Tranquilos, Pupy controla

Durante tres horas de diálogo en el ciberespacio, César Pedroso reveló a los lectores de Juventud Rebelde sus proyectos inmediatos y detalles de la gira nacional de su orquesta

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

No hay que salir de un género para introducirse en otros ritmos. Pueden tomarse elementos de los estilos musicales y combinarlos con el son, pero siempre manteniendo este último como centro de la propuesta.

Lo asegura César Pedroso, líder de Los que son son. El destacado pianista siente que hay mucho de valía en esa sonoridad y tantas aristas melódicas por explotar que prefiere hurgar en la infinita fuente del estilo.

Pupy, como le conocen en los escenarios, prueba por estos días esos criterios en un periplo nacional que inició el pasado 9 de septiembre y que concluirá este 1ro. de octubre. El músico ha dejado incrustada en cada parada un fragmento de su peculiar sonoridad, moldeada por la influencia familiar, por esa grata estancia suya en Los Van Van y por la experiencia adquirida en esta década con su agrupación.

Pero antes de la partida, el pianista dedicó tres horas para dialogar con los lectores de JR. Y en esa fraterna conversación, el autor de Seis semanas también contó su vida, que ya no se concibe alejada de los escenarios, de sus seres queridos y de los barrios habaneros donde ha vivido.

Precisamente Edmundo, desde Madrid, conectó a Pedroso con ese pintoresco vecindario que es Pogolotti. Pupy reconoció que el lugar ha tenido mucho que ver con su formación musical. «Nací realmente en La Timba, pero desde los cuatro años me llevaron para allí. Uno es de donde se cría y adquiere todas las relaciones de amistad, de la escuela».

Un usuario que se nombró Azul62 destacó lo auténtica que es la obra de César Pedroso. El artista le confesó que fue en su casa donde aprendió  cómo amar lo nuestro. «A mi padre le debo toda la cubanía que llevo por dentro y mi estilo como pianista... Mi abuelo era flautista y director de la orquesta Cuba. Nos visitaban Abelardo Barroso, Félix Reyna, Cheo Marquetti y Antonio Arcaño. En ese ambiente me crié».

Su estancia en Van Van devino pregunta recurrente para Pupy. «A pesar de que hace diez años que me fui de la orquesta, sigo siendo uno de sus fundadores. Soy un Van Van y un admirador de ellos, con quienes mantengo las mejores relaciones».

Su partida del «Tren» de la música popular motivó una interrogante: ¿Por qué se fue? El músico comentó de los tantos proyectos discográficos en  solitario en los que se involucró en esa época.

«Sucedía que cuando salía de viaje con Van Van, se me acercaban los bailadores con esos discos en la mano para que se los firmara. Y como el grupo sonaba tan cubano, quise hacer mi proyecto, a pesar de que Formell siempre manifestó que la única persona de la orquesta que podía hacer su grupo sin problemas, era yo. Pero que él prefería que estuviera a su lado. Y así fue que salí de Van Van», afirma.

Juan Pérez quiso conocer la opinión del compositor sobre las carencias de la música cubana actual y si apostaría por la unión de ritmos como la timba y el reguetón. «Lo que le falta a la música cubana es la promoción internacional y acompañarla de las nuevas tecnologías, pues hay muchas orquestas que no tienen sitio web en internet. Las agrupaciones de calidad están ahí y con buen repertorio.

«En cuanto a lo que me preguntas en segundo lugar, creo que se puede hacer una fusión basada en el estilo de cada agrupación... Aunque no hace falta salir de lo que estamos haciendo e introducirnos de lleno en otro ritmo, cuando lo que tenemos es tan rico y tan bailable».

¿Por qué las letras de este tipo de música han decaído tanto y llegan a ser chabacanas?, inquirieron Luis Díaz y Faustino López. «Cuando se refieren a la chabacanería hay que ver a qué le llaman así, porque la hay real y existe el doble sentido, como en los temas de Ñico Saquito, Lilí Martínez, Arsenio Rodríguez, el Guayabero e Ignacio Piñeiro.

«Ellos hicieron muchas cosas como Vecina, présteme el cubo (de Arsenio), La mujer de Antonio (de Ñico) y muchos compositores de esa época, que son los verdaderos creadores del estilo nuestro. Existen otros autores actuales que, basados en estos temas anteriores que mencioné, exageran en las letras y por supuesto que caen en la vulgaridad.

«Hay compositores, quizá los que más se escuchan en la radio y en las discotecas, que tienen la suerte de que sus letras, esas tan malas a las que ustedes aluden, son las que se promocionan. Pero existen otros, como Giraldo Piloto, Juan Formell, Adalberto Álvarez y Gustavo Cabañas, solo por mencionar algunos, que mantienen el estilo y están a la vanguardia de cómo debe componerse un tema bailable».

Yeny, una admiradora de Pedroso, se interesa por saber cómo es la vida de un músico. Mientras, César mostró curiosidad por las capacidades danzarias de Pupy.

A ambos el artista les comentó de los 31 años de matrimonio con su esposa y que es un «ferviente admirador de los bailadores de rumba, de Aspirina, los Pelladitos, el Goyo, Domingo Pao…», dijo.

No obstante, el temor a que en su periplo nacional incluyera solo las capitales provinciales fue lo que suscitó mayores comentarios. Pupy les prometió a todos que haría «una propuesta a la Presidencia del Instituto Cubano de la Música, para hacer una gira que tenga en cuenta a los municipios… Comenzaremos por Maisí y Baracoa, que no están ausentes de la orquesta, porque hay un músico nuestro, Alberto Mugueira, que representa a la Ciudad Primada», anuncia.

Con el disco Siempre Pupy a punto de salir por Bis Music —que incluirá un documental sobre Los que son son—, y el videoclip No te dejé por mala sonando en la radio y la televisión, así como la cercanía de su gira internacional prevista para noviembre, César Pedroso sigue reverenciando al género musical que corre por sus venas. Y es allí, entre esos vasos comunicantes con su arte, donde confiesa estar siempre creando, porque tiene muchos acordes por brindar.

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