A pleno sol

Casa de cristal se titula la primera temporada de las tres que conformarán la nueva telenovela cubana que comenzará a transmitir este lunes Cubavisión

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

Para los amantes de las telenovelas —que en la Isla son muchos— no puede ser mejor la noticia: la División de Dramatizados de la Televisión Cubana ha logrado asegurar la producción y continuidad de estos gustados audiovisuales hasta mediados de 2013, sin  «baches» y retransmisiones. Y ello será posible gracias a próximos estrenos al estilo de Vacaciones en el mar (título provisional), Santa María del Porvenir y Bajo el mismo sol, que comienza justamente este lunes, y seguirá el ciclo que iniciaron ¡Aquí estamos! y Añorado encuentro.

Mientras que Vacaciones... mirará hacia el mundo juvenil y Santa María... se desarrollará en los 50 del pasado siglo, en un pueblo donde cae un avión repleto de dinero que reclamarán los habitantes del lugar con el mismo ahínco que la mafia, todo parece indicar que Bajo el mismo sol se convertirá en un suceso de alta audiencia.

Escrita por Freddy Domínguez, el guionista de la polémica La cara oculta de la luna, Bajo... es el título genérico de esta propuesta dividida en tres temporadas: Casa de cristal, Soledad y Desarraigo, según comentó el también autor de radionovelas que hoy seducen desde el éter como Cartas sin destino y la mismísima Casa de cristal, grabada hace más de diez años, pero que aún sigue dando de qué hablar.

Los primeros rayos

Casa de cristal fue una de las cuatro opciones que le presentó Freddy Domínguez a la División de Dramatizados, cuando se le acercó con el deseo de llevar a la pantalla algunas de sus historias. La cara... lo descubrió ante el público, y ahora regresa con Bajo el mismo sol.

«Al igual que ocurrió con La cara..., explica Domínguez a JR, me pidieron que la fragmentara en partes, porque de ese modo sería más rápido el proceso de producción. Es decir, que mientras se rodaba y editaba una, la otra ya se podía ir preparando para así evitar vacíos en el espacio.

«Entonces, para no repetir esquemas, se me ocurrió concebir una telenovela que comenzaría con las historias de tres mujeres que salen de la prisión, con sus consiguientes subtramas que apoyarían el eje central, y con personajes que en una primera temporada serían coprotagónicos y de reparto, y luego se convertirían en principales de las temporadas siguientes, como sucede en Soledad con Leslie (Mariela Bejerano) y Odalis (Tamara Castellanos). Hay sucesos que inciden en todos, solo cambia el punto de vista.

«La peculiaridad es que en Bajo el mismo sol volvemos tres veces al momento en que arranca Casa de cristal, que es la que marca el tiempo. Cuando Lisette, Doris y Tania salen en libertad, esta última se mudará para un barrio donde conocerá a quienes serán las figuras estelares de Soledad y Desarraigo», apunta este escritor que tiene entre manos algunos teleplays y otras radionovelas, y a quien le encantaría ver en la televisión creaciones suyas como Sobre ruedas, que fija su atención en un «botero» y los clientes que lo alquilan; y Del otro lado de los sueños, un homenaje a los actores de la radio.

Y eso lo dice, aunque ahora mismo se está tomando un respiro, pues «el proceso es muy desgastante, agotador realmente cuando estás escribiendo contra producción. Después necesitas un aire para recuperarte y volver a la carga, porque la televisión posee una magia que hace muy difícil apartarse de ella».

Bajo la misma tensión

Jorge Alonso Padilla, a quienes muchos recordarán por la telenovela Entre mamparas, bien sabe a qué se refiere Freddy Domínguez. Y es que cuando se le dio luz verde a Bajo el mismo sol, solo contaba con 20 guiones mientras el proyecto de Casa de cristal anunciaba 45 capítulos, aunque después se sumaron dos capítulos más.

«La novela estaba concebida para ser filmada por completo en exteriores, pero en las condiciones actuales era prácticamente inoperante grabar en 103 locaciones diferentes, con más de 70 actores solo en la primera temporada. Entonces se tomó la decisión de pasar gran parte de la novela (el 80 por ciento) al estudio, con su correspondiente ajuste en el guión, en los personajes...», apunta Padilla, en quien se pensó para que fuera el director general.

«El tiempo físico no me posibilitaba grabar y preparar las temporadas siguientes. Por ello se desgajó el equipo y uno de los codirectores, Ernesto Fiallo, se dedicó a realizar la segunda. Así pude editar Casa... e involucrarme en Desarraigo, mientras Fiallo rodaba. Al final, creo que el resultado es bastante halagüeño».

Es evidente que con un argumento como el de Casa de cristal, la reinserción social de Doris, Tania y Lisette constituye la temática esencial de la temporada que abre. «Cada una de ellas tiene sus características y su delito, señala Padilla, cada una se trazará un camino con sus objetivos, que no siempre podrán cumplir. A las tres no se les dará del mismo modo su reintegración a la sociedad, o a su familia, como le sucede a Lisette, que interpreta muy convincentemente Daylenis Fuentes. Su personaje consigue obtener un puesto de trabajo donde se siente a gusto, sin embargo, es rechazada por su padre (Enrique Molina).

«Como su nombre lo indica, Fiallo conduce los capítulos que hablarán sobre la soledad, un tema que estoy convencido interesará al público, pues  no se trata solo de personas que viven solas, sino de otras que la sienten a pesar de estar rodeadas de gente. Soledad es mucho más intimista, más psicológica». De la tercera, Jorge Alonso adelanta que penetrará un asunto tan doloroso como el abandono a los hijos, y que se expresará a través de las historias de cuatro familias.

Según Padilla, la evolución dramática de los personajes a lo largo de esta telenovela con más de 130 capítulos, representa una de las cuestiones más complejas de Bajo... «Eso me complicó a la hora de dialogar con los actores de Soledad y Desarraigo, muchos de ellos de relevancia, pero con roles muy “pequeños” en Casa... Sin los guiones en mi poder solo les podía prometer que sus papeles serían más importantes en el futuro. Para alegría nuestra, confiaron en que todo se resolvería satisfactoriamente, aunque, confieso, que llegué a pensar que la última temporada no se filmaría».

Esperanzas y satisfacciones

Freddy Domínguez concibió algunos roles pensando en determinados actores. Sobre todo, en Blanca Rosa Blanco, para quien ideó a Doris. «Si Blanca Rosa no hubiera aceptado, creo que no se hubiese podido realizar la telenovela, pues me cuesta pensar en otra actriz para ese personaje», admite Padilla.

«Es muy estimulante, enfatiza la reconocida actriz, que un guionista se inspire en tu quehacer para darle cuerpo y alma a un personaje. Pero eso también te coloca ante un compromiso enorme, no solo con él y el equipo de realización, sino, sobre todo, con el público», apunta Blanca Rosa quien permanece a la espera del estreno de la ópera prima de Ian Padrón, Habana Station, y acaba de terminar el rodaje, a las órdenes de Jorge Luis Sánchez (El Benny), de Irremediablemente juntos.

«Doris es un personaje muy rico, lleno de matices y complejidades psicológicas, que disfruté mucho. Y me dio el gustazo de compartir el set con una maestra como Verónica Lynn, de quien uno constantemente aprende. También, de ser dirigida por Padilla. Fue interesante ir conociendo su  estética, pues a pesar de su extensa obra, nunca habíamos coincidido».

El casting para Tania y Lisette, que finalmente fueron asumidos por la siempre convincente Ketty de la Iglesia y por Daylenis, fue distinto. «Descubrí a Daylenis, que debuta en la televisión, en el teatro. Acaba de cumplir 25 años y ha sido un gran hallazgo. Es un “monstruo” en la escena. Creo que a esta muchacha se le abrirá un camino extraordinario, por su talento y profesionalidad», dice Padilla, quien no escatima tampoco elogios para De la Iglesia.

Ketty, quien no se aparta de la docencia ni de la pintura y ahora anda involucrada en el rodaje de la serie Pasos compartidos, cuenta a JR que cuando Padilla la llamó no pudo declinar el papel de Tania. «No es que sea radicalmente diferente a otros que haya interpretado, pero tenía conflictos tan intensos... El trabajo resultó muy duro, pero estimulante. Como yo, es una profesional, con un hijo y contemporánea conmigo, mas no acaba de madurar, no para de equivocarse, porque es muy prejuiciosa. No sabe cómo encaminar su vida. Es un personaje que siempre estaba “arriba” y me dejaba realmente exhausta, pero feliz».

A partir de Doris, Tania y Lisette, el equipo de Padilla, que integran, entre otros, Raúl García Riverón (codirector), Héctor Alfonso (productor general), Gerardo, «Pipo», Touza (director de fotografía), Félix Raúl Ramírez (edición), Joaquín Caraballo (sonido) y Libertad Berriel (primera asistente de dirección), empezó a «construir» las respectivas familias. Así hicieron entrada en escena Verónica Lynn como la tía de Doris, «un personaje sencillamente fabuloso», asegura el también director de Pipepa, Oro viejo en el corazón y El último round; el estelar Enrique Molina y Mayra Mazorra (La Jabá de Réquiem por Yarini) como padres de Lisette; Nieves Riovalle estará muy relacionada con Tania... A ellos se suman Fela Jar, Obelia Blanco, Ariana Álvarez, Amada Morado, Aurora Basnuevo, Miguel Fonseca...

«Esperamos que la gente no le pierda el interés por las temáticas que tratamos en esta telenovela y que, independientemente de que en las tramas encuentre triángulos amorosos, venganzas, llantos, humor..., les deje un margen para reflexionar sobre esos personajes que junto a nosotros viven bajo el mismo el sol».

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