Danny Glover, artista de la esperanza

La sola presencia de Danny es expresión de los nexos que más acá del Atlántico nos conectan directamente con el continente africano

Autor:

Jaisy Izquierdo

«Nosotros somos aquellos por los que estuvimos tanto tiempo esperando», aseguró el destacado actor y activista social norteamericano Danny Glover, a los artistas que durante esta semana se reúnen en el Encuentro de Cineastas de África y el Caribe.

La sola presencia de Danny es expresión de los nexos que más acá del Atlántico nos conectan directamente con el continente africano. Pues además de ser el Presidente de Honor de la Muestra Itinerante de Cine del Caribe y guía de Transáfrica, Danny es un trabajador de la cultura, que se empeña en la justicia y en no dejar a otros la crucial tarea de transformar el mundo que habitamos.

Sobre este empeño mayor su voz se escuchó clara en el evento, una cita clave para ambas regiones, donde cineastas, productores e intelectuales se trazan pautas para encauzar, sobre la base de la cooperación mutua, nuevas oportunidades de entrenamiento, coproducción y exhibición para potenciar sus marginadas cinematografías.

«Es inusual para mí un encuentro como este, en el que podemos reflexionar sobre lo que hemos hecho y podremos realizar en el futuro. En mi país nunca se debate acerca de las relaciones que se podrían establecer con otros países del mundo», recalca Glover al inicio de su intervención, que rápidamente se enrumba hacia el papel que debe jugar todo artista comprometido.

«La pregunta que debemos hacernos no es cómo podemos preservarnos a nosotros mismos y nuestras obras, sino también cómo podemos salvar el planeta. En esto las ideas de los más desposeídos, de aquellos que no tienen casi voz en los centros de poder y de información, son vitales. Todo arte debe estar a disposición de la lucha real que libran estas personas, y por eso los artistas no debemos solamente conformarnos con expresar los conflictos y las contradicciones de nuestros países, sino apoyar también aquellos procesos que recuperan la dignidad de nuestros pueblos».

Más tarde, antes de que comenzaran nuevamente los debates, me acerco a Danny y le pregunto si realmente cree que las palabras, intervenciones y contrapunteos podrían resolver algo. Entonces me contesta: «El trabajo de transformación es una dialéctica que involucra difusiones y promociones, en estos tiempos donde prevalece la desinformación. Es importantísimo cómo vamos adentrándonos en temáticas posibles de cambiar, porque las contradicciones cambian con el tiempo. Estamos en un momento de cambios extraordinarios en el mundo. Cosas de las que solíamos hablar antes, ahora están sucediendo ante nuestros ojos, y ejemplo tenemos en los movimientos sociales, o los cambios en la manera de relacionarnos con la Madre Tierra. Es en este instante decisivo que los artistas tenemos que estar en el centro de todo lo que acontece».

—¿Por qué los artistas?

—Porque como dice un amigo, artista no es solamente el intelectual tradicional, por tanto me remito a la parte artística que todo ser humano lleva dentro. Ahí incluyo a los maestros, las madres, los padres… Todos somos artistas en este sentido, y por ello responsables de usar bien la imaginación.

Aprovecho para preguntarle el valor que le concede al premio que en la tarde habría de recibir de manos de los escritores y artistas de Cuba, y que lleva el nombre de uno de nuestros más importantes cineastas, Tomás Gutiérrez Alea.

Responde que ante todo está sorprendido, y me confiesa que siempre los lauros le hacen pensar, antes que en méritos personales, en los días de su juventud, cuando fuera instruido por grandes hombres y mujeres, empezando por sus padres; un recuerdo que desemboca siempre en la sonrisa de sus siete nietos, ante los cuales puede sentirse orgulloso.

«Este reconocimiento es un gran honor porque proviene de los artistas cubanos, los mismos que crean dentro de un contexto singular, el de una Revolución en marcha, llena de constantes transformaciones, como lo es la cubana».

Ya, a la salida del Hotel Nacional, me topo con esta frase grabada en un monumento: «La verdad cuando despierta no vuelve a dormirse», y espero, para mis adentros, que se vuelva realidad en nuestras cinematografías, y también en nuestros pueblos, a partir de citas inclusivas como esta que propone la Muestra Itinerante de Cine del Caribe.

 

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