Celebra en capital nicaragüense la más importante fiesta tradicional - Cultura

Celebra en capital nicaragüense la más importante fiesta tradicional

Realizada por primera vez a fines de los años 80 del siglo XIX, la procesión es conocida en Managua como «la traída» o la bajada del santo, que se extiende por 10 kilómetros y dura al menos 12 horas, hasta la iglesia de Santo Domingo, en el centro más antiguo de Managua

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Prensa Latina

MANAGUA, agosto 1.—La capital de Nicaragua es escenario hoy de una de las más importantes fiestas tradicionales del país en homenaje al patrono de Managua, Santo Domingo de Guzmán, cuya imagen recorre distintos barrios de la ciudad.

Cientos de personas llegaron ayer a la capilla de Las Sierritas, situada en las colinas de la periferia sur, para presenciar la retirada de la figura religiosa del altar mayor, como anuncio de que al amanecer de este 1 de agosto irán en peregrinación, tras noche de vigilia.

Realizada por primera vez a fines de los años 80 del siglo XIX, la procesión es conocida aquí como «la traída» o la bajada del santo, que se extiende por 10 kilómetros y dura al menos 12 horas, hasta la iglesia de Santo Domingo, en el centro más antiguo de Managua.

Toques de marimbas y canciones folclóricas acompañan a los caminantes, pobladores de Las Sierritas y devotos de otros numerosos sitios, quienes también participan en los juegos asociados a esta romería, como la subida del palo encebado y el desfile hípico.

Domingo de Guzmán (1170-1221) fue un sacerdote español fundador de la Orden de los Predicadores (Dominicos), canonizado por el papa Gregorio IX en 1234.

Según la leyenda local, en 1885 un campesino encontró la imagen del religioso en el hueco de un árbol, la pieza fue llevada al centro de la ciudad, pero luego reapareció misteriosamente en el orificio del mismo madero y el lugar que ocupaba en la ermita de Managua estaba vació.

Fue un cura quien sugirió construir el templo en Las Sierritas y llevar al santo a pasear por la urbe una vez al año.

Por el apodo de Minguito llaman aquí al patrono, pues la estatuilla, ubicada dentro de una urna de cristal, tiene apenas unos 18 centímetros de altura.

Tras la peregrinación inicial, el ícono católico permanece 10 días en la iglesia que lleva su nombre en la parte vieja de la ciudad, para luego retornar el 10 de agosto al sitio habitual, nuevamente en andas y rodeado de una multitud.

Más de tres mil agentes de la Policía Nacional resguardan las celebraciones, para mayor seguridad de los ciudadanos y de numerosos turistas extranjeros, quienes suelen disfrutan del acontecimiento.

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