Concluye en Cuba Festival de Música de Cámara

El certamen entregó al joven chellista Alejandro Martínez, integrante de la Orquesta de Cámara de La Habana, la categoría Músico espiral eterno, en reconocimiento al talento y la consagración profesional

Autor:

Juventud Rebelde

LA HABANA, octubre 8.— Los últimos acordes del Festival Leo Brouwer de Música de Cámara sonaron en la capitalina sala Covarrubias del Teatro Nacional de Cuba, en un concierto de homenaje a la familia Nicola.

Apellido emblemático en el pentagrama musical de la isla, Clara Romero De Nicola (1888-1951) inició en la pasada década del 30 una cruzada «para colocar a la guitarra como un instrumento nacional», explicó el maestro Brouwer en sus palabras iniciales.

Tal vez por ello, «en el modesto, pero asombroso repertorio por la calidad de los intérpretes», tuvo peso la guitarra, un instrumento que demostró la belleza y fuerza de su sonoridad en las manos del cubano Marco Tamayo y la española Anabel Montesinos, quienes interpretaron El libro de los signos junto a la Orquesta de Cámara de La Habana.

Al frente por primera vez de esta novel agrupación de jóvenes recién graduados de música, Brouwer reservó para el cierre de la tercera edición del Festival el estreno en Cuba de esta pieza en tres movimientos compuesta por él en 2003 a solicitud de Costas Cotsiolis y John Williams.

El concierto monográfico Todo Brouwer también contó con la actuación de la flautista Niurka González, quien como solista acentuó su maestría en la interpretación de Balada para flauta y orquesta de cuerdas (1963), obra dedicada al compositor Félix Guerrero y al flautista Roberto Ondina.

La tercera pieza del programa, Doble concierto Omaggio a Paganini (1995) para guitarra, violín y orquesta de cuerda, constituyó un homenaje a ese compositor italiano, considerado uno de los más famosos y virtuosos violinistas de su tiempo.

Como colofón de este certamen fue entregado, por primera vez, al joven chellista Alejandro Martínez, integrante de la Orquesta de Cámara de La Habana, la categoría Músico espiral eterno, en reconocimiento al talento y la consagración profesional.

El Festival Leo Brouwer, que desde el pasado 30 de septiembre sesionó en cuatro escenarios habaneros, contó con un programa teórico y musical, donde algunas de las obras interpretadas en los cinco conciertos constituyeron estrenos, además de homenajear a destacadas figuras del arte cubano como el pianista Chucho Valdés y la directora coral María Felicia Pérez.

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