En defensa de la literatura cubana

Sobre los principales retos que enfrenta la Agencia Literaria Latinoamericana conversa con Juventud Rebelde su director, Daniel García Santos

 

Autor:

Claudia Arteaga Pérez

Entre 1997 y 2008, Daniel García Santos, egresado en Lengua y Literatura Hispánicas, traductor, periodista, pero sobre todo editor, dirigió la Editorial Letras Cubanas, pero actualmente está al frente de la Agencia Literaria Latinoamericana (ALL).

Desde que se graduó, sin embargo, el mundo de Daniel ha sido la edición. «Cuando me propusieron pasar a la Fundación Alejo Carpentier acepté, primero porque tiene una relación muy estrecha con el trabajo editorial. Y justamente por esa razón me hablaron de la ALL. Me involucré porque me di cuenta de que esa es mi real vocación: trabajar con los libros, con los autores.

—¿Qué significa para la Agencia Literaria Latinoamericana la presencia de nuevas generaciones de escritores cubanos o novísimos en su catálogo literario?

—Constituye un reto. Se requiere mucho esfuerzo de parte de una agencia literaria para promover y colocar en una editorial extranjera a los autores cubanos actuales. Los más conocidos: Carpentier, Guillén, entre otros, tienen una obra sedimentada, reconocida internacionalmente, y se publican con menos dificultades. Con la literatura cubana actual es más complicado. En primer lugar porque las grandes editoriales de carácter comercial han fabricado a lo largo de estos años un tipo de literatura cubana que responde sobre todo a códigos políticos, y es la que más han promovido y a la que más han amoldado el mercado.

«En segundo lugar, porque nuestros autores actuales son muy poco conocidos en su mayoría, y los editores extranjeros no compran fácilmente sus derechos para publicarlos. Ante todo, ese editor quiere conocer previamente esos textos, precisar su valor literario; si esos valores y esa manera de escribir están en correspondencia con el mercado que ellos trabajan. La Agencia, por tanto, tiene que empeñarse en la promoción de esos autores, darlos a conocer, que formen parte de su catálogo promocional e interesar directamente a los editores extranjeros. Se impone romper la visión unilateral de la literatura cubana actual que han impuesto las trasnacionales y penetrar los espacios que se nos presenten para publicar a esos autores».

—La ALL representa a autores en los campos de la ficción, artístico, científico-técnico..., pero ¿por qué existe un departamento exclusivamente dedicado a la sección de derechos de telenovelas y adaptaciones cinematográficas de obras literarias?

—El objetivo social de la Agencia no especifica el soporte en el cual se promueve la literatura. Se trata de difundir y comercializar los derechos de los autores cubanos, ya sea en forma de libros o en soporte digital, y además, la literatura en un sentido amplio (la artística, los guiones, etc.). Por eso los guiones de radio y telenovelas, se consideran en ese conjunto y son promovidos por la Agencia Literaria Latinoamericana.

«No existe un departamento como tal para ello, sino que integran el conjunto de obras que nuestra Agencia trata de colocar en el extranjero. Hasta el momento, se han logrado situar en reconocidas transmisoras que se encargan, una vez negociados los derechos de autor, de asumir la adaptación de esos guiones a otros lenguajes. Forma parte de la difusión de la cultura cubana y a la vez abre una vía importante de ingresos.

—En los últimos años ha existido incremento de las ventas de Copyright de autores cubanos en el mercado internacional ¿Qué factores propiciaron dicho ascenso?

—El trabajo con el derecho de autor es complejo. El hecho de que exista una Agencia Literaria no significa que esta sea la única vía de promoción de esos derechos. Hay autores que asumen su propia gestión o llegan a acuerdos con agentes literarios extranjeros. No existe un monopolio en este sentido.

«Desde 2009, la Agencia ha sufrido un decrecimiento de los contratos con editoriales extranjeras. Situación relacionada con la crisis económica global, que ha limitado mucho las posibilidades de publicación, y con dificultades organizativas internas que ha afrontado la Agencia. Esto no quiere decir que la promoción de la literatura cubana haya descendido».

—En el mundo contemporáneo se le ha dado más importancia al Copyright que en épocas anteriores. ¿Cuál es la razón?

—Creo que eso tiene un contenido económico fuerte. Está la protección del derecho moral y patrimonial del autor sobre su obra que es absolutamente legítima. Una obra no puede ser usada libremente sin la autorización de su creador. Sin embargo, regulaciones internacionales sobre el tema tienen un gran componente económico que termina frenando la promoción de esos derechos. Lo fundamental sería lograr un equilibrio entre la protección de los derechos morales y patrimoniales de los autores, y la socialización de los mismos, ya que no hacemos nada teniendo una obra bien protegida si esta no puede ser conocida, si no puede circular en beneficio del conocimiento social.

«Existe, por tanto, una tendencia a sobredimensionar el aspecto económico de esos derechos. Entre nosotros tratamos de elaborar una perspectiva despojada de esos condicionamientos y que privilegie la función social de la creación, protegiendo a su vez los derechos de sus creadores».

—¿Qué repercusión para las exportaciones del país poseen las ventas del Copyright de autores cubanos en el exterior?

—No es un aporte decisivo pero sí importante. Se debe tener en cuenta que de los ingresos de la Agencia, el porcentaje mayor es para los autores.  De lo que se trata es de privilegiarlos y, a partir de ahí, tratar de engrosar los fondos para el sistema de la cultura. Los autores literarios, por la naturaleza de su obra, no reciben ingresos significativos ni con regularidad; de ahí que tratemos de apoyarlos en todos los sentidos, y que trabajemos otras aristas de la literatura, como los guiones o los textos en soporte digital que, por su bajo costo de producción, pueden generar mayores beneficios en cuanto a la venta de sus derechos».

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