La canción, su razón de ser

El joven cantante Dani Barrios cuenta a Juventud Rebelde que «la percusión le abrió el camino hacia el arte, a partir de que ingresara en la banda del círculo infantil Alegres madrugueritos, del municipio de Madruga, en la actual provincia de Mayabeque

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

EL festival de la canción Daniel Cruz, de Ciego de Ávila, lo tendrá como invitado especial, del 8 al 10 de julio. Se trata, según afirma Dani Barrios a Juventud Rebelde, de un evento que goza de mucho prestigio en la región central del país. «Esta vez, aunque es un certamen competitivo, me han convidado a participar, luego de haber actuado en varias ocasiones en ese territorio, que cuenta con un público fabuloso».

La percusión le abrió el camino hacia el arte a Dani Barrios, a partir de que ingresara en la banda del círculo infantil Alegres madrugueritos, del municipio de Madruga, en la actual provincia de Mayabeque. Con ella nació una pasión por la música que no lo ha abandonado jamás. Después vendrían algunos coros infantiles, hasta que a los 20 años se encontró con la Academia de Canto Mariana de Gonich, que le posibilitó entrar al mundo profesional tras quedar entre los 11 estudiantes que alcanzaron la máxima calificación que otorga el prestigioso plantel.

«Sin duda, la academia y mi maestra Martha Cardona me enseñaron verdaderamente a cantar», reconoce este muchacho de 26 años. «Cantar no es solo estar afinado, sino sentir lo que expresan el texto y la melodía. En la Mariana de Gonich aprendí, además, a defender y a respetar todos esos géneros musicales que pasearon a la música cubana por todas las latitudes y que todavía hoy tienen plena vigencia, aunque por cuestiones de difusión, de una mejor selección de los repertorios, no estén en la preferencia de las jóvenes generaciones».

—Dani, ¿qué ha ocurrido con tu carrera artística después de que te graduaras en la academia y formaras parte del catálogo de la empresa Benny Moré?

—Bueno, además de mis presentaciones en diferentes espacios de la capital y del país, en el 2009 fui ganador del concurso La nueva voz y al año siguiente fui invitado al Festival Internacional Boleros de Oro, y recientemente acabo de participar, como la figura más joven, del Festival Cubadisco 2011, que se desarrolló en Santiago de Cuba.

«Cubadisco resultó una experiencia muy grata, pues constituía mi regreso a la capital del Caribe, donde había actuado hace cinco años. Sin embargo, me percaté de que la gente todavía me recordaba y eso para un artista es muy grato y estimulante.

«Te confieso que entre las experiencias que más me han marcado en estos últimos seis años se encuentra el haber podido estar en el Boleros de Oro, defendiendo El balcón aquel, de Leopoldo Ulloa, acompañado por la Orquesta del ICRT dirigida por el maestro Miguel Patterson. Y es que desde niño me sentaba frente al televisor para mirar ese evento y me decía: ¿podré estar alguna vez ahí? Fue muy impresionante cuando me vi en aquel escenario con esa gran orquesta detrás.

—¿En que nuevos proyectos andas ahora?

—Ahora mismo estoy preparando para agosto mi concierto Vive la canción, donde pretendo que me acompañen grandes de la música cubana como Sara González y Beatriz Márquez. Será un espectáculo que estará dedicado al filin, al bolero, la balada... y que buscará mostrar cómo un joven, sin perder su sello, puede hacer suya la cancionística cubana, que tiene sus patrones de interpretación muy específicos.

«En estos momentos actúo los viernes, en la tarde, en la taberna del restaurante Sofía (23 y O) en La Habana, y los sábados, a partir de las 11:00 p.m., en el salón Amaneciendo, de la Casa de la Música de Galiano, también en la capital».

—¿Por qué la canción y no otro género?

—Es que descubrí que ella me permite expresar mis sentimientos. Me siento realmente muy cómodo y a gusto con ella y creo que el público lo capta enseguida. No obstante, he incursionado en otros géneros como el pop. De hecho, ahora mismo se está promocionando por la radio un tema titulado Corazón suicida, del que hice un videoclip que pronto saldrá en Lucas, y además nombra el demo que estoy preparando donde aparecen números de mi autoría, pero está conformado, casi en su totalidad, por composiciones de Osmani Espinosa, a quien pertenecen, además, Alguien, Te amé de más, Ojalá y Tu cuerpo es una fiesta.

—Has incursionado también en el modelaje, la actuación, la locución...

—Es que son otras maneras de probarme. Resultó muy interesante enfrentarme a la locución en la emisora Radio Camoa, de San José de las Lajas; al modelaje de fotografía con el diseñador Ariel, de la Maison, así como estudiar actuación con el maestro José Antonio Rodríguez en el Centro de Teatro de La Habana, lo que me permitió estar en el elenco de una obra como Los inventos de un escaparate. Como promotor cultural creé dos proyectos: Por la vida, que radica en el hogar materno Doña Leonor Pérez; y Jóvenes del Siboney, en la sala Lecuona del Gran Teatro de La Habana, donde todo aquel que actúe en ese espacio debe interpretar una obra de ese emblemático compositor. Creo que al final todo eso redunda en materializar de mejor manera mi objetivo principal como artista: el canto y la canción.

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