo que nuestra música se escuche fuera». Un ejemplo de cómo darse a conocer es este DVD que han realizado «con muchos detalles, ya que así se mueve el mundo hoy».

Porque el ex vocalista de la Charanga Habanera cultiva ese género «con elementos cubanos y con elementos extranjeros, debido a que el pop no es de nuestras raíces, pero hay que tratar de ajustarlo y llevarlo a una sonoridad que sea rica, atractiva para quienes lo escuchan dentro y fuera de la Isla».

Otra de las obras en concurso es Estaciones, un material en el que magistralmente Ivette Cepeda hace un repaso de la canción contemporánea cubana que le ha valido cuatro nominaciones más en Cubadisco.

Lester Hamlet fue minucioso al dejar registrado lo acontecido los días 8 y 9 de abril de 2008 en el teatro del Museo Nacional de Bellas Artes. Concibió así la idea general de la puesta, ofreciendo imágenes tan nítidas como las de la artista rodeada de una orquesta con características sinfónicas, o tan íntimas como las de la cantante acompañada por un solo instrumentista, para recordarnos los valores de la voz de la Cepeda, respaldada por las orquestaciones de Rafael Guedes, Lino Lores y José Ramón Cabrera.

Hamlet fue cuidadoso en los detalles de manos y rostros, y de las ejecuciones musicales. Lo fue hasta en la concepción de la galería de fotos, las cuatro canciones no incluidas en el DVD aunque sí interpretadas en el concierto —y a las que dejó en blanco y negro, a modo de diferenciación—, y en la filmación «tras bambalinas».

Por su parte, Ian Padrón nos devuelve en Pas de trois esa simbiosis resuelta por Ernán López-Nussa que a Silvio Rodríguez ha asombrado tanto. «Es tan capaz de la exquisitez más callejera como de la cotidianidad más elaborada», ha afirmado el trovador.

Padrón conduce de ese modo su obra, filmada en un teatro, pero sin público. Y es válida. Refleja el realizador la emoción del jazz, el disfrute de una música que también se rehace en la escena y conjuga, como si dirigiera a actores, los histriones de los tres instrumentistas presentes en el escenario: Ernán al piano, el baterista Enrique Plá y el contrabajista Yandy Martínez.

Al son de la tecnología

Las discográficas cubanas han encontrado un camino atractivo y comercial para promover a los artistas de su catálogo mediante la filmación de estos conciertos, una experiencia ya ganada por sus similares foráneas.

Para ello han sumado a realizadores conectados también al mundo del quehacer cinematográfico, y que son capaces de desdoblarse para dirigir estos soportes, en los que la música desempeña el rol principal.

Élsida González, directora musical de la EGREM, califica la iniciativa de «ideal». Explica que la imagen en el mundo de hoy vale más que lo que años atrás valía el sonido.

«Esta fórmula, además de ayudar en las ventas, promociona al artista y le abre senderos que actualmente no se logran con el sonido, como pueden ser las televisoras donde se proyectan estos audiovisuales, y esto es fundamental», sentencia la directiva.

Nerys González Bello, presidenta del Comité del Premio Cubadisco, expresa: «Para un jurado resultan llamativos estos soportes si partimos de la premisa de que el lugar donde se desarrolla ese concierto transforma el género, que no es lo mismo cuando el cantante lo inserta en un disco, que cuando lo incluye en un espectáculo».

Precisa la especialista que lo interesante de este tipo de productos es que las disqueras se han ido «dinamizando sistemáticamente y en la medida en que la misma tecnología nos lo ha ido imponiendo».

Actualmente, concluye la experta, llegará el momento en el que promocionar a un artista «ya no será solo con la grabación de un disco, sino con una estrategia mucho más amplia en la que el audiovisual devendrá algo fundamental».

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