Recibimos muchísimo más que lo que damos

Una experiencia de trabajo de los sindicalistas franceses con auténticos exponentes de la cultura cubana. Apoyo al certamen literario convocado por la Alianza Francesa de Cuba en colaboración con la UNEAC

Autor:

Pedro De La Hoz

Cada verano, durante el último lustro, los centros vacacionales de los trabajadores franceses del sector energético han acogido auténticos exponentes de la cultura cubana.

En teatros, anfiteatros y plazas públicas, esta última temporada actuaron la agrupación femenina de percusión y canto folclóricos Obini Batá, el conjunto de danza contemporánea Espiral y el trío Los Melódicos, estos dos últimos de Matanzas.

De tal manera se concreta un acuerdo de colaboración entre el Ministerio de Cultura de Cuba y la francesa Federación Nacional de las Minas y la Energía (FNME), uno de los sectores más activos de la Confederación General de Trabajadores (CGT) de ese país europeo.

En conversación con Granma, Sebastien Viscuso y Fiore Dascoli, directivos sindicales, explicaron cómo este vínculo tiene sus raíces en acciones solidarias emprendidas hace dos décadas.

«Hubo una época —precisó Viscuso— en que mediante donativos, aportes y trabajo voluntario nuestros afiliados venían a Cuba a reconstruir escuelas, círculos infantiles y centros de salud. Eran los momentos más tremendos del período especial. Por suerte, y con mucho trabajo y voluntad de vencer de ustedes, esa situación fue quedando atrás».

«Pero nacieron relaciones —manifestó— que debíamos continuar. Habíamos advertido la formidable riqueza espiritual de la cultura cubana, que no venía solo de los sones y la salsa. La enseñanza artística cubana ha formado talentos de excelencia y pensamos entonces que podíamos recibir muchísimo más que lo que modestamente habíamos aportado. Contactamos al Ministerio de Cultura en La Habana y establecimos un convenio para la contratación de artistas cubanos para que se insertaran en nuestros programas artísticos y de recreación. Y en eso estamos».

«Nuestros fondos —explicó Dascoli— provienen de una ley que hemos defendido a capa y espada, en medio de la ola neoliberal. Las empresas energéticas, mineras y de gas tienen por obligación que contribuir con un porcentaje fijo a nuestra Caja Central de Actividades Sociales (CCAS). Con ello se garantizan programas de educación, asistencia social y sanitaria y de cultura y recreación. Entendemos la recreación como una vía de crecimiento espiritual, para nada ajena a la formación de valores, lo cual, como supondrán, va contra la corriente del sistema hegemónico».

Una nueva iniciativa trajo a Cuba a estos sindicalistas: el apoyo a la realización del primer concurso literario auspiciado por la Alianza Francesa de Cuba, en colaboración con la UNEAC. La CCAS coauspicia el certamen —su plazo de admisión vence el 20 de octubre— que premiará y traducirá al francés el mejor texto narrativo, y aseguró la publicaciòn de dicha obra por una editorial francesa.

«La producción literaria cubana contemporánea es insuficientemente difundida en Francia —admitió Viscuso—. Las grandes casas editoras privilegian casi siempre a autores enfrentados a la Revolución y se dan casos de gente de escasos valores literarios que gozan de su minuto de fama, cuando sabemos que aquí viven y escriben autores que comparten el destino de los suyos».

«Nos identificamos con la Alianza Francesa de Cuba por su compromiso con la cultura cubana. Ojalá pudiéramos hacer más», concluyó Viscuso.

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