Trazar los mapas de estos tiempos

La oncena edición de la Bienal de La Habana se desarrollará del 11 de mayo al 11 de junio del próximo año

 

Autor:

Lourdes M. Benítez Cereijo

Con el interés por evaluar cómo se comportan las relaciones entre las prácticas artísticas y los imaginarios sociales, se desarrollará la Oncena Bienal de La Habana, del 11 de mayo al 11 de junio de 2012, según se anunció oficialmente en conferencia de prensa.

La alusión a los imaginarios, como eje central del evento, focalizará la atención en entender la manera en que la gente percibe su espacio social, y bajo la influencia de esa mediación se proyecta a través de referentes culturales, históricos y artísticos.

Durante el encuentro —en el cual estuvo presente Fernando Rojas, viceministro de Cultura—, Rubén del Valle Lantarón, presidente del Consejo Nacional de Artes Plásticas (CNAP), explicó que la Bienal tendrá lugar en un contexto convulso, marcado por la crisis financiera internacional que influye en el mundo del arte y se manifiesta con el cierre de museos, instituciones culturales, y recorte de presupuestos.

No obstante, aseguró que las instituciones del Ministerio de Cultura persisten en la idea de que la Bienal es uno de los grandes eventos de la cultura cubana, «y el empeño por realizarla es una expresión del espíritu de persistencia, que seguirá apostando por el desarrollo de la creación y formación de público».

Comentó además que la Bienal de La Habana —única de su tipo en el mundo que se realiza cada tres años— está llamada a hacer un cambio en su modelo. De un gran megaevento que ha sido —recuérdese que la décima edición del certamen contó con la participación de cientos de artistas—, en esta oportunidad se tendrá la obligación de mantener el prestigio y calidad con una nómina totalmente concentrada, lo cual deviene gran reto a afrontar.

El comité organizador del evento estará compuesto por Rubén del Valle, como presidente; Jorge Fernández, director del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, como director del certamen; Margarita González, subdirectora técnica del centro y a su vez del evento; y Zulema Armas, vicepresidenta del CNAP, quien será la secretaria ejecutiva.

Vivir la ciudad

Cada día con más fuerza, el arte se estrecha dentro de esos sitios sacralizados y especializados —espacios museables y galerías— donde habitualmente vamos a su encuentro. Surgen novedosas vías de interactuar y percibir el arte que están en consonancia con formas de socializar que evolucionan al compás de la propia vida.

En sintonía con ese sentido expansivo del arte, Jorge Fernández puntualizó que será objeto de análisis de la Oncena Bienal de La Habana el pensar en ese público que está en la calle y en los procesos que tienen que ver con la ampliación de la recepción del arte, su diversidad, capacidad de implicar al espectador y carácter más participativo.

«En el presente, el concepto de lo público incorpora escenarios transversales en su dimensión dialógica», apunta un texto elaborado por el comité organizador del evento. Tomando esa idea como punto de partida la Bienal aspira a explorar las disímiles acepciones de lo público con intervenciones en espacios urbanos, proyectos de carácter interactivo y multidisciplinarios; procesos de inserción social; y trabajo en las comunidades.

En ese contexto se impone la búsqueda de un espectador que es a la vez sujeto activo de la creación artística. Se busca potenciar un público —como explicaban los supuestos teóricos establecidos al interior de los paradigmas de la recepción activa en el campo de la comunicación— generador de nuevos sentidos.

Comentó Fernández que «el regreso a los espacios de la ciudad significa un intento de reconectar la Bienal con la gente». Para esto se ha pensado en algunas arterias fundamentales como el trayecto que va desde el Parque de la Fraternidad hasta La Punta, la zona del Malecón, el Pabellón Cuba, las galerías de 23 y 12, la Avenida del Puerto, las plazas de La Habana Vieja, así como todas las instituciones del CNAP.

Vivir la experiencia de la ciudad y la interacción con la gente constituyen el tipo de obras que prefiere el espectador, las más recordadas y las que más éxito tienen dentro de la Bienal, apuntó el director del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam.

Asimismo, la oncena edición del evento enfatizará en el papel del arte en la transformación de objetos y como catalizador de los sujetos sociales, y prestará singular atención al tema del deterioro medioambiental mediante el replanteamiento de «los modelos de configuración de las urbanías a partir de necesidades emergentes de sobrevivencia».

En Venecia

Jorge Fernández dio a conocer que Cuba se precia de estar presente con un pabellón en la Bienal de Venecia, la cual se celebra desde el 4 de junio pasado. Al amparo de la temática de este evento: Ilumination, artistas del patio comparten y dialogan con su obra desde la Isla de San Serbolo, lugar donde se muestra el quehacer cubano en dos salas expositoras.

En el importante certamen internacional participan los creadores Yoan Capote, con las obras Autorretrato y Migrant (Emigrante); Alexandre Arrechea, con tres piezas pertenecientes a la serie La ciudad que dejó de bailar; Eduardo Ponjuán con Hundido en la línea del horizonte y Sur; y Duvier del Dago con una variación de la obra Aleph.

Sea desde Venecia o La Habana, es indudable la existencia de un clima de afecto, diálogo, intercambio y reflexión que potencia el discurso atractivo hacia un arte de compromiso que nos permite trazar los mapas de estos tiempos.

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