Con los ojos del alma

La Casa de la Poesía es el espacio que acoge la exposición Otras miradas, de la artista de la plástica Arlet Gómez, conformada por 21 piezas que forman parte de un proyecto interactivo pensado especialmente para personas invidentes

Autor:

Lourdes M. Benítez Cereijo

El lienzo invita y las manos responden. Los dedos se deslizan y las yemas desnudan cada pequeño espacio del universo del cuadro. Con el tacto se reconocen las palabras, se conciben las imágenes y nace la luz.

Esa es la propuesta de la artista de la plástica Arlet Gómez con su muestra personal Otras miradas, un proyecto interactivo pensado especialmente para personas invidentes.

La Casa de la Poesía es el espacio que acoge esta exposición conformada por 21 piezas, en las cuales luces y sombras, texto y color, tacto y visión viajan juntos.

Destacan piezas como las pertenecientes a la serie Pentagrama, las cuales contienen partituras en Braille que se corresponden con melodías compuestas por el músico ciego Yusmany Risquet, quien a través de su música, interpreta el color inspirado en la obra de Arlet.

Cada pieza está acompañada por un proverbio bíblico que apoya la esencia del mensaje que la artista transmite, e incluye el mismo texto en el lienzo, pero en sistema Braille.

Para José Miguel Ramos, escritor y director de Faro, publicación en tinta y Braille de la Asociación Nacional de Ciegos (ANCI), la muestra Otras miradas potencia, en gran medida, la inserción de los débiles visuales en la sociedad.

El poeta y escritor, quien quedó ciego a los 13 años, al referirse a la artista, manifestó que ella tiene la virtud de llevar al lienzo la palabra.

Arlet Gómez, graduada en 2009 en el Instituto Superior de Arte (ISA), confesó a Juventud Rebelde que la idea de este proyecto surgió a partir de la concepción de «una obra que tiene como centro el texto, y la palabra como luz para los hombres».

Otras miradas fue pensada para invidentes, ratificó. Con ella, Arlet se sumerge en mensajes en Braille como universo de un discurso pictórico que reverencia la palabra en las composiciones. Define su obra como un hecho dinámico porque propone un intercambio con los invidentes, pues son ellos los protagonistas y complemento de la propia creación.

«Cuando se enfrentan a las obras, experimentan todo un mundo de sensaciones y emociones mediante el reconocimiento del texto plasmado en la pieza, lo cual les permite obtener su propia interpretación».

Con este proyecto, la joven artífice obtuvo un premio en las Becas de Creación en Artes Visuales Juan Francisco Elso, de la AHS, en el año 2010.

Para ella, uno de los mejores resultados de esta muestra reside en el nivel de intercambio que promueve.

Las artes plásticas, aseguró Arlet, quedan como un mundo un tanto alejado del alcance de las personas ciegas, por eso me llena de regocijo ver cómo muchos de ellos sonríen y se emocionan cuando reconocen la pieza con sus manos, cuando le dan vida al cuadro con solo tocarlo.

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